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Los 48 Caminos Hacia
la Sabiduría
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Por el Rab Noaj Weinberg
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Camino #22
Conquistando
la Frustración
Imagínate que acabas
de comprar un nuevo coche deportivo y lo estás sacando por primera
vez a manejar. Mientras te acercas al semáforo, éste
se cambia a color amarillo, así que bajas la velocidad cuidadosamente
y te detienes. De repente, alguien te choca por atrás.
Y si esto no fuera suficiente el mismo conductor retrocede y te vuelve
a chocar. Ahora estas furioso! Tu precioso y brilloso coche deportivo
que te costó un año de salario!
Saltas enfadado listo
para saldar cuentas con la persona... cuando de repente un tipo enorme
de dos metros sale del coche.
“Disculpe señor”,
empiezas con un tono mucho más bajo que el que originalmente pensabas
usar. “Parece que le pegó a mi coche, ¿está usted
bien? ¿Tiene seguro?”.
¿Cómo se te fue el enojo
tan rápido?
En un nivel intelectual entendemos
que el enojo es contraproductivo. Poseemos el poder de controlar
nuestras emociones. No importa cuán furiosa sea la situación
podemos poner el enojo a un lado y actuar civilmente. Especialmente
cuando estamos frente a un mastodonte de dos metros.
El camino número 22
de los 48 caminos hacia la sabiduría es Erej apaim - lentitud
de enojo. Este concepto literalmente se debería traducir
como: “largas fosas nasales”. ¿Te das cuenta cómo las
fosas nasales de una persona se elevan cuando está enojado? Una
herramienta para llevar una vida saludable es conquistar la frustración.
Una persona enojona actúa
como un animal salvaje. Deja a un lado toda la moderación. Puede
cerrar la puerta y gritar obscenidades. Está ciego a las
consecuencias de sus acciones. Se ha dejado llevar por la frustración.
El primer paso para controlar
el enojo es reconocer cuán contraproductivo es. Cuando
sientas que la frustración está creciendo, y una voz interna
te dice: “Vamos a gritarle a esa persona hasta que se escuche del otro
lado del mundo”, pregúntate: ”¿Qué beneficio tendré al
avergonzarme a mi mismo?".
Si pudiéramos ver un
vídeo de nosotros mismos al enojarnos, la humillación nos podría
curar del enojo por el resto de nuestras vidas!
NUNCA
RENUNCIES A CAUSA DE LA FRUSTRACION
¿Alguna vez has querido aprender
una nueva habilidad - como un lenguaje diferente o un instrumento musical
y después renunciaste?
“Renunciar” es otra forma
de dejarte llevar por la frustración. Aprecia que este
es un mundo difícil y tenemos que ser persistentes para poder lograr
algo. A la mitad nunca voltees para atrás. Sigue
hasta el final.
Considera cuántos proyectos
empezaste - y después te diste por vencido - porque te frustraste
y perdiste la paciencia. Haz una lista de las cosas que empezaste
y renunciaste porque parecían muy difíciles. Ahora
calcula la decepción y la pérdida que sufriste al no aceptar
la frustración.
¿Cómo reparamos esta
falta? Mira la lista de las cosas a las que has renunciado. Escoge
una y decide llevarla a cabo. Y por el resto de tu vida una
vez que decidas realizar algo, nunca renuncies. (A menos que estés
objetivamente seguro de que “no vale la pena” - ej. calculaste equivocadamente
la cantidad de esfuerzo requerido relativo al pago final).
Cada noche antes de irte
a dormir checa: ¿Dónde gane y dónde perdí?
PÉRDIDA
DE CONFIANZA
Además del resultado
obvio de renunciar (no lograr tu objetivo) existe una consecuencia terrible:
Una pérdida de confianza personal. Si renunciamos una
vez, la próxima vez que planeemos un proyecto no vamos a confiar
en nuestra habilidad para llevarlo a cabo.
Para darte cuenta de lo destructivo
que puede ser este patrón haz una lista de los proyectos que alguna
vez pensaste, pero que nunca empezaste porque nunca creíste que podrías
lograr. Ve cuán poca credibilidad tienes en tus ojos. Después
de unos fracasos esperas que siga pasando!
Cuando alguien deja de creer
en si mismo, ha tocado un punto sin salida. Empieza a aceptar
la idea de que está bien ser mediocre. Esa es una actitud
auto destructiva.
Resuelve eso. De
hoy en adelante, cuando sea que consideres un proyecto siéntate y
date cuenta de cuanto tiempo, energía y esfuerzo te llevará
hacerlo. Después decide si vale o no la pena. Si concluyes
que sí, empieza con la confianza - y no te permitas renunciar a menos
que algo fuera de tu control ocurra.
Cuando algo se ponga difícil
y una voz diga: “No vale la pena!”, dite a ti mismo: “Vale la pena!”.
