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Los
Viajes e Historias de Dr. Mitzvá
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Por Yaffa
Ganz
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El Séder Robado

Enero 2000
Un
Cuento Para Pesaj

Dr. Mitzvá miró
a su alrededor en la oficina. Todo estaba ordenado, en su lugar y listo
para Pésaj. La casa estaba totalmente limpia, ya no había jametz
(las comidas no permitidas en Pésaj), las matzot estaban horneadas,
las compras de Pésaj ya estaban hechas y la Sra. Goldengreen estaba
muy ocupada cocinando y freezando deliciosas cosas para Pésaj en
la cocina. Todo lo que quedaba era poner la mesa para el gran séder
de Cedarville. Pero todavía faltaban cinco días para la noche
del primer séder.
Justo entonces sonó
el teléfono. Dr. Mitzvá atendió y escuchó atentamente.
Luego comenzó a mover la cabeza con preocupación. "Será
un poco difícil" - él dijo - "pero yo iré!". Cortó
y se dirigió hacia la Sr. Goldengreen.
"Usted no podrá
creerlo" - él dijo con una gran sonrisa - "adivine quién era.
Iaacov Sari de Giza!".
"¿Giza?" - preguntó
la Sra. Goldengreen - "es un nuevo shopping center o uno de los suburbios
pequeños del sur de Cedarville?".
"Nada de eso!" - dijo
Dr. Mitzvá - "Giza está en Egipto. Es un pequeño lugar
en las afueras de la ciudad del Cairo. Hay tres famosas pirámides
en Giza. Mis amigos viven por allí. Yo les envié un paquete
de mis matzot redondas hechas a mano, la semana pasada, pero desaparecieron!".
"¿Quién desapareció?
¿Los Sari?"- preguntó la Sra. Goldengreen mientras ponía otra
bandeja de galletas de Pésaj en el horno.
"NO! Las matzot desaparecieron
junto con la platería de Pésaj heredada de su familia. Los Sari
son dueños de un plato de plata para el séder, una hermosa copa
de plata para kidush y una gran copa de plata para el profeta Eliahu.
Esa platería ha estado con la familia por varias generaciones. Es
irremplazable! Durante el año ellos lo guardan en un cofre en el
sótano. Ellos pusieron también las matzot que yo les envié
en el cofre junto con cuatro botellas de vino hecho especialmente por
el Sr. Sari para la noche del séder. Pero ahora el cofre desapareció
y la familia Sari está muy apenada. Iaacov quería saber si yo
tenía tiempo de ir a Giza y ayudarlos a buscar el cofre. Es realmente
el tiempo perfecto. Yo tengo cinco días libres hasta Pésaj!".

"Pero Pésaj es
cuando los judíos dejaron Egipto. No es tiempo para volver! ¿No puede
ir a Giza después de Pésaj?" - preguntó la Sra. Goldengreen.
"Oh, pero eso será
demasiado tarde! Ellos necesitan el plato del séder y las copas de
vino para el Séder!".
"¿Pero que pasará
si usted no regresa a tiempo para nuestro séder? - se lamentó
la Sra. Goldengreen.
"Por supuesto que
volveré" - dijo Dr. Mitzvá - "el vuelo sólo dura 8 horas.
Si yo me voy hoy en la noche, llegaré allí mañana. Eso
me permite que esté 3 días en Giza y un día de retorno.
Incluso estaré aquí para poner la mesa!".
Bien seguro, Dr. Mitzvá
estuvo en Giza al día siguiente. Escuchó cuidadosamente mientras
el Sr. Sari le contaba toda la historia del cofre perdido.
Estaba escondido debajo
de bolsas de papas en una esquina del sótano.
Esa semana, cuando
un extraño llegó a la casa a pedir trabajo, el Sr. Sari dijo
que podía darle el sótano para que limpie. Varios días
más tarde, él fue a sacar una bolsa de papas y descubrió
que el cofre de Pésaj había desaparecido!
"Hm..." - dijo Dr.
