El
Jametz y la Matzá
Sin dudas, una de las cosas
más llamativas de nuestra fiesta es la prohibición de comer
jametz, por un lado, y la obligación de comer matzá, por el
otro. Los Sabios de todas las generaciones han brindado variadas
interpretaciones para comprender la significación del jametz y
la matzá:
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La diferencia entre Jametz
y Matzá es diminuta; nosotros usamos la misma harina, agua y horno
para ambos. Entonces, ¿cómo es que ellos son tan diferentes?
La respuesta es que no se
necesita hacer acción alguna para que la masa se haga jametz (fermente),
su volumen incremente, su forma cambie y su gusto sea más agrio. Estos
cambios tienen lugar por sí mismos y no requieren el esfuerzo del
hombre. Pero en función de que esta masa sea matzá,
la cual es apta para cumplir con una importante mitzvá, uno tiene
que trabajar duro, y hacer un esfuerzo para que ella no llegue a fermentar.
Así también ocurre
con el hombre: para que el hombre esté preparado para cumplir la
voluntad de D'os, necesita esforzarse cumpliendo con Su Torá y
Sus mitzvot.
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El jametz y las cosas que
causan fermentación son símbolos de orgullo y arrogancia,
pues así como la masa que pasa un proceso de fermentación
y leva es considerada jametz, así también el orgullo y la
arrogancia provocan que el ego del hombre lo haga sentirse más
elevado de lo que es.
Es por eso que incluso la
partícula más diminuta de jametz está prohibida en Pesaj. Y
esto nos enseña que el orgullo y la arrogancia - en cualquier proporción
que se presenten en una persona - son dañinas para su carácter.
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Por otro lado, el jametz
es el símbolo del iétzer hará (el instinto del
mal), es por eso que la búsqueda de jametz y su eliminación
simbolizan la lucha del hombre para dominar este instinto.
El jametz es más gustoso
que la matzá, más placentero en apariencia, y más grande
en tamaño. Esto también es así con el instinto
del mal: atrae a la persona a los placeres de este mundo, los hace más
atractivos a sus propios ojos y hace que parezcan más grandes de
lo que realmente son a los ojos de los otros. Éste es
el jametz que el hombre debe eliminar completamente.
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La matzá en sí
misma representa el significado de la hagadá: esclavitud y redención. La
matzá es preparada rápidamente y sus únicos ingredientes
son la harina y el agua – dos elementos que se contrastan.
Antes de la redención,
el pueblo de Israel estaba sometido a un trabajo incesante que no les
permitía esperar que su masa leve. Ellos hacían
su pan y lo comían apresuradamente. Cuando el poder
del Faraón declinó y los egipcios se vieron obligados a echar
al pueblo de Israel, nuestro pueblo tampoco tuvo tiempo para dejar que
la masa leve antes de salir de Egipto, e hicieron sus panes apresuradamente.
Y aquí vemos la grandeza
de nuestro pueblo, que no llora por su aflicción ni se desespera
bajo la esclavitud. Además, cuando la vida es más
llevadera tampoco se enorgullece. Recuerda su pasado de esclavitud
y la manera en que D'os los sacó de allí y les ordenó
descansar. Mientras comemos el pan de la esclavitud, sentimos
el gusto de la libertad, y al comer el pan de la libertad, recordamos
la esclavitud y la redención a través de la mano de D'os.