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Los 48 Caminos Hacia
la Sabiduría
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Por el Rab Noaj Weinberg
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Hasta
que no compartes una idea no es tuya, pues queda confusa en tu imaginación.
Transmitir la idea a los demás la convierte en algo real. Has convertido
el potencial en una realidad.
Camino
#12:
Crece
Enseñando
Yo?!
Un Maestro?!
La mayoría de
las personas no se consideran a si mismas maestros, pues vemos el acto
de enseñar como una profesión que requiere un entrenamiento
formal y un certificado. Además, creemos que posiblemente existe
una “habilidad natural” que hace a alguien un buen maestro.
Los "48 caminos hacia
la sabiduría" nos enseñan que enseñar debe ser una manera
de vida básica para todos. Para adquirir sabiduría y para vivir
conviértete en un “maestro”. ¿Por qué? Porque si no puedes enseñar
una idea, significa que realmente no la sabes.
Recuerda cuando estabas
en la escuela y el maestro de matemáticas preguntaba: “¿Quién
sabe esta ecuación?”. Tú levantabas la mano y él decía:
“Adelante, enséñala a tus compañeros!”. Entonces tú
comenzabas a murmurar: “Bueno, umm...”. Creías que la sabías,
pero cuando intentaste explicarla te diste cuenta de lo contrario.
Hasta que no compartes
una idea no es tuya, pues queda confusa en tu imaginación. Transmitir
la idea a los demás la convierte en algo real. Has convertido el
potencial en una realidad.
La
Obligación de Enseñar
Debes saber que enseñar
es una profunda obligación moral. ¿Por qué? Imagínate que
alguien conoce la cura para el cáncer y no la quiere compartir. Esa
persona está provocando que todo el mundo sufra. ¿Cómo lo llamaríamos?
Un asesino.
Ahora imagínate
la peor de las enfermedades - la más destructiva, la más dolorosa
y la más contagiosa de todas: la ignorancia. La ignorancia pervierte
a la gente y los lleva a hacer cosas que son contraproducentes. Conduce
a tener una vida de sufrimiento. Causa que la gente arruine a sus propios
hijos, a tener conflictos con sus esposos y a sufrir en un trabajo sin
fin toda la vida. Todo esto es provocado por la ignorancia.
Si entiendes algo
sobre la vida y no lo compartes eres un desconsiderado. Hay algo en ti
que dice: “No me importan los demás. Soy un lobo solitario". Vivir
en un vacío no es humano.
Si sabes el secreto
de la felicidad, enséñalo! Si ves a personas caminando deprimidas,
casi muertas, dales un poco de alegría. Si tienes la habilidad debes
ayudarlos, pues, de lo contrario, siempre tendrás en tu conciencia
lo que “podrías haber hecho”.
Cuando reduces la
ignorancia en el mundo - inclusive un poquito - le das un increíble
regalo a la humanidad. Algunas enfermedades sólo pueden ser tratadas
por algunos, pero la ignorancia puede ser tratada por cualquiera que se
tome la sabiduría en serio.
Ayuda a curar los
problemas del mundo. Acaba con la ignorancia. Enseña sabiduría!
La
Necesidad de Comunicar
Todos disfrutamos
cuando ayudamos a cambiar la vida de los demás. Noventa y nueve por
ciento del mundo - ya sean periodistas, psicólogos, dentistas, etc.
- están motivados (aunque sea un poco) para ayudar a los demás.
Es un impulso humano natural. Cuanto más gente influenciemos positivamente,
mejor nos sentiremos sobre nosotros mismos.
¿Sabes cómo se
juega al béisbol verdaderamente? ¿Alguna vez has visto a una persona
agarrando el bate al revés? ¿Qué harías? Lo observarías
bateando una o dos veces y después te acercarías y le dirías:
“Perdóneme, no estoy criticando, pero si toma el bate del otro lado
tendrá un bateo más poderoso. ¿Por qué no lo intenta y
ve si funciona mejor?”. Le enseñas lo que sabes porque te duele observar
a alguien perdiendo el tiempo - inclusive que esté en el equipo contrario!
Enseñar es una
manera de crear un lazo eterno con otra persona. ¿Recuerdas cómo
tu tío te enseñó a silbar, o cuando tu hermano te enseñó
a tirar una pelota? Esa acción creó un lazo! Con más razón,
se creará una unión cuando enseñes un consejo de vida.