Mitzvá - "yo supongo que el extraño también se fue. ¿La
policía no puede encontrarlo?".
"Ellos ni siquiera
buscaron" - dijo la Sra. Sari mientras se limpiaba las lágrimas de
los ojos - "ellos dijeron que no tenían idea quién es ese hombre
y a dónde él fue, y en el desierto arenoso, las huellas desaparecen
enseguida".
"Arenoso...hm..."
- repitió Dr. Mitzvá. Miró hacia el piso. "Interesante...".
Él miró
por la ventana, y después de la pequeña ciudad, la única
cosa que se veía eran las antiguas pirámides, que estaban en
el mismo lugar de siempre.
"¿Qué les parece
hacer un tour por las pirámides antes de comenzar nuestra investigación?"-dijo
Dr. Mitzvá.
"¿Ahora?" - preguntó
sorprendida la Sra. Sari - "no hay mucho tiempo para pasear si queremos
encontrar el cofre antes de Pésaj".
"Hay suficiente tiempo
y ahora es un momento tan bueno como cualquier otro para pasear" - respondió
Dr. Mitzvá alegremente.
El Sr. Sari miró
desilusionado, pero era demasiado buen anfitrión como para rehusarse.
"Muy bien. Veré si puedo contratar un jeep que nos lleve hasta las
pirámides" - él dijo. Sin embargo, Dr. Mitzvá quería
caminar.
"¿Caminar? Tomará
mucho tiempo caminar" - dijo el Sr. Sari - "usted puede volver después
de Pésaj para hacer un paseo caminando".
"Bueno, entonces puede
encontrar un burro o una mula?" - preguntó Dr. Mitzvá - "yo
no puedo ver nada desde un jeep".
El Sr. Sari no sabía
lo que el Dr. Mitzvá quería ver, pero corrió a la ciudad
y volvió con dos camellos. "Es todo lo que pude encontrar. ¿Le servirán?
Los camellos son rápidos en el desierto".

"Hm..." - dijo Dr.
Mitzvá mirando a los camellos - "yo espero que no vayan demasiado
rápido. Y son muy altos. Es difícil ver algo desde esa altura".
El Sr. Sari estaba
confundido. "Pero cuánto más alto usted está, mejor usted
puede ver" - él dijo - "Y no se preocupe. Los camellos se arrodillan
para que usted pueda subirse a ellos. Estaremos en las pirámides
muy pronto".
Dr. Mitzvá no
quería apresurarse. Hizo que los camellos vayan despacio por la arena
mientras él mantenía sus ojos hacia abajo. Cuando se acercaban
a las pirámides, finalmente él miró hacia arriba y dijo:
"Vayamos a la pirámide que está a nuestra izquierda".
"La de la derecha
es mucho más grande" - dijo el Sr. Sari - "Allí es donde todos
los turistas van".
"Es precisamente por
eso que yo quiero ir a la de la izquierda!" - insistió Dr. Mitzvá.
El Sr. Sari subió
sus hombros: "muy bien, pero parecería ser que usted será el
único turista allí! Yo lo esperaré con los camellos en
la estación de agua y volveré por usted cuando el tour termine.
Sólo asegúrese de seguir al guía. La pirámide está
llena de habitaciones y túneles y espacios oscuros. Usted no querrá
perderse!".

"Yo no me perderé"
-dijo Dr. Mitzvá - saludó al Sr. Sari y a los camellos y siguió
al guía dentro de la pirámide. Comenzó a mirar a su alrededor,
siempre manteniendo sus ojos en el piso. Cuando el guía encendió
su linterna y comenzó a explicar los jeroglíficos en las paredes,
Dr. Mitzvá continuó mirando a su alrededor, inspeccionando las
habitaciones.
"Fue muy bueno haber
traído mi propia linterna" - él pensó. Dio vuelta en una
esquina y luego en otra y otra. Enseguida estuvo fuera de la visión
del guía.
Media hora más
tarde, el Sr. Sari volvió con los camellos. El guía estaba sentado
afuera fumando su pipa de agua, pero al Dr. Mitzvá no se lo veía
por ningún lado.
