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Los 48 Caminos Hacia
la Sabiduría
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Por el Rab Noaj Weinberg
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Camino
#20
El
Arte de la Conversación
Hoy
en día la gente está más ocupada que siempre - comunicando,
volando, comprando. El “Tiempo de conversación” está
disminuyendo. ¿Hay alguien que me está escuchando?
Joe está caminando en
un pasillo obscuro, cuando salta de repente un hombre con una pistola.
“No tires” - dice Joe - “Te
voy a dar todo mi dinero”.
“No quiero tu dinero” - dice
el hombre con la pistola. “Toda mi vida he tratado de que alguien
se siente a platicar conmigo. Ahora voy a hacer que me escuches durante
una hora”.
La historia refleja un aspecto
triste de la condición humana. Hoy en día, la gente
está mucho más ocupada que nunca - comunicándose, viajando,
comprando. Pero al final, el tiempo de conversación está disminuyendo. ¿Quién
tiene tiempo para hablar?
Reflexionas. Quieres
que la gente te entienda. Pero… ¿acaso hay alguien que te está
escuchando?
El camino número 20
de los 48 caminos hacia la sabiduría es: "Bemiut sijá", que
literalmente significa “minimiza la conversación”. En
otras palabras, usa la conversación de manera efectiva. La
conversación es nuestra herramienta para estar en contacto con otros
seres humanos. Si no nos comunicamos estamos solos.
CONSTRUYENDO
CONEXIONES
La Torá dice que D'os
creó al hombre como un “ente hablante”. (Ver el Targum Onkelos -
Génesis 2:7). El habla es, consecuentemente, lo que diferencia
a los seres humanos de las demás criaturas. Podemos sólo
centrarnos en nosotros mismos y cerrarnos en nuestro mundo. La
conversación es una manera de salir de esta absorción interna.
Muchas amistades nunca traspasan
el nivel de lo superficial. Es posible hablar infinitamente
sobre recetas, fútbol y moda. Pero no es suficiente. Necesitamos
gente con la que podamos compartir nuestros pensamientos más profundos.
Inclusive miembros de una
misma familia pueden vivir en un aislamiento comunicativo. Los
muebles de la sala estaban originalmente diseñados para que la gente
se vea una a la otra. Hoy, las salas están diseñadas
para que todos vean la T.V. Ves un partido de fútbol y
dices mientras masticas: “Esa fue una buena jugada”. ¿Qué
conversación puede competir con el “raza-a-ma-tazz” del multimedia?!
Hoy, todos están en
su esquinita y luchan consigo mismo. Necesitamos estar con
los demás, no para ver la televisión sino para estar juntos
y comunicarnos. Sin esto te sofocas en tu propio sobre. Aislado
en tu propia opinión. Aislado en tu propio hogar.
Pon un tiempo especial para
hablar. Programa un periodo de tiempo para hablar con tu esposa,
tu hijo, tus padres, tus amigos. El habla conlleva los pensamientos
más profundos del alma. Las palabras que se emiten del corazón,
entran al corazón. Una cosa que la otra persona dice puede
tocar una cuerda interna en nosotros.
Las conversaciones construyen
conexiones fuertes y expanden nuestro mundo. Sin ellas, nos
deterioramos emocionalmente y nos morimos.
Una gran conversación
es tu oportunidad para explorar mundos enteros. A diferencia
de una película, este mundo es real, no imaginario. Y
la relación resultante es infinitamente más recompensante.
PRACTICA
EL ARTE
La gente está acostumbrada
a “hablar”, pero muy pocos realmente se “comunican”. Hablar
es natural y automático. Pero la comunicación es
un arte que debe ser aprendido y practicado.
Empieza cambiando tu actitud. ¿Alguna
vez te has sentado horas en un avión? Has leído todas las revistas
y visto la película proyectada. No hay nada más que
hacer. Trata de hablarle a la persona que está a tu lado.