Tú tienes la
habilidad de provocar un cambio dramático y positivo en las vidas
de los demás. No tienes que ser un doctor o un trabajador social.
Con un poco de sabiduría puedes cambiar a la humanidad.
Incluso que una experiencia
esté guardada en el fondo de tu mente, ha cambiado lo que eres. Probablemente
te ha hecho más maduro, o te ayuda a tomar las decepciones de una
mejor manera, o a ser más independiente, o a ser más tolerante.
Si una idea tiene tanta duración, entonces vale la pena compartirla
con los demás.
Creando
el Deseo
Si el hijo de tu vecino
estuviera malgastando su vida, dirías: "Qué lástima!".
Pero ¿si fuera tu propio hijo? Actuarías de inmediato: doctores,
terapeutas, rehabilitación, lo que sea que ayude!
¿Cómo nos motivamos
a enseñar? Te tiene que importar.
Cuando te importa,
haces el esfuerzo. Si no haces el esfuerzo, probablemente es porque no
te importa lo suficiente!
El
Efecto Boomerang
Es posible estar expuesto
a una idea, pensar que la entiendes y casi por completo perder el punto.
Esta es la razón por la cual mucha gente puede ser inconsecuente
- y a veces contradictoria en sus acciones.
El tener que explicar
una idea a los demás te obliga a clarificarte a ti mismo. Te hace
permanecer enfocado y estar seguro de que la información está
siendo absorbida y digerida apropiadamente. Vas a examinar las cosas con
mucho más detenimiento - los detalles, la secuencia lógica,
etc. Al esforzarte para llegar a los demás, llegarás a ti mismo.
Más aún,
cuando enseñamos, estamos conectados con el impulso humano de la
creatividad. Cuando sientes ese poder de la creatividad estás llegando
a todo tu entendimiento. Puedes realmente ser movido por una idea. Este
es el real crecimiento!
Como dicen nuestros
Sabios: “He aprendido mucho de mis maestros. He aprendido más de
mis colegas. Pero más que nada he aprendido de mis alumnos”.
Inténtalo. Enseñar
te conecta con aquel instinto creativo que todos buscamos.
No
Aburras a Tu Público
(Bostezo). "Otra vez
nos va a dar un sermón...".
No recites, no entretengas.
Enseñar significa "tocar" a otra persona, hacerles apreciar que lo
que sientes es importante. Empieza con una broma o con una historia para
atraer su atención e introducirlos así al tema.
Nunca pierdas la vista
de tu público. Tienes que “sentir” cómo están reaccionando
ante lo que estás diciendo. Generalmente, la gente está dispuesta
a escuchar lo que sea - si está dicho de una forma que puedan entenderlo
y apreciarlo. Asegúrate de que lo que estás enseñando sea
relevante.
Buenos maestros hacen
que sus alumnos aprendan a enseñarse a si mismos por medio de preguntas
estimulantes que descubren la esencia del mensaje. Cuando alguien pregunta
es una señal de que está en el camino hacia un aprendizaje.
Por otro lado, cuando alguien está siendo enseñado, su mente
puede divagar y no regresar hasta que sea la hora de irse!
Clarifica
Tu Objetivo
Sé claro y conciso.
Di en términos simples qué es aquello que quieres comunicar.
Si no puedes resumir tu mensaje en una o dos líneas significa que
no está lo suficientemente claro en tu mente. Y sin lugar a dudas,
tu público acabará confundido.
Imagínate que
tienes 12 años y tu hermano menor continúa desordenando tu cuarto.
“Mas te vale que no desordenes mi cuarto o voy a tener que romperte la
cara!”. ¿Es la amenaza de violencia lo que quieres comunicar? No! Lo que
realmente quieres es que sepa que es una falta de educación el desordenar
el cuarto de otra persona y si lo hace sufrirá las consecuencias.
¿No es esto lo que querías transmitirle? Entonces el mensaje que
debes dar es: "Ten en cuenta que así como tú no quieres que
te desordenen el cuarto a mí tampoco me gusta que tú lo desordenes".
Eso fue mucho mejor! Le has enseñado un principio muy importante
para vivir: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.