"Su amigo estaba muy
impaciente" - dijo el guía - "él se fue en medio del tour. Un
minuto él estaba allí y al minuto siguiente desapareció.
Él tampoco lo esperó a usted. Seguramente que se fue a su casa".
"Él no pudo haberse
ido a casa" - gritó el Sr. Sari - "yo tengo los camellos!".
"Bueno, él no
está aquí ni tampoco está adentro. Yo siempre reviso cuidadosamente
antes de irme. Yo lo estaba esperando a usted, pero ya es tiempo de cerrar".
Él empujó
la pesada puerta de piedra y la colocó en su lugar y cerró con
llave las barras de metal mientras que el pobre Sr. Sari estaba allí
parado frotándose las manos.
De repente un gran
grito se escuchó a través de la puerta de piedra.
"Hola, allí afuera!
Es Dr. Mitzvá aquí! ¿Puede alguien escucharme? ¿Quién cerró
la puerta? No puedo ver nada!".
El asombrado guía
corrió para abrir las barras y empujar la pesada puerta. Allí
se encontraba un agitado Dr. Mitzvá cargando un pequeño cofre
con una mano y con la otra una linterna apagada.
"Yo temí que
ustedes se hayan ido y me hayan dejado aquí. No me hubiese importado
pasar la noche aquí, pero mi linterna se quedó sin baterías
y está bastante oscuro en la pirámide. Me recuerda los días
de oscuridad que descendieron a Egipto durante la novena plaga! Aquí
está su cofre, Sr. Sari. Justo donde yo pensaba que iba a encontrarlo.
La platería está toda adentro. Con un poco de arena, pero intacta".
Dr. Mitzvá limpió
la arena de su sombrero gris.
"¿Cómo lo hencontrado?!
Y ¿se encuentra usted bien?" - el Sr. Sari no sabía que preguntar
primero.
"Tsk, tsk, tsk" -
dijo el guía - "los visitantes no deben deambular solos dentro de
las pirámides. Y si usted encontró algún tesoro allí,
pertenece al Departamento Egipcio de Antigüedades"
"No, no pertenece
a ellos" - dijo Dr. Mitzvá con mucho énfasis - "uno de sus guías
tomó esto del sótano del Sr. Sari y pertenece a él! Yo
quiero reportar lo sucedido a la policía de Giza inmediatamente!".
Ellos pusieron el
cofre en el primer camello y se subieron al segundo.
"A toda velocidad!"
- gritó el Dr. Mitzvá -"ya no hay necesidad de andar como tortugas.
Estos camellos van rápido ¿no es cierto?".
"Si usted tiene tanta
prisa ahora, ¿por qué iba tan despacio antes? ¿Cómo supo que
el cofre estaba allí? ¿Cómo lo encontró? ¿Cómo encontró
la salida?" - preguntó el Sr. Sari entre salto y salto. Él paró
para recuperar su respiración - "¿y cómo supo que el ladrón
era uno de los guías de las pirámides?".
Dr. Mitzvá sonrió
- "En la noche de Pésaj nosotros sólo preguntamos cuatro preguntas
en el Séder. Usted ya me hizo cinco!".
"Comenzaré por
el principio. Yo pensé que el lugar más lógico para esconder
el cofre era algún lugar cerca, donde las personas generalmente no
van. Algún lugar como la pequeña pirámide. Yo mantuve mis
ojos hacia el piso todo el camino hacia allí. Si usted notó,
había migas de matzá en los escalones afuera de su casa. La
matzá y el vino se debieron haber roto cuando el ladrón empujó
el cofre hacia afuera del sótano y la base del cofre se quebró.
Yo pude no haber visto las migas - pues son del mismo color de la arena
- pero afortunadamente, el vino las tiñó de rojo. Su cofre chorreó
vino y matzá durante todo el camino hacia la pirámide!
El resto fue fácil.
Yo encontré la salida de la misma manera que encontré la entrada.