Tienes que preparar el ambiente. Empieza
preguntando algo simple, no preguntas amenazantes: "¿De dónde eres? ¿Cuál
es tu nombre?”. Esto es un cambio de credenciales. Sin
daño. Sin armas. Díle: “Hola”.
Sí, es doloroso, porque
no sabes a donde se dirigirá la conversación. Pero
¿de que te preocupas? ¿Acaso se levantará y anunciará
a todos los pasajeros: “Estoy sentado al lado de una persona aburrida!”?
Es una vergüenza sentarse
silenciosamente durante todo el vuelo y después “accidentalmente”
meterte a una conversación fascinante antes de separarse.
No tengas miedo de ser rechazado
o de no tener nada inteligente que decir. No te va a matar. Vas
a aprender cómo. Buenas conversaciones deben ser cultivadas
y producidas.
NO
CONFUNDAS “DISCUSION” CON “CONVERSACION”
Una “discusión” es una
cuestión de bien y mal, un intercambio cerebral de hechos y opiniones.
Una “conversación” es
una exploración personal de otra persona. El punto de
la conversación no es impresionar a otros o engrandecer tu popularidad,
sino aprender de otros.
Este es nuestro error más
común. Cuando hablas con la persona en el avión no
le dejes saber para el final del viaje cuántos trofeos has ganado
y las inversiones que has hecho. No estás interesado en
saber quién ganó el partido o el precio del oro en el mercado. Eso
no es una conversación.
El punto de conversación
es conectarte con alguien y explorar sus experiencias, pensamientos, sentimientos
y apreciaciones internas. ¿Qué opina de la vida, sobre
el amor, sobre el sentido? Por ejemplo, mientras una “discusión”
se puede enfocar en la pregunta: “¿El presidente está lidiando efectivamente
con la economía?”, en una “conversación” preguntarías:
“¿Cómo te está afectando la situación económica personalmente?”.
Intenta traer el tema a una
realidad más emocional. Pregúntale a la otra persona
cómo está lidiando con las cosas que le molestan. Así
también, cuando hablas con tu esposa/o después de un largo día,
la conversación debe ser: “¿Cómo te sientes? ¿Qué
te molestó en el día, qué te dio alegría?”.
Si estás teniendo dificultad
para hacer que el otro hable, construye confianza al hablar sobre tus
propias experiencias y sentimientos. No seas el “Señor
lo sé todo”. Cuando se presente una idea di: “llegar a
tener un equilibrio entre la familia y la carrera ha sido difícil
para mí. Veo la situación de esta forma. Me
gustaría realmente conocer tu experiencia y cómo te sientes
al respecto”. Al informarle al otro acerca de tu reacción
hacia una situación, el otro también sentirá deseos de
informarte acerca de su reacción.
EL
FASCINANTE MUNDO DE UN SER HUMANO
¿Cómo mantienes una
conversación interesante? Manteniéndote fascinado. Si
tienes una curiosidad apasionada sobre la vida y el ser humano, serás
un excelente hombre para conversar. La gente te hablará
libremente porque tu interés los atraerá como un imán.
Si encuentras que esa “fascinación”
no es fácil para ti, haz un análisis interno. Intenta
averiguar el porque. Comúnmente el problema es indiferencia
- “¿Por qué debe de importarme esta persona?”.
Para enfocarte, toma conciencia
de que cada ser humano es un misterio increíble, creado a imagen
de D'os. Podemos cometer errores, pero cada persona es única
y sagrada, llena de ideas, experiencias y una sabiduría especial.
No te dejes llevar. La
mayoría de la gente no te revela inmediatamente lo que es especialmente
interesante y significativo sobre ellos mismos.
Para descubrir a la maravillosa
persona detrás de la fachada, trata de entrevistarlos como un periodista
persiguiendo una historia importante. “Wow! ¿Eres de Bufalo? ¿Cómo
te arreglas con tanta nieve?!”.
