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Los 48 Caminos Hacia la Sabiduría


Por el Rab Noaj Weinberg


Camino #33

Cumple con Tus Obligaciones

Mucha gente se queja de que las obligaciones son una incomodidad. Pero cumplir con las obligaciones nos ayuda a materializar nuestro potencial y es la base de la autoestima.

Los seres humanos son buscadores de placeres. La mayoría de la gente busca el placer en el trabajo, automóviles, mansiones. En nuestra generación, muchos se quejan de que las obligaciones son una tremenda incomodidad. Quizás por eso es que tanta gente espera tanto para casarse. Imagínense verse abrumados con responsabilidades e hijos que mantener!

Esta es una actitud superficial. Probablemente sea difícil cumplir con las obligaciones, pero nos da un gusto enorme hacer lo que sabemos que debemos hacer. En realidad podemos vernos energizados por la idea de asumir obligaciones. Eso es algo intrínseco en nuestra naturaleza, así materializamos nuestro potencial; eso nos da un propósito verdadero, un placer verdadero.  

Ohev et hatzedakot literalmente significa “ama la justicia”. Una vez que nos damos cuenta del placer implícito en cumplir con nuestras obligaciones, resulta mucho más sencillo llevarlas a cabo. Y si ya tenemos que realizarlas, realmente nos conviene darnos un gusto al hacerlo!   

BUENAS ACCIONES, BUENOS RECUERDOS

Daremos un ejemplo sobre cómo cumplir con una obligación puede ser placentero, no sólo una pesada responsabilidad:

Estás en la fila para pagar en el supermercado y el cajero te da vuelto de más. Sonríes orgulloso y le regresas lo que dio de más.

¿Cómo te sientes?

De maravilla. Hiciste lo correcto. Eres una buena persona.

Observemos este logro con perspectiva analítica. Tan sólo nos abstuvimos de robar unos pocos centavos. Es sorprendente que algo tan trivial nos haga sentirnos como héroes.  

Así de exquisito es este placer. Tan sólo un bocadillo nos hace sentirnos fantásticos, totalmente energizados.

Ahora imagínate que estás sentado en un banco del parque. Un hombre pasa caminando y se le cae un sobre del bolsillo. Le dices: “Discúlpeme, pero ese sobre se le acaba de caer del bolsillo”.

Te responde: “Caramba! Me salvaste la vida. No puedo creerlo. Sabes lo que había en ese sobre? Los ahorros de toda mi vida! Si los hubiera perdido, habría enloquecido!".

¿Cómo te sentirías?

Increíble! No sólo le estás regresando el dinero; prácticamente le salvaste la vida a este hombre!

La lección que tenemos que aprender aquí es que si hay placer en cumplir con una obligación sencilla, entonces el placer de cumplir con las difíciles es enorme.

CUERPO VERSUS ALMA

¿Qué determina si veremos nuestras obligaciones como una fuente de angustia o un placer? El hecho de que nos veamos principalmente como un “cuerpo” o como un “alma”.

A los cuerpos les disgustan las obligaciones porque requieren de esfuerzo. El cuerpo prefiere estar de vacaciones.

A las almas les fascinan las obligaciones, pues dan una sensación de importancia, dignidad y eternidad.

Aclaremos qué realmente es importante en la vida. Cuando alcancemos esa claridad de miras, entonces estaremos dispuestos a ignorar las quejas del cuerpo y prestaremos oídos a los anhelos del alma. Entonces podremos identificarnos con el amor que siente el alma hacia el cumplimiento de las obligaciones.

SER BUENOS ES HACERNOS UN FAVOR

¿Por qué tenemos un impulso tan fuerte hacia ser “buenos”? Porque el hecho de percibirnos a nosotros mismos como “buenas personas” es una necesidad fundamental de cada ser humano. Es el fundamento del respeto por nosotros mismos y nuestra autoestima. Esto nos proporciona la energía necesaria para vivir. Si una persona no piensa que es buena, pierde gran dosis de su voluntad para vivir.

Reflexionemos. Al ayudar a una anciana a cruzar la calle, nos dará una sensación de satisfacción mucho mayor que el beneficio que ella obtendrá de ese acto.  Al pensar en la energía que obtenemos al realizar una buena acción, nos cuesta creer que la gente no esté corriendo el día entero ayudando a los demás!

Imagínate que estás de vacaciones en Nueva York, paseando en uno de esos botes de excursión alrededor de la Isla de Manhattan. Mientras admiras la Estatua de la Libertad, uno de los excursionistas se cae por la borda. No puede nadar… se está ahogando. Así que te zambulles en el Río East, inmundo con basura, peces muertos – pero no te importa, estás salvando una vida. Logras tomarlo, él se revuelca… ambos se sumergen en las aguas turbias… finalmente él deja de revolcarse, pero ahora está pesado como el plomo… lo jalas con todas tus fuerzas… estás jadeando, el agua apesta.