Seguí las migas de matzá! Fue bueno que mi linterna no se apagó
hasta que llegué a la entrada. Y fue aún mejor que ustedes estaban
todavía allí esperando! La Sra. Goldengreen siempre me dice
que me lleve baterías de repuesto, pero salí tan apurado que
me olvidé".
Una última pregunta"
- dijo el Sr. Sari - "por qué estaba usted tan seguro de que el ladrón
era uno de los guías de las pirámides?".
"Es obvio" - dijo
Dr. Mitzvá - "¿quién otro pudo haber abierto la puerta de la
pirámide y esconder allí el cofre? ¿Pueden estos camellos ir
un poco más rápido? Yo viajé hacia las pirámides despacio
en función de seguir el camino de migas, pero ahora que el misterio
está resuelto, yo estoy apurado para volver a Cedarville lo antes
posible, para llegar a tiempo para el Séder!".
La Sra. Sari estaba
esperando afuera cuando ellos llegaron. "Lo encontraron!" - ella gritó
-abrió el cofre y sacó las piezas de plata para Pésaj -
"¿Cómo podré agradecerle?".
"Yo sabía que
el Dr. Mitzvá nos ayudaría" - dijo el Sr. Sari - "sólo
él podía encontrar el Séder Robado a tiempo para Pésaj.
Yo comenzaré a hornear matzot mañana en la mañana. Por
supuesto que las mías no son tan ricas como las del Dr. Mitzvá,
pero trataré de hacer lo mejor".
"No hay necesidad,
Sr. Sari. Cuando escuché que mis matzot fueron robadas, traje algunas
más conmigo - las mismas matzot redondas hechas a mano que le envié
antes" - dijo el Dr. Mitzvá.
"Entonces usted debe
volver a Cedarville con cuatro botellas de vino hecho personalmente por
mí para Pésaj" - dijo feliz el Sr. Sari.

"Y un recipiente con
jaroset hecho con mis propias manos" - agregó la Sra. Sari - "pero
no se preocupe - mi jaroset es más rico que el cemento del Faraón!".
Un día más
tarde, el Dr. Mitzvá estaba ya en Cedarville, contando a la Sra.
Goldengreen toda la historia de las pirámides.
"¿Pirámides?
¿Camellos? ¿Ladrones? ¿Habitaciones ocultas? Semejantes cosas! Yo espero
que no se haya agarrado ningún germen extraño en esas pirámides!"
- ella dijo.
El Dr. Mitzvá
sonrió - "yo no creo, pero sí encontré algo interesante".
"Oh?" - ella preguntó
intrigadamente - "¿qué ha encontrado?".
Dr. Mitzvá le
mostró algo pequeño, oscuro, sucio y seco.
"¿Qué es eso?!"
- dijo la Sra. Goldengreen mientras se alejaba.
"Un sapo. Pero no
se preocupe. Está absolutamente muerto. Yo lo encontré en la
pirámide. Se parece a un sapo egipcio seco, momificado de hace más
de 3000 años ¿no cree usted? Quién sabe, quizás es algún
espécimen que quedó de la plaga de los sapos que llenó
a todo Egipto".
La Sra. Goldengreen
se estremeció - "por favor, Dr. Mitzvá" - ella le suplicó
- "póngalo en algún lugar con sus otros especímenes, en
un frasco cerrado en su oficina. Y lávese las manos con jabón
y mucha agua caliente antes de poner la mesa para el Séder!".
El Dr. Mitzvá
se rió. "Voy a hacerlo" - le prometió - "Pero yo fui a Egipto
en el tiempo correcto después de todo, ¿no es cierto? Yo fui justo
a tiempo, para salir a tiempo - en el tiempo de Pésaj cuando todo
el pueblo judío salió de Egipto hace más de tres mil años!".
Jag
Pésaj [Kasher ve] Sameaj
Un Feliz y [Kosher] Pésaj
Para todos los lectores y amigos del Dr. Mitzvá!
Del
Dr. Mitzvá, la Sra. Goldengreen,
todos los habitantes de Cedarville
Y de Yaffa Ganz
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