Al seguir adelante no sólo
realizas el trabajo, sino que construyes una confianza personal - que
es una razón suficiente para seguir con el proyecto.
SÓLO
CINCO MINUTOS MÁS
La frustración puede
resultar de una falta de progreso a la velocidad deseada. En
tiempos como ese, es importante monitorear tu éxito, inclusive que
sean sólo incrementos microscópicos. El lograr algo
te ayudará a sentirte bien sobre ti mismo.
Para no permitirte renunciar,
hazte trampa a ti mismo: Una maratón de tres horas puede ser casi
imposible correr, pero 10 vueltas de 18 minutos cada una es más razonable. Programa
objetivos pequeños y realizables. Después, cuando
estés en el corazón del proyecto y sientes que ya no podrás
seguir, sólo dite a ti mismo: “otros cinco minutos y luego renuncio”.
Cuando se acaben los cinco
minutos puedes regatear otros cinco minutos.
La frustración es mucho
más fácil de soportar en dosis pequeñas. Si
estás luchando con una dieta, decide que por “hoy” vas a quedarte
con la naranja y la granola. Mañana vas a darte el lujo
de comerte una carne grasosa con papas! Esto va a convencer a tu cuerpo
a mantenerse hasta que se acabe el trabajo.
En la espiritualidad, los
Sabios dicen: “Si trabajas y no tienes éxito significa que no has
trabajado lo suficiente”. Incluso que no haya garantía
de éxito en cualquier otra área, existe una garantía en
el éxito espiritual. Ese conocimiento ayuda a construir
confianza.
Y no importa el resultado,
cada paso exitoso indudablemente mejora la confianza en ti mismo y te
mantiene en el camino hacia el éxito.
LA
FRUSTRACIÓN DE PERDER TIEMPO
La gente podrá decir:
“Lo único que quiero hacer es tomarme unas vacaciones y echarme al
sol”. Pero ¿qué pasa después de unas cuantas horas
de estar sentados en la playa, pensando, ”Ahh...esto es vida...”? Empiezas
a sentirte inquieto e incómodo. Empiezas a ver qué cosa constructiva
puedes hacer. Después de dos días en la playa, ya
no sabes lo que hacer!
La frustración más
grande es perder el tiempo. Cuando estás parado en la
línea de un banco, viendo tu día pasar mientras tienes muchas
cosas que hacer, esa es una frustración grande.
El renunciar es también
una fuente importante de perder tiempo. Si invertimos en un
proyecto y después no vemos su realización, perdimos mucho tiempo.
D'os creó la frustración
para motivarnos a realizar algo con nuestras vidas.
LA
VIDA ES UN DESAFÍO
¿Es razonable asumir que
tu vida siempre estará carente de frustración y será muy
fácil? Para nada.
En el libro de Proverbios,
el Rey Salomón dice: “La persona justa cae siete veces y luego se
levanta. La persona malvada sólo cae una”. Vemos
que la persona justa no se define como alguien que nunca comete un error. Sino,
la persona que logró obtener grandeza es aquella que trata
una y otra vez. Ve la frustración sólo como una molestia
pasajera y por lo tanto nunca se rinde. De hecho, el caer siete
veces puede ser precisamente la forma en la que se hizo grande!
Tienes que distinguir entre
lo que “esperas que pase” y lo que “probablemente pasará”. La
vida inevitablemente tiene altos y bajos – sus momentos de relajación
y sus tiempos de tensión. Cuando empieces a aceptar esta
realidad, vas a estar un paso más cerca de ser capaz de lidiar con
la frustración de una forma más sana.
La próxima vez que surja
la frustración sólo recuerda: “Así es la vida!”.
TOMANDO
LAS COSAS SIN ALTERARSE
La alegría es una de
las herramientas más grandes para eliminar el enojo y la frustración. Si
estamos tristes, entonces tenemos menos paciencia y tolerancia para todo
y para todos.
Ayer, cuando alguien pisó
tu tobillo, probablemente le dijiste: “fíjate por donde vas!”. Pero
vamos a decir que hoy te sacaste la lotería y alguien piso tu tobillo.
“No hay problema amigo” - le dices con una sonrisa. “Qué
tengas un buen día”.
¿Por qué la diferencia?
Sentirte relajado, seguro y elevado mantiene a la frustración y al
enojo en jaque, aparte de que tu salud física se va a beneficiar
- menos úlceras, presión sanguínea alta, etc...
Pero no esperes a ganarte
la lotería para hacer esto.
DISFRUTANDO
DE LA FRUSTRACIÓN
Tolerar la frustración
es una manera de lidiar con ella. Un nivel más elevado
- generalmente característico de aquellos que llegan a la grandeza
- es decidir amar a la frustración y trabajar con ella!
