La
Torá y el Tanaj
Moshé
recibió la Torá en el Monte Sinai en el año 2448
de la creación del mundo (1313
a.e.c.). La Torá
que el Creador le entregó al pueblo de Israel, estaba escrita
de manera tal que además de poder estudiarse mediante un
entendimiento literal del texto, también era posible llegar
a niveles más profundos de comprensión mediante otros
sistemas interpretativos de las escrituras que no contradecían
la literalidad del texto, sino que complementaban el entendimiento
del mismo. Y así enseñaron Nuestros Sabios: "Setenta
facetas tiene la Torá", y todas ellas son verdaderas
y provienen de la misma fuente: el Creador del universo.
Cada uno de estos sistemas
interpretativos de la Torá posee reglas propias y a ellos
se los llama generalmente "el Pardés", pues la palabra pardés
(huerto) está formada por las cuatro letras iniciales de
los cuatro caminos interