Creciendo
cada día #8
Título: El Poder de la lengua
"La vida y la muerte dependen del poder de la lengua"
(Proverbios 18:21). Si estás escribiendo un artículo para
el diario, te asegurarás de escoger las palabras cuidadosamente.
Incluso le pedirás a otros que te ayuden a corregir lo que has
escrito.
Es crucialmente igual de importante que te cuides respecto
de lo que hablas con tu marido o esposa. Tus palabras hacia tu pareja
pueden crear sentimientos de regocijo, amor, cercanía, gratitud
e incluso una radiante felicidad. Tus palabras pueden consolar, reconfortar,
inspirar, motivar, elevar.
Otras palabras pueden crear sentimientos de dolor, tensión
y enojo.
Escoge cuidadosamente!!
Se conciente del efecto de tu tono de voz. Al aconsejar
a parejas, yo frecuentemente les señalo cómo
el tono de voz fue cambiando constantemente en ellos. Como solución,
yo les propongo que busquen un tono de voz que sea placentero para la
pareja.
El que escucha siempre es más sensible y está
más conciente del tono de voz que el que habla. Cuánto
más conciente estés de tu propio tono de voz y el efecto
que éste tiene en el otro, más fácil será
para ti reconocer cuando hay un cambio en tu tono. Una
manera de darse cuenta del tono de voz es pedir a tu pareja una reacción,
diciendo: "si mi tono de voz te tensiona alguna vez, por favor
házmelo saber. Y cuando te gusta un tono de voz en especial,
dímelo".
Rab Pliskin - Marriage - ArtScroll Publication
1998, pag. 145
Cuando luches contra el impulso del mal, usa la misma estrategia
que él usa. Cuando él trata de impedirte que hagas buenos
actos, díle: "es sólo por esta vez", o, "yo
sólo comenzaré a hacer esto un poquito", y declaraciones
similares que te permitirán comenzar.
Esta manera de hablarte a ti mismo aminorará
las dificultades de cualquier función.
Piensa en algún buen acto que quieres hacer,
pero no lo haces porque piensas que te será difícil continuar
haciéndolo. Imagina que lo harás sólo una vez.
Luego házlo.
Rabí Eliahu E. Dessler - Mijtav MiEliahu
Si una persona habla constantemente sobre los defectos
de otros, nunca verá siquiera las cosas positivas más obvias
de esas personas. Hoy mismo, piensa en alguien que frecuentemente tú
degradas e intenta ver sus buenas cualidades.
Rabí Jaim Zaitchyk - Maayané Hajaim