Puedes
tenerlo todo y aun así ser desdichado. O puedes tener relativamente
poco y sentirte muy rico. La felicidad es un estado mental. Desarrolla
herramientas para alcanzarla.
Imagínate que estás
en una isla desierta y nunca antes has visto a otro ser humano. Cuando
te encuentras con uno por primera vez, estarás emocionadísimo.
Él camina, habla y piensa. Te das cuenta de que es un hermoso e
increíble reflejo de D'os.
Cuán irónico
es el hecho de que si te topas con esa misma persona en tu propia ciudad,
probablemente le serás indiferente.
Nuestro error es que damos
por sentado el hecho de que hay personas. Hay tantas que nos aburrimos.
El camino número 32
de los 48 caminos hacia la sabiduría es: Ohev et habriot
- literalmente significa “ama a la creación”. Más específicamente,
esto nos enseña a amar a los seres humanos, la cúspide de
la creación. Esto no implica que tengamos que ignorar a todo el
resto de lo que nos rodea. Por el contrario, si amamos a las personas,
entonces de ahí fluirá naturalmente el amor hacia los animales,
árboles y el resto de la creación.
No basta con amar a nuestro
cónyuge, ni siquiera con amar a D'os. También debemos amar
a la humanidad en su totalidad. Esto parece inalcanzable, pero constituye
el ideal judío. El odio y la cizaña son aberraciones; la paz
entre la humanidad es el camino correcto. Esto nos lo dice el Pentateuco
en forma explícita: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.
Podemos conectarnos con
todos los seres humanos y amarlos. Aprecia la belleza de la habilidad
humana para comunicarse, lograr y crear. Esto es parte integral de cada
ser humano. Son una maquinaria absolutamente fantástica!
HAZ
UNA LISTA DE VIRTUDES
¿Qué significa exactamente
“amar” a los demás”?
La definición del
amor es “el placer de identificar a las personas con sus virtudes”.
Para enfocarte en el objetivo
de apreciar la belleza de cada ser humano, intenta hacer una lista de
virtudes. Mientras más sean las virtudes potenciales de las que
estés consciente, más apreciarás a los demás.
Comienza con las virtudes
obvias y después intenta avanzar hacia las más difíciles.
Una buena forma consiste en observar a las personas que disfrutas, las
que te complacen, y analiza el por qué de ese sentimiento positivo.
Pregúntales sus ideas a los demás también. Tendrás,
al fin y al cabo, una lista exhaustiva que te ayudará a amar a
toda clase de personas.
Por último, asígnale
prioridades a tu lista: Identifica cuáles virtudes son más
importantes que otras. No puedes amar a todas por igual. Conviértete
en un ‘experto’ y distingue entre una virtud y otra.
Aquí te sugerimos
algunas virtudes con las cuales empezar:
Aceptador/ Consumado/ Intrépido/
Afable/ Altruista/ Ambicioso/ Apreciativo/ Articulado/ Asertivo/ Atento/
Equilibrado/ Valiente/ Calmado/ Preocupado/ Cauteloso/ Carismático/
Caritativo/ Alegre/ Compasivo/ Seguro/ Consciente/ Consecuente/ Cooperador/
Creativo/ Firme/ Honorable/ Diplomático/ Tranquilo/ Eficiente/
Enérgico/ Entusiasta/ Expresivo/ Justo/ Flexible/ Indulgente/ Amistoso/
Generoso/ Tierno/ Habilidoso/ Trabajador/ Saludable/ Honesto/ Humilde/
Idealista/ Reflexivo/ Conocedor/ Lógico/ Afectuoso/ Leal/ Maduro/
Metódico/ Ético/ Ordenado/ Abierto/ Optimista/ Organizado
/ Original / Paciente / Persistente / Educado / Práctico / Productivo
/ Puntual / Realista / Relajado / Confiable / Erudito / Confiado / Sincero
/ Diestro / Espiritual / Dulce / Talentoso / Ahorrativo / Tolerante
/ Versátil / Cálido / Sabio
(lista adaptada del
libro "Begin Again Now" de Rav Zelig Pliskin)
LA LISTA
DE AFECTOS
Ahora, redacta una lista
de todas las personas a quienes amas.
¿A cuántas personas
anotaste? ¿Dos? (debajo de promedio) ¿Diez? (promedio) ¿Veinte? (arriba
del promedio)
Cuando piensas en todo
el placer que da el amor, ¿no es una pena que nuestra lista no incluya
a las miles de personas que llegamos a conocer?
Nuestra tarea es buscar
lo bueno de todas las personas porque, hasta que aprendamos, sólo
amaremos a un ínfimo porcentaje de las personas. Date cuenta de
cuánto más larga sería tu lista si empezaras a centrarte
conscientemente en las virtudes de las personas, no en sus defectos.
En cada oportunidad, concéntrate en las virtudes de tus vecinos,
familiares, jefe, empleados, clientes, etcétera.
El centrarnos en los defectos
es el principal error que las personas cometen en sus relaciones humanas.
Si te desagrada alguien, es porque te enfocas en lo incorrecto. Intenta
hacer una lista de personas que te desagradan… y observa cuántas
virtudes realmente poseen. No puedes ni odiar las virtudes ni amar los
defectos. Tan sólo puedes escoger con cuáles elementos identificar
a una persona.
LA VIRTUD
DE CADA SER HUMANO
Como mínimo, las personas
poseen al menos una virtud que todas comparten: poseen un alma Divina,
creada a imagen y semejanza de D'os.
Sin importar cuán
bajo haya caído una persona, cuán desagradable sea, aún
le queda una enorme virtud en “potencial”. Cada persona es un ser intelectual,
con libre albedrío y un profundo deseo de asemejarse a D'os.
Todo depende en qué
nos enfocamos. Los padres aman a sus hijos a pesar de sus
defectos, a pesar de que se pelean, a pesar de que son egoístas.
¿Qué es lo que aman de ellos? Que son inteligentes, llenos de potencial
y vitalidad. Están vivos.
La verdad es que cada ser
humano quiere ser bueno y morirá por ese ideal. Imagínate
a una persona grosera y egoísta. Si le dices “Mata a estos 1,000
niños o te mataremos”. Él responderá “Mátenme”.
Eso es la esencia de un ser humano.
Para amar a la humanidad,
sé sensible hacia aquellas virtudes que comparten todas las personas.
Todos buscan la bondad y la verdad. Es esta chispa divina la que nos
distingue de los animales y nos dota con el máximo potencial: el
libre albedrío (no una virtud pequeña, por cierto!).
AMAR
O SER AMADO
¿Cuál placer crees
que es mayor, amar o ser amado?
Dar amor es el placer mayor.
Cuando percibes las profundas virtudes de otra persona, ya sea su honestidad,
su compasión o su inteligencia, eres capaz de compartir esa belleza.
A nuestra eterna lucha
por amar la subyace un conflicto entre el cuerpo y el alma. El alma
quiere amar a los demás, porque dar amor es uno de los más
profundos placeres que el alma puede sentir. El alma quiere trascender
y conectarse con todas las demás almas.
En un nivel más profundo,
el amar a las personas es una forma de contactarnos con el amor de D'os.
Esto es así porque en la dimensión espiritual no existen límites
convencionales entre las entidades. Todo es uno.
El cuerpo, por otro lado,
prefiere recibir amor. Es menos exigente y más cómodo.
Observa cómo te sientes.
Si buscas que te presten atención, significa que el cuerpo tomó
las riendas de tu ser.
Intenta conectarte a conciencia
con el anhelo del alma por amar a los demás. Al principio es difícil
y debes esforzarte para que tu cuerpo acepte. Pero después de que
te acostumbras a ver las virtudes de los demás, te será más
fácil amar a toda clase de gente!
LA UNIDAD
UNIVERSAL
La humanidad es un solo
cuerpo. Si rebanas una zanahoria y accidentalmente te cortas un dedo,
¿acaso tomas el cuchillo y te cortas la otra mano para vengarte? Por
supuesto que no. ¿Por qué? Porque la otra mano también forma
parte de ti.
El incienso en el Templo
Sagrado era una mezcla de varias especias. Todas eran fragantes excepto
por una, cuyo aroma era penetrante y desagradable. Si el incienso era
preparado sin la totalidad de sus ingredientes, incluyendo el que olía
fuerte, era inutilizable. Así también, cada judío es
parte integral del todo y nadie es prescindible.
Cuando nos damos cuenta
de que somos un sólo pueblo, entonces el herir al otro –“devolverle
con la misma moneda”- es tan ridículo como auto inferirte una herida.
Por eso es que la Torá nos ordena amar al prójimo “como a
ti mismo”. Herir a otra persona es tan tonto como cortarte la otra mano
con el cuchillo.
Por supuesto, la realidad
es que nuestros cuerpos son unidades independientes. Cuando una persona
come, los demás no reciben alimento. Si te enfocas en los aspectos
“corporales” de los demás, eso lleva implícito el afán
de mantenerte separado.
Intenta enfocarte en el
alma de la otra persona. Cuando una persona estudia, la otra crece.
Es como en una cancha de fútbol, si uno marca un gol, todos ganamos
porque somos una unidad. No quedarás de menos porque el otro es
más sabio; más bien, eso te facilita adquirir sabiduría.
Tus conocimientos me ayudan. Me puedes enseñar.
En cambio, si eres un hombre
rico, eso me dificulta un poco más volverme un hombre rico. Esa
es la diferencia entre la espiritualidad y el materialismo.
Las almas son una unidad.
Es como si dos hombres viajasen en un bote y uno empieza a perforar
el piso. "¿Qué haces?" – le grita su amigo. "No te preocupes" –
responde el primero. –"Sólo estoy perforando debajo de mi PROPIO
asiento!".
El agujero en la capa de
ozono no discrimina. Las drogas, el crimen y la violencia no conocen
límites. El concepto judío de "Tikún Olam" significa
que cada uno de nosotros es responsable de recomponer el mundo, al máximo
de nuestras habilidades.
AMOR
COMIENZA EN CASA
No le creas a nadie que
prediga “amar al género humano” pero tiene una relación pésima
con su propia familia. Si es incapaz de ver virtudes en su propio hermano,
¿cómo podría entonces verlas en los demás?
Para poder amar a la humanidad,
debemos comenzar con nuestra propia familia. La progresión psicológicamente
sana consiste en amar a nuestros padres y luego a nuestros hermanos,
cónyuge e hijos. De ahí, la meta consiste en amar a los demás
en la misma forma que un padre ama a su hijo: nada se interpone.
El matrimonio es un buen
campo de entrenamiento. Te enseña a identificarte con otra persona
tan intensamente como contigo mismo.
Existe un amor, no obstante,
que debe preceder a todo. La Torá dice que debes amar a tu prójimo
como “a ti mismo”. Por ello, no es realista amar a tu prójimo a
menos que primero te ames a ti mismo. Si te sientes insatisfecho contigo
mismo, no puedes amar al resto. Para que el amor sea verdadero, debe
fluir desde ti hacia el exterior.
Una técnica sencilla
consiste en centrarte en tus virtudes. Cada día, congratúlate
por tus características positivas. ¿Eres un buen amigo? ¿Un trabajador
esforzado? ¿Ambicioso? ¿Sincero? Siéntete contento con tus puntos
fuertes.
REVISA
TU MEDIDOR
Supón que tienes un
conocido y, el día menos pensado, descubres que es tu hermano perdido.
Inmediatamente querrás saber todo acerca de él!
¿Qué ocurrió?
¿Acaso no es la misma persona a quien conocías ayer? Su personalidad
y sus virtudes no cambiaron un ápice. ¿Por qué ese repentino
interés de tu parte?
Porque ahora te sientes
más motivado a amarle.
Analízate: ¿Cómo
te sientes acerca de los demás? ¿Cómo reaccionas instintivamente
cuando un extraño entra a la sala? ¿Sientes una ola de afecto,
o acaso tu primera respuesta es contenerte? ¿Tienes ganas de saber todo
acerca suyo, o piensas que eso sería entrometerte?
El Talmud relata que el
sabio Hilel se encontraba bajo acoso constante de una persona. Hilel
respondía: “Hijo mío, ¿cómo puedo ayudarte?”. Hilel siempre
decía “hijo mío” para crear un vínculo emocional, como
si hubiera procreado a esa persona.
Cuando hablas con los demás
como si fuesen extraños, eso es todo lo que serán. Pero si
te acostumbras a dirigirte a las personas como amigos o hermanos (sin
un tono de superioridad), entonces se te hará mucho más fácil
amarles.