Todos quieren conocerse a
si mismos, pero la introspección es demasiado dolorosa. Entonces,
cuando haces preguntas, estás ayudando a la otra persona a aprender
sobre si mismo. Imagínate que alguien te preguntara: “¿Qué
opinas de la vida? ¿Es bella? ¿Es aburrida, es una
lucha?”. La conversación provoca que veas dentro de ti,
que examines y hagas un descubrimiento personal. Las mismas
preguntas que te gustarían que te hagan a ti, pregúntaselas
a otra persona.
Especialmente cuando estés
planeando un paso importante en la vida - como el matrimonio, la carrera,
espiritualidad - usa la conversación como una herramienta. Entrevista
a los demás: ¿Cuál fue tu experiencia? ¿Fue
interesante? ¿Cuáles son los problemas? ¿Cuáles
son los placeres? ¿Cómo te sobrepones a tus temores? ¿Qué
ganaste? ¿Cuáles son las posibilidades?
Al verte fascinado, la gente
empezará a hablar sin parar. Explora la vida. Habla! La
comunicación es una herramienta para la vida - es ridículo no
utilizarla!
¿CUAL
ES TU NOMBRE?
La manera principal de conectarte
con aquello que es único de la otra persona es aprender su nombre. Un
nombre es un aspecto intrínseco de la identidad humana. Al
utilizar su nombre, estableces una conexión y comunicas un interés
particular acerca del otro. Y no puedes tener una buena conversación
con alguien que te es indiferente.
Un ser humano solamente es
real cuando sabes su nombre. Frecuentemente nos olvidamos del
nombre en la presentación y después estamos hablándole
a alguien sin identidad. Nos sentimos incómodos. La
vibra no está bien y arruina toda la conversación.
¿Tiendes a olvidar nombres? La
clave es prestar atención al comienzo, y repetir el nombre para ti
mismo unas cuentas veces. Una técnica para la memoria
es hacer una asociación mental. Por ejemplo, si el nombre
de la persona es George Brown, imagínate a George Washington usando
un traje café. (Entre más extraña la imagen, más fácil
será recordarla).
APRENDE
A ESCUCHAR BIEN
Un buen amigo es alguien
que te sabe escuchar bien.
La Torá dice: “No endurezcas
tu corazón o cierres tu mano” (Deuteronomio 15:7). “Cerrar
tu mano” se refiere a ser generoso con dinero, mientras que “endurecer
tu corazón” se refiere a darle a otros emocionalmente. No
subestimes el valor que esto tiene. Escuchar pacientemente
a alguien que te cuenta sus problemas vale más que darle dinero.
En una conversación,
nunca interrumpas. No anticipes ansiosamente el final del enunciado
para que puedas dar tu opinión. Si alguien dice una idea
con la cuál estás en desacuerdo, muérdete la lengua y sigue
escuchando. Una respuesta fuerte, probablemente va a poner
a la otra persona en una posición defensiva, ya sea enojándose
o acabando la conversación completamente. Sólo cálmate
y presta atención especial. No te voltees. No
pienses en otras cosas. Presta atención.
Pregunta los puntos que no
entiendes. Realmente trata de entender. Construye
una atmósfera de confianza que te posibilitará dar tu opinión
más tarde.
No pelees con la gente. No
critiques. No crees una confrontación. Comparte
sentimientos. Eso es conversación.
Constantemente emite señales
de que estás escuchando, y demuestra interés. Usa
el contacto visual o un gesto de reconocimiento. Usa palabras
simples de retroalimentación como ser: “Si, interesante”, o “Eso
habrá sido increíble”. Una persona que sabe conversar
puede construir una relación fuerte diciendo unas cuantas palabras.
HAZ
QUE TUS PALABRAS CUENTEN
A veces nos aburrimos de
vivir. Entonces hacemos una llamada y charlamos para pasar
el tiempo.
