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Primero
Denigración, Luego Alabanzas
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Por Rabinos de Aish HaTora
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Primero
Denigración, Luego Alabanzas
El Talmud (Pesajim 116a) nos enseña que la esencia de la mitzvá de la Hagadá es "comenzar con denigración y concluir con alabanzas".Es requerido comenzar el relato de la Hagadá hablando de nuestra mala situación antes de salir de Egipto y concluir hablando sobre el nivel elevado al que llegamos cuando salimos.
Pero el Talmud menciona dos opiniones respecto de lo que es comenzar con denigración y concluir con alabanzas: Rav opina que es requerido de nosotros contar que primero fuimos idólatras y luego cuando salimos de Egipto D'os nos acercó hacia Su servicio.Shemuel, por otro lado, dice que es requerido de nosotros contar que al comienzo fuimos esclavos del Faraón y luego nos convertimos en hombres libres porque D'os nos sacó de la esclavitud.
La Torá misma señala esta doble cara en la narrativa, al decir (Devarim 6:20): "Cuando tu hijo te pregunte en el futuro: ¿cuál es [el significado] de estos símbolos y estatutos...? Tú deberás decirle: nosotros fuimos esclavos del Faraón en Egipto y D'os nos sacó de Egipto con mano fuerte" (Devarim 6:20). Aparentemente este versículo parece apoyar la opinión de Shemuel, puesto que menciona nuestra esclavitud y libertad como representación de nuestro estado de denigración y de elevación. Entonces, ¿de dónde aprendió Rav que debemos comenzar hablando de la idolatría de nuestro pueblo y finalizar hablando sobre el hecho de que nos acercamos al servicio del D'os Único?
La Torá se refiere a cuatro clases diferentes de hijos.Esto lo aprendemos del hecho de que la palabra "hijo" está mencionada cuatro veces respecto de la obligación de relatar la historia del Éxodo.La Torá dice:
"Y será cuando tus hijos te digan, ¿qué es este servicio para ustedes?..." (Shemot 12:26);
"Y le dirás a tu hijo en ese día diciendo, por esto, D'os actuó por mí cuando yo salí de Egipto" (Shemot 13:8);
"Y será cuando tu hijo te pregunte en el futuro diciendo ¿qué es esto?..." (Shemot, 13:14);
"Cuando tu hijo te pregunte en el futuro ¿cuál es [el significado de] estos símbolos y estatutos..." (Devarim 6:20).
De acuerdo a la cronología de los versículos, la Torá se refiere a los cuatro hijos en el siguiente orden: el hijo malvado, el hijo que no sabe preguntar, el hijo simple y el hijo sabio.Sin embargo, observando más profundamente podremos ver que en verdad, sólo hay dos clases de hijos: el sabio y el malvado, pues el hijo simple es de alguna manera parecido al sabio, mientras que el que no sabe preguntar es similar al hijo malvado.
Del hecho de que la respuesta de la Torá al hijo sabio incluye tanto esclavitud como libertad ["Tú deberás decirle: nosotros fuimos esclavos del Faraón en Egipto y D'os nos sacó de Egipto con mano fuerte"], podemos deducir que la respuesta que le debemos dar al malvado debería incluir también esclavitud como libertad, y la única diferencia en la respuesta dada a uno y a otro está basada en el nivel de entendimiento de estos dos hijos.
Entonces, basados en esta explicación, realmente podemos decir que Shemuel está de acuerdo con Rav en que la respuesta que deberíamos darle al hijo malvado también debería ser que al comienzo nuestros ancestros fueron idólatras, puesto que con esa declaración se está condenando al hijo malvado que aún continúa en ese mismo nivel.
Asimismo, también podemos decir que Rav realmente está de acuerdo con Shemuel en que la respuesta que deberíamos darle al hijo sabio también debería ser que al comienzo fuimos esclavos en Egipto pero D'os nos sacó de allí, puesto que él está bien capacitado para comprender esa declaración, ya que él puede apreciar el sentimiento de estar cerca de D'os.
Es por eso que debemos llegar a la conclusión de que la diferencia de opiniones entre Rav y Shemuel gira en torno a la pregunta: ¿con qué hijo comenzamos el relato de la hagadá?Rav sostiene que comencemos hablándole al hijo malvado, y es por eso que sostiene que debemos comenzar la hagadá relatando que nuestros ancestros fueron una vez idólatras, mientras que Shemuel sostiene que debemos comenzar hablando con el hijo sabio, y por eso opina que debemos abrir el relato de la hagadá comentando que una vez fuimos esclavos del Faraón en Egipto.
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