Finalmente, después de lo que parece una eternidad, lo llevas arrastrando a la costa. Hay otras personas dispuestas a dar una mano, y una ambulancia se lleva a la víctima al hospital. Gracias a D'os, está vivo, tosiendo y escupiendo un poco de agua turbia, pero va a estar bien. Regresas a tu hotel y te das varios baños para sacarte la suciedad y el hedor a pescado muerto de encima. Dices: “Nunca regresaré aquí por el resto de mi vida!”.

Ahora, 30 años y 100 vacaciones más tarde, ¿cuáles fueron tus vacaciones más memorables? La vez que ese hombre se cayó por la borda y le salvaste la vida!    

Los 48 Caminos dicen: En definitiva, hacer el bien siempre proporciona el máximo placer.

El truco consiste entonces en enfocarnos en los beneficios de cumplir con nuestras obligaciones. En vez de, sencillamente, “arrojarnos” sobre una obligación, debemos anticiparla en una luz positiva. Preguntémonos: “¿Qué placer obtendré de hacer esto?” .

Después de realizarlo, démonos un respiro para disfrutar de ese placer. “Se siente bien!” Grabémonos esa sensación para que podamos recordarla la vez siguiente.

En una forma práctica, debes empezar a planear para realizar buenas acciones. Llama a un amigo que necesite que le den ánimo, u ofrécete para hacer la compra del supermercado para una persona enferma, o consulta para ayudar a que alguien consiga un empleo. Al hacer estas cosas, ¿acaso el respeto que sentimos por nosotros mismos no se eleva?

Percibirnos como “buenos” es el combustible que nos motiva y nos logra sacar de la cama por las mañanas. No debemos interponernos en el camino de alguien que se está esforzando por ser bueno, pues pasará por sobre nosotros como una aplanadora!

DERECHOS VERSUS OBLIGACIONES

Un par de generaciones atrás, la idea del deber cívico era parte fundamental de la sociedad occidental. Pero ahora vivimos en una sociedad donde todos parecen preocuparse de sus derechos: “¿Qué provecho sacaré de esto? ¿Qué tajada me corresponde?”  

Por el contrario, la perspectiva judía siempre consiste en enfocar las cosas desde el punto de vista de las responsabilidades. Por ejemplo, cuando el Talmud analiza los daños a la propiedad, siempre enuncia la ley en términos como “Fulano está obligado a pagarle a Zutano”, en vez de “Zutano tiene el derecho de cobrarle a Fulano”.

Los sabios dicen: "Más grande es quien actúa obligado que quien actúa en forma voluntaria”. ¿Por qué? Porque cuando nos sentimos obligados, nuestra inclinación natural hacia la independencia nos hace resistirnos a la obligación. Por ello, si superamos esa tendencia y realizamos una buena acción, entonces seremos personas más grandes a raíz de ello.   

Desde la más tierna infancia, debemos educar a los niños para que cumplan con sus obligaciones. Para procurar que aprovechen sus experiencias, debemos dirigirnos al niño después de que realizó una buena acción y preguntarle cómo se siente. Entonces debemos preguntarle: “¿Renunciarías a este placer?”. De ninguna manera! Eso les demuestra a los niños lo valiosísimo que es hacer buenas acciones.

Redacta una lista. Cuáles son tus obligaciones hacia: la humanidad, D'os, la sociedad, la familia, los amigos, los maestros, nosotros mismos. Entonces  disfruta cumpliéndolas.  

LAS OBLIGACIONES MÁS PROFUNDAS

El judaísmo nos dice que nuestra mayor obligación es alcanzar la grandeza. D'os nos entregó las herramientas y no podemos desaprovecharlas.

Por eso es que la sabiduría es una obligación. La sabiduría es el agua que nos ayuda a crecer. Sin ella, nos trabaríamos. Para muchas personas, la lucha no consiste en “hacer lo correcto”, porque no están seguros de qué es lo correcto!

La felicidad también es una obligación. La sociedad occidental piensa que la felicidad es optativa (Si quiero estar deprimido, ese es mi derecho”). Pero en realidad, ser feliz es parte de la consideración que debemos tener hacia los demás. Cuando una persona vive con optimismo y alegría, su energía se difunde. Una persona desdichada también transmite desdicha.

Imagínate cómo te sentirías si tus padres o amigos estuvieran siempre tristes. ¿Acaso eso no te deprimiría? Debemos esforzarnos en dar a los demás la misma felicidad que nos gustaría que los demás nos den a nosotros.

¿Por qué “cumplir con nuestras obligaciones” es un ingrediente de la sabiduría?

  • Hacer lo correcto representa un placer mucho mayor que el éxito material.
  • Para ser una persona buena, debemos disfrutar del hecho de ser buenos.
  • Las obligaciones resultan más sencillas cuando logramos sentir el placer de hacer lo correcto.
  • Después de realizar una tarea difícil, debemos tomarnos un respiro y reflexionar sobre cuán bien nos sentimos.
  • Las obligaciones nos ayudan a concretar nuestro potencial.
  • Cumplir obligaciones es una experiencia del alma.
  • Las obligaciones forman parte de la vida, así que mejor nos vale disfrutarlas!  

 

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