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"El Séder Robado" - Dr. Mitzva: Un Cuento Para Pesaj
Por Yaffa Ganz
Dr. Mitzvá miró a su alrededor en la oficina. Todo estaba ordenado, en su lugar y listo para Pésaj. La casa estaba totalmente limpia, ya no había jametz (las comidas no permitidas en Pésaj), las matzot estaban horneadas, las compras de Pésaj ya estaban hechas y la Sra. Goldengreen estaba muy ocupada cocinando y freezando deliciosas cosas para Pésaj en la cocina. Todo lo que quedaba era poner la mesa para el gran séder de Cedarville. Pero todavía faltaban cinco días para la noche del primer séder.
Justo entonces sonó el teléfono. Dr. Mitzvá atendió y escuchó atentamente. Luego comenzó a mover la cabeza con preocupación. "Será un poco difícil" - él dijo - "pero yo iré!". Cortó y se dirigió hacia la Sr. Goldengreen.
"Usted no podrá creerlo" - él dijo con una gran sonrisa - "adivine quién era. Iaacov Sari de Giza!".
"¿Giza?" - preguntó la Sra. Goldengreen - "es un nuevo shopping center o uno de los suburbios pequeños del sur de Cedarville?".
"Nada de eso!" - dijo Dr. Mitzvá - "Giza está en Egipto. Es un pequeño lugar en las afueras de la ciudad del Cairo. Hay tres famosas pirámides en Giza. Mis amigos viven por allí. Yo les envié un paquete de mis matzot redondas hechas a mano, la semana pasada, pero desaparecieron!".
"¿Quién desapareció? ¿Los Sari?"- preguntó la Sra. Goldengreen mientras ponía otra bandeja de galletas de Pésaj en el horno.
"NO! Las matzot desaparecieron junto con la platería de Pésaj heredada de su familia. Los Sari son dueños de un plato de plata para el séder, una hermosa copa de plata para kidush y una gran copa de plata para el profeta Eliahu. Esa platería ha estado con la familia por varias generaciones. Es irremplazable! Durante el año ellos lo guardan en un cofre en el sótano. Ellos pusieron también las matzot que yo les envié en el cofre junto con cuatro botellas de vino hecho especialmente por el Sr. Sari para la noche del séder. Pero ahora el cofre desapareció y la familia Sari está muy apenada. Iaacov quería saber si yo tenía tiempo de ir a Giza y ayudarlos a buscar el cofre. Es realmente el tiempo perfecto. Yo tengo cinco días libres hasta Pésaj!".
"Pero Pésaj es cuando los judíos dejaron Egipto. No es tiempo para volver! ¿No puede ir a Giza después de Pésaj?" - preguntó la Sra. Goldengreen.
"Oh, pero eso será demasiado tarde! Ellos necesitan el plato del séder y las copas de vino para el Séder!".
"¿Pero que pasará si usted no regresa a tiempo para nuestro séder? - se lamentó la Sra. Goldengreen.
"Por supuesto que volveré" - dijo Dr. Mitzvá - "el vuelo sólo dura 8 horas. Si yo me voy hoy en la noche, llegaré allí mañana. Eso me permite que esté 3 días en Giza y un día de retorno. Incluso estaré aquí para poner la mesa!".
Bien seguro, Dr. Mitzvá estuvo en Giza al día siguiente. Escuchó cuidadosamente mientras el Sr. Sari le contaba toda la historia del cofre perdido.
Estaba escondido debajo de bolsas de papas en una esquina del sótano.
Esa semana, cuando un extraño llegó a la casa a pedir trabajo, el Sr. Sari dijo que podía darle el sótano para que limpie. Varios días más tarde, él fue a sacar una bolsa de papas y descubrió que el cofre de Pésaj había desaparecido!
"Hm..." - dijo Dr. Mitzvá - "yo supongo que el extraño también se fue. ¿La policía no puede encontrarlo?".
"Ellos ni siquiera buscaron" - dijo la Sra. Sari mientras se limpiaba las lágrimas de los ojos - "ellos dijeron que no tenían idea quién es ese hombre y a dónde él fue, y en el desierto arenoso, las huellas desaparecen enseguida".
"Arenoso...hm..." - repitió Dr. Mitzvá. Miró hacia el piso. "Interesante...".
Él miró por la ventana, y después de la pequeña ciudad, la única cosa que se veía eran las antiguas pirámides, que estaban en el mismo lugar de siempre.
"¿Qué les parece hacer un tour por las pirámides antes de comenzar nuestra investigación?"-dijo Dr. Mitzvá.
"¿Ahora?" - preguntó sorprendida la Sra. Sari - "no hay mucho tiempo para pasear si queremos encontrar el cofre antes de Pésaj".
"Hay suficiente tiempo y ahora es un momento tan bueno como cualquier otro para pasear" - respondió Dr. Mitzvá alegremente.
El Sr. Sari miró desilusionado, pero era demasiado buen anfitrión como para rehusarse. "Muy bien. Veré si puedo contratar un jeep que nos lleve hasta las pirámides" - él dijo. Sin embargo, Dr. Mitzvá quería caminar.
"¿Caminar? Tomará mucho tiempo caminar" - dijo el Sr. Sari - "usted puede volver después de Pésaj para hacer un paseo caminando".
"Bueno, entonces puede encontrar un burro o una mula?" - preguntó Dr. Mitzvá - "yo no puedo ver nada desde un jeep".
El Sr. Sari no sabía lo que el Dr. Mitzvá quería ver, pero corrió a la ciudad y volvió con dos camellos. "Es todo lo que pude encontrar. ¿Le servirán? Los camellos son rápidos en el desierto".
"Hm..." - dijo Dr. Mitzvá mirando a los camellos - "yo espero que no vayan demasiado rápido. Y son muy altos. Es difícil ver algo desde esa altura".
El Sr. Sari estaba confundido. "Pero cuánto más alto usted está, mejor usted puede ver" - él dijo - "Y no se preocupe. Los camellos se arrodillan para que usted pueda subirse a ellos. Estaremos en las pirámides muy pronto".
Dr. Mitzvá no quería apresurarse. Hizo que los camellos vayan despacio por la arena mientras él mantenía sus ojos hacia abajo. Cuando se acercaban a las pirámides, finalmente él miró hacia arriba y dijo: "Vayamos a la pirámide que está a nuestra izquierda".
"La de la derecha es mucho más grande" - dijo el Sr. Sari - "Allí es donde todos los turistas van".
"Es precisamente por eso que yo quiero ir a la de la izquierda!" - insistió Dr. Mitzvá.
El Sr. Sari subió sus hombros: "muy bien, pero parecería ser que usted será el único turista allí! Yo lo esperaré con los camellos en la estación de agua y volveré por usted cuando el tour termine. Sólo asegúrese de seguir al guía. La pirámide está llena de habitaciones y túneles y espacios oscuros. Usted no querrá perderse!".
"Yo no me perderé" -dijo Dr. Mitzvá - saludó al Sr. Sari y a los camellos y siguió al guía dentro de la pirámide. Comenzó a mirar a su alrededor, siempre manteniendo sus ojos en el piso. Cuando el guía encendió su linterna y comenzó a explicar los jeroglíficos en las paredes, Dr. Mitzvá continuó mirando a su alrededor, inspeccionando las habitaciones.
"Fue muy bueno haber traído mi propia linterna" - él pensó. Dio vuelta en una esquina y luego en otra y otra. Enseguida estuvo fuera de la visión del guía.
Media hora más tarde, el Sr. Sari volvió con los camellos. El guía estaba sentado afuera fumando su pipa de agua, pero al Dr. Mitzvá no se lo veía por ningún lado.
"Su amigo estaba muy impaciente" - dijo el guía - "él se fue en medio del tour. Un minuto él estaba allí y al minuto siguiente desapareció. Él tampoco lo esperó a usted. Seguramente que se fue a su casa".
"Él no pudo haberse ido a casa" - gritó el Sr. Sari - "yo tengo los camellos!".
"Bueno, él no está aquí ni tampoco está adentro. Yo siempre reviso cuidadosamente antes de irme. Yo lo estaba esperando a usted, pero ya es tiempo de cerrar".
Él empujó la pesada puerta de piedra y la colocó en su lugar y cerró con llave las barras de metal mientras que el pobre Sr. Sari estaba allí parado frotándose las manos.
De repente un gran grito se escuchó a través de la puerta de piedra.
"Hola, allí afuera! Es Dr. Mitzvá aquí! ¿Puede alguien escucharme? ¿Quién cerró la puerta? No puedo ver nada!".
El asombrado guía corrió para abrir las barras y empujar la pesada puerta. Allí se encontraba un agitado Dr. Mitzvá cargando un pequeño cofre con una mano y con la otra una linterna apagada.
"Yo temí que ustedes se hayan ido y me hayan dejado aquí. No me hubiese importado pasar la noche aquí, pero mi linterna se quedó sin baterías y está bastante oscuro en la pirámide. Me recuerda los días de oscuridad que descendieron a Egipto durante la novena plaga! Aquí está su cofre, Sr. Sari. Justo donde yo pensaba que iba a encontrarlo. La platería está toda adentro. Con un poco de arena, pero intacta".
Dr. Mitzvá limpió la arena de su sombrero gris.
"¿Cómo lo hencontrado?! Y ¿se encuentra usted bien?" - el Sr. Sari no sabía que preguntar primero.
"Tsk, tsk, tsk" - dijo el guía - "los visitantes no deben deambular solos dentro de las pirámides. Y si usted encontró algún tesoro allí, pertenece al Departamento Egipcio de Antigüedades"
"No, no pertenece a ellos" - dijo Dr. Mitzvá con mucho énfasis - "uno de sus guías tomó esto del sótano del Sr. Sari y pertenece a él! Yo quiero reportar lo sucedido a la policía de Giza inmediatamente!".
Ellos pusieron el cofre en el primer camello y se subieron al segundo.
"A toda velocidad!" - gritó el Dr. Mitzvá -"ya no hay necesidad de andar como tortugas. Estos camellos van rápido ¿no es cierto?".
"Si usted tiene tanta prisa ahora, ¿por qué iba tan despacio antes? ¿Cómo supo que el cofre estaba allí? ¿Cómo lo encontró? ¿Cómo encontró la salida?" - preguntó el Sr. Sari entre salto y salto. Él paró para recuperar su respiración - "¿y cómo supo que el ladrón era uno de los guías de las pirámides?".
Dr. Mitzvá sonrió - "En la noche de Pésaj nosotros sólo preguntamos cuatro preguntas en el Séder. Usted ya me hizo cinco!".
"Comenzaré por el principio. Yo pensé que el lugar más lógico para esconder el cofre era algún lugar cerca, donde las personas generalmente no van. Algún lugar como la pequeña pirámide. Yo mantuve mis ojos hacia el piso todo el camino hacia allí. Si usted notó, había migas de matzá en los escalones afuera de su casa. La matzá y el vino se debieron haber roto cuando el ladrón empujó el cofre hacia afuera del sótano y la base del cofre se quebró. Yo pude no haber visto las migas - pues son del mismo color de la arena - pero afortunadamente, el vino las tiñó de rojo. Su cofre chorreó vino y matzá durante todo el camino hacia la pirámide!
El resto fue fácil. Yo encontré la salida de la misma manera que encontré la entrada. Seguí las migas de matzá! Fue bueno que mi linterna no se apagó hasta que llegué a la entrada. Y fue aún mejor que ustedes estaban todavía allí esperando! La Sra. Goldengreen siempre me dice que me lleve baterías de repuesto, pero salí tan apurado que me olvidé".
Una última pregunta" - dijo el Sr. Sari - "por qué estaba usted tan seguro de que el ladrón era uno de los guías de las pirámides?".
"Es obvio" - dijo Dr. Mitzvá - "¿quién otro pudo haber abierto la puerta de la pirámide y esconder allí el cofre? ¿Pueden estos camellos ir un poco más rápido? Yo viajé hacia las pirámides despacio en función de seguir el camino de migas, pero ahora que el misterio está resuelto, yo estoy apurado para volver a Cedarville lo antes posible, para llegar a tiempo para el Séder!".
La Sra. Sari estaba esperando afuera cuando ellos llegaron. "Lo encontraron!" - ella gritó -abrió el cofre y sacó las piezas de plata para Pésaj - "¿Cómo podré agradecerle?".
"Yo sabía que el Dr. Mitzvá nos ayudaría" - dijo el Sr. Sari - "sólo él podía encontrar el Séder Robado a tiempo para Pésaj. Yo comenzaré a hornear matzot mañana en la mañana. Por supuesto que las mías no son tan ricas como las del Dr. Mitzvá, pero trataré de hacer lo mejor".
"No hay necesidad, Sr. Sari. Cuando escuché que mis matzot fueron robadas, traje algunas más conmigo - las mismas matzot redondas hechas a mano que le envié antes" - dijo el Dr. Mitzvá.
"Entonces usted debe volver a Cedarville con cuatro botellas de vino hecho personalmente por mí para Pésaj" - dijo feliz el Sr. Sari.
"Y un recipiente con jaroset hecho con mis propias manos" - agregó la Sra. Sari - "pero no se preocupe - mi jaroset es más rico que el cemento del Faraón!".
Un día más tarde, el Dr. Mitzvá estaba ya en Cedarville, contando a la Sra. Goldengreen toda la historia de las pirámides.
"¿Pirámides? ¿Camellos? ¿Ladrones? ¿Habitaciones ocultas? Semejantes cosas! Yo espero que no se haya agarrado ningún germen extraño en esas pirámides!" - ella dijo.
El Dr. Mitzvá sonrió - "yo no creo, pero sí encontré algo interesante".
"Oh?" - ella preguntó intrigadamente - "¿qué ha encontrado?".
Dr. Mitzvá le mostró algo pequeño, oscuro, sucio y seco.
"¿Qué es eso?!" - dijo la Sra. Goldengreen mientras se alejaba.
"Un sapo. Pero no se preocupe. Está absolutamente muerto. Yo lo encontré en la pirámide. Se parece a un sapo egipcio seco, momificado de hace más de 3000 años ¿no cree usted? Quién sabe, quizás es algún espécimen que quedó de la plaga de los sapos que llenó a todo Egipto".
La Sra. Goldengreen se estremeció - "por favor, Dr. Mitzvá" - ella le suplicó - "póngalo en algún lugar con sus otros especímenes, en un frasco cerrado en su oficina. Y lávese las manos con jabón y mucha agua caliente antes de poner la mesa para el Séder!".
El Dr. Mitzvá se rió. "Voy a hacerlo" - le prometió - "Pero yo fui a Egipto en el tiempo correcto después de todo, ¿no es cierto? Yo fui justo a tiempo, para salir a tiempo - en el tiempo de Pésaj cuando todo el pueblo judío salió de Egipto hace más de tres mil años!".
Jag Pésaj [Kasher ve] Sameaj
Un Feliz y [Kosher] Pésaj
Para todos los lectores y amigos del Dr. Mitzvá!
Del Dr. Mitzvá, la Sra. Goldengreen,
todos los habitantes de Cedarville
Y de Yaffa Ganz
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