No uses la conversación
para escapar de la realidad. Es una pérdida de energía
y de palabras. Y cuando acaba la conversación nos sentimos
vacíos.
Haz que cada palabra cuente. Considera
tus palabras como joyas preciosas, para ser usadas moderadamente. Habla
al punto, con claridad y propósito.
Piensa antes de hablar. Asegúrate
de decir lo que tengas intención de decir, de la mejor forma posible. Limita
tus palabras. Conecta tus palabras con tu mente en lugar de
dejar a tu lengua sola.
El habla innecesaria arruina
tu mente. Un uso eficiente de palabras provoca que te pongas
en control de tu mente.
Hay un dicho antiguo que
dice: “Gente pequeña habla sobre la gente. Gente mediana
habla sobre lugares y cosas. Gente grande habla sobre ideas”. Las
palabras que escoges determinan el tipo de persona que serás.
No hables sin propósito
alguno. En cualquier conversación, pregúntate: “¿Tiene
algún propósito esta conversación? ¿Estoy aprendiendo
sobre la vida? ¿Estoy creciendo? ¿Estamos haciendo
algún contacto?”. Si no puedes identificar el punto, probablemente
es porque no hay.
Existe una costumbre judía
llamada taanit dibur - un “ayuno de palabras”. Cuando la gente
se encuentra a si misma hablando demasiado, se abstienen de toda conversación
menos del estudio de Torá. De la misma forma, en la sinagoga,
no deben haber conversaciones ajenas - sólo D'os y tu.
Trata de experimentar no
hablar durante una hora. Es un ejercicio de control personal,
y puede ayudar a tu "yo" interno. No te preocupes, la gente
pensará que tienes laringitis.
EVITA
HABLAR MAL
La Torá dice que D'os
usó la palabra para crear el mundo. (“Y D'os dijo: Que haya luz”).
De la misma manera, para
nosotros el lenguaje es la herramienta de la creación - a través
de ella podemos construir el mundo o destruirlo. Una palabra
de aliento va a darle confianza a los demás. Hacer que
alguien se sienta importante es decirle: “Tu existencia es necesaria”. Esto
da vida y afirma el deseo de vivir.
Por otro lado, el habla también
puede ser utilizado para destruir. Palabras como “No vales
nada, eso es terrible”, acaban con la autoestima de una persona.
¿Alguna vez te has encontrado
en la mitad de un chisme o un chiste desagradable? Es insidioso. De
repente te encuentras atrapado en una discusión que se ha volcado
hacia lo peor.
Nunca digas nada negativo
o derogatorio sobre otra persona - inclusive que sea verdad. El
chisme causa conflicto y destruye relaciones, familias inclusive comunidades. Como
dijo el Rey Salomón. “La vida y la muerte están en manos de
la lengua” (Proverbios 18;21).
Aprende a cambiar los temas. Monitorea
tu conversación y después, cuando te des cuenta de que te estás
desviando de tema, regresa al tema de manera suti.
Si esto no funciona, salte
de la conversación. Ten frases simpáticas listas para salirte. Claro,
nunca avergüences al otro, pero no te mantengas ahí y te dejes
llevar.
¿POR
QUÉ ES “ EL ARTE DE LA CONVERSACIÓN” UN CAMINO PARA LA SABIDURIA?
-
Sé entusiasta con los seres humano
y manténte abierto a conversar.
-
Habla con gente en la oficina, vecinos,
inclusive extraños.
-
Los seres humanos tienen sabiduría. Pide
que la compartan contigo.
-
El habla negativa te convertirá
en una persona negativa.
-
Usa las palabras sabiamente. Es
uno de los regalos más grandes que tenemos.
-
Mantén una conversación - no
una confrontación.
-
La conversación es una herramienta
para la creación. Te saca del aislamiento. Construye
conexiones y expande nuestro mundo.
-
Llenar tus necesidades depende de cuán
bien comuniquemos aquellas necesidades a los otros.
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