Si piensas en eso, verás
que muy dentro de ti realmente “amas la frustración”. Imagínate
ir a comprar un rompecabezas de 1000 piezas. Lo traes a casa,
abres la caja y descubres que todas las piezas están numeradas y
en orden! Te pone furioso! ¿Por qué? Porque
pagaste una buena cantidad de dinero por una caja de frustración
y te quitaron el desafío!
La vida es como un rompecabezas. Cuando
tienes un problema complejo primero trata de construir un marco, un sentido
general de cómo quieres que esto se resuelva finalmente. Después
ve cómo resolverás el problema, pieza por pieza.
En la vida diaria obtenemos
regocijo de las frustraciones. Tantas cosas sólo se pueden
lograr por medio de la lucha. Ya sea el nacimiento o el éxito
en la carrera. Aceptamos ciertos dolores como un precio que
vale la pena por el placer obtenido.
En verdad, cuánto más
grande el desafío, más alto nos podemos elevar al realizarlo. Considera
una persona muy enferma cuyo sufrimiento es intolerable. Puede
decidir no dejar que el sufrimiento le robe más calidad de vida que
la que requiere. Puede decidir trabajar con el dolor en lugar
de ponerse contra él. En el momento de la decisión
reduce notablemente el sufrimiento y aunque no lo reduzca físicamente,
al menos lo hará espiritualmente.
CREYENDO
QUE LO PUEDES HACER
Hay dos tipos de problemas:
Aquellos que sabes que pueden ser resueltos y aquellos que no estás
seguro si pueden ser resueltos o no.
El primer tipo es obviamente
mucho más fácil de manejar. Cuando sabes que puede
ser realizable tienes más ganas de luchar contra la frustración.
Siempre trata de mover tus
problemas a la categoría “sabida” de la frustración. Cuando
primero aprendiste a andar en una bicicleta probablemente tenías
miedo de caerte y romperte la cabeza! Pero observaste a tu
alrededor y viste a los otros niños que no perdían el equilibrio. Ver
a otros tener éxito te da la confianza de realizarlo. (Y si nunca
has visto a alguien andar en un uniciclo pensarías que es totalmente
imposible!).
Desástete de la actitud
de “no puede ser hecho”. Eso te gana y te exime de inclusive
no intentarlo.
La sabiduría es una
de las cosas más difíciles de obtener, y por lo tanto está
sujeta a tener muchas frustraciones. La próxima vez que
te atores, mira a otros que han tenido éxito. Sabemos
que si ellos lo pudieron hacer nosotros también podremos. Y
creyendo en que podemos llegar ahí, hemos ganado la mitad de la batalla.
D'OS
PROVEE EL DESAFÍO
Hay un aspecto metafísicamente
más profundo de la frustración: D'os nunca le da a la persona
un desafío que no pueda manejar. Esto pone a cada desafío
en la categoría de “realizable”. Como un entrenador
de atletismo, D'os no va a levantar la vara más alto de lo que podamos
saltar, porque eso nos haría fracasar. Y D'os quiere desesperadamente
que tengamos éxito.
Similarmente, para aquellos
que creen que D'os le habló a la humanidad en el monte Sinaí,
y le dio al pueblo Judío la Torá, todos los problemas se mueven
a la categoría "sabida" de la frustración. Si D'os
nos dijo que estamos obligados a ayudar a la humanidad, a trabajar en
conjunto y a amarnos unos a los otros, eso significa que puede ser realizable. D'os
no es sádico. Si no puede ser realizable, no nos hubiera
dicho que lo hagamos.
Es por eso que el Judaísmo
sostiene que el enojo es equivalente a la idolatría. Porque
decir “no puedo hacerlo”, es como decir que D'os no está
involucrado en nuestras vidas. “No puedo” significa que D'os
no me puede ayudar y eso es idolatría.
La vida no tiene problemas,
sino oportunidades.
¿POR
QUÉ “CONQUISTAR LA FRUSTRACION” ES UN INGREDIENTE PARA LA SABIDURÍA?
Los que renuncian nunca ganan,
y los ganadores nunca pierden. Perder tu temperamento simplemente
significa que eres un “rajón”.
- Cuando renuncias a causa de la frustración
pierdes credibilidad y confianza en ti mismo. Adopta el lema:
“Voy a sobreponerme a la frustración”.
- La mejor manera de lidiar con la frustración
es aceptarla como un desafío - y amarla.
- Enfócate en tu progreso y toma placer
en cada paso del camino - inclusive que sea sólo un poquito.
- El enojo es llamado idolatría porque
estamos escuchando órdenes del jefe equivocado.
- La vida es difícil y el camino hacia
la grandeza está pavimentado con frustración. No
puedes llegar al cielo con patines.
- Cuando sabemos que D'os provee el desafío,
entonces sabemos que podemos lograrlo.
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