Ahora bien, el segundo
paso es cómo se lo vas a enseñar, no cómo lo vas a agraviar,
reprender, o hacer de él un enemigo. Por el contrario, ¿cómo
lo vas a "tocar"? Tómate el tiempo para conseguirlo.
Deja de gritar. Deja
de discutir. Empieza a enseñar. Empieza a "tocar" a la gente.
Enseña,
No Prediques
"Yo no soy un predicador!
¿Quién soy yo para decirle a la gente lo que h?".
¿Qué es predicar?
Predicar es dar información con fuego y azufre, sin prestar atención
a lo que la audiencia está sintiendo. Un predicador ordena: “Yo soy
la autoridad… Yo te enderezaré... Acepta lo que yo digo… No preguntes...
Estaciona tu mente… Escúchame... Obedéceme!”.
Predicar es ser un
semidiós, emocionar a la gente e influenciarlos emocionalmente. Eso
no es enseñar. Eso es lavado de cerebro. Y eso no es de ninguna manera
la enseñanza judía.
¿Qué es enseñar?
Enseñar es "tocar" a un ser humano independiente, al transmitirle
tu opinión, tu concepto, tu claridad. Es hacer que los demás
vean y entiendan tu mensaje en sus propios términos. Habla “con”
la gente, no “a” la gente.
Un maestro enseña
la información de una forma que permite al estudiante ponerse en
contacto con aquello que ya sabe y lo re-descubre por si mismo.
Un maestro apasionado
puede inspirar mucho, pero finalmente un maestro debe poder transmitir
ideas de una forma en la que las emociones y los intereses no interfieran
y distorsionen el mensaje. ¿Notas la diferencia?
Si lo haces de una
forma pensando “los voy a enderezar”, entonces nadie va a escucharte.
Debes estar abierto a la retroalimentación. “Si me equivoco, corrígeme”.
Dale a tu estudiante un espacio para sopesar las pruebas y tomar sus propias
decisiones. Ten confianza de que la verdad prevalecerá. De otra manera,
los estás forzando a que traguen tu idea.
Hazlo
Real
Repasa tu material
para que lo sepas de un lado y de otro. Antes de comunicar una idea, repasa
los puntos importantes inclusive que hayas enseñado el material 100
veces. Esto construye una confianza, para que en el momento de enseñarlo
puedas enfocarte menos en el contenido y más en la presentación.
No puedes recitar
notas muertas. El material debe ser vivo para ti. Tiene que estar vivo,
y de esta manera algo mucho más sincero saldrá de ti. Como dicen
los Sabios: “Lo que sale del corazón, entra al corazón”.
Lo mejor es repasar
en forma rutinaria, por lo menos una vez al año. El Talmud dice que
inclusive D-os repasó la Torá cuatro veces antes de transmitírsela
a Moshé!
Inspira
Acción
Enseñar no es
sólo transmitir bits y bytes de información; es afectar un cambio
de comportamiento. Piensa cómo transmitir para que los demás
no sólo aprecien la idea sino que la pongan en práctica. De
otra forma, no has tenido éxito enseñando.
Las ideas impactan
a la gente. Las ideas cambian la manera de pensar - y les dan las herramientas
adecuadas para que puedan cambiar la manera en la que actúan.
Desarrolla un plan
para dar buenas clases. Trabaja sobre los pasos para hacer que la gente
realmente implemente lo que enseñas.
¿Por
Qué "Enseñar" es un Ingrediente Para la Sabiduría?
-
El examen para comprobar
si has entendido o no una idea es enseñársela a otra persona.
Hasta que no puedas enseñarla no la has entendido.
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Todos queremos ser buenos.
Enseñar sabiduría a los demás te da el respeto propio
de saber que no eres egoísta.
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Si tu propio hijo necesitara
que le enseñes algo importante, te importaría lo suficiente
como para enseñarlo.
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Enseña cuando puedas.
Cuanto más practiques, mejor te será.
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Enseñarle a los demás
es una manera significativa de expresar creatividad.
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Los estudiantes te hacen
ser honesto contigo mismo.
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Si tienes una idea sabia,
es una obligación moral enseñarla.
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Enseñar a los demás
contribuye a mejorar el mundo.
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