Piensa en tres cosas que
harías si descubrieras que tu vecino es el hermano que perdiste
hace tanto tiempo. Dramatízalo (verás que las personas responden
en forma muy positiva al ser objetos de tu afecto).
Empieza a tratar a todos
con más consideración y respeto. Cada vez que te topes con
una persona difícil, intenta pensar: “Si fuera mi hijo, ¿cómo
lo trataría?”.
Por último, date cuenta
de que todas las personas son hijos de D'os.
UNA
HISTORIA DE AMOR FRATERNO
Cuando una persona ama
a otra, el Todopoderoso se les une.
Dos hermanos una vez heredaron
una granja. Juntos, labraron la tierra durante años inspirados
por su amor fraterno. Después de un tiempo, uno de ellos contrajo
matrimonio, así que los hermanos dividieron la granja. El casado
construyó un nuevo hogar y vivió ahí con su esposa, en
tanto que el soltero permaneció en la vieja casona. Los hermanos
siguieron trabajando sus granjas y de ahí obtuvieron el sustento.
El hermano casado llegó
a tener una familia numerosa, con 10 hijos. El otro hermano siguió
soltero.
Un buen día, el soltero
pensó: “Tengo toda esta granja y todo este dinero, pero sólo
debo preocuparme de mí. Mi hermano tiene 12 bocas que alimentar”.
A altas horas de la noche, tomó algunos manojos de trigo, trepó
la colina que separaba a ambas granjas y dejó el trigo en el granero
de su hermano.
Una noche, el hermano casado
se puso a pensar: “Tengo una esposa e hijos maravillosos. Mi mundo es
próspero. Pero mi hermano está solo. Todo lo que tiene es
su trigo”. De esta manera, a altas horas de la noche, tomó
un manojo de trigo, subió la colina y a hurtadillas colocó
el trigo en el granero de su hermano.
Así siguieron comportándose.
Cada noche, los hermanos – cada quien por su cuenta - trepaban furtivamente
la colina y dejaban trigo en sus respectivos graneros.
Una noche, ambos hermanos
se toparon en la cima de la colina. Inmediatamente entendieron que es
lo que había estado ocurriendo y se unieron en un fuerte abrazo.
Fue en este sitio que el
Todopoderoso escogió edificar el Templo Sagrado, porque cuando
un ser humano ama a otro, el Todopoderoso los acompaña, porque
esa es la esencia de la vida.
PONGAMOS
ESTO EN PRÁCTICA
Los 48 caminos dicen: “Lo
externo despierta lo interno”. Esto significa que incluso si se te hace
difícil amar a los demás, todavía puedes hacer algo para
demostrar amor, entendiendo que esto a la larga transformará tu
mundo interior.
He aquí una breve
lista de ideas para ayudarte a amar a los demás:
-- Cuando alguien
se siente mal, demuestra compasión.
-- Esfuérzate
por evitar que alguien sufra una pérdida monetaria.
-- Visita a alguien
que está enfermo e intenta ayudarle.
-- No avergüences
a nadie, especialmente en público.
-- No chismees sobre
los demás.
-- No te vengues
ni guardes rencor.
-- Sonríe: tu
alegría afecta positivamente a los demás.
-- Demuestra respeto
hacia los ancianos.
-- Elige a una persona
necesitada de tu comunidad para ayudarle.
¿POR
QUÉ “AMAR A LA HUMANIDAD” ES UN INGREDIENTE DE LA SABIDURÍA?
-
Para aprovechar tu potencial
a plenitud, debes amar a la humanidad. El éxito de los demás
es también el tuyo.
-
Mientras más amor
tengas en tu vida, más feliz y eficiente serás.
-
Si no valoras la existencia
de los seres humanos, reniegas de uno de los mayores placeres de
la vida.
-
Amar a los demás
te conecta con el mundo, con todas las facetas de la creación.
-
El amor te ayuda a salir
de los confines del “yo” e ingresar al extenso campo del “nosotros”.
-
Aprecia el valor relativo
de cada virtud.
Biografía del autor:
Rav Nóaj Weinberg
es el director y fundador de Aish HaTora International. Durante los
últimos 40 años, sus visionarios programas educativos han
acercado a cientos de miles de judíos a su patrimonio cultural
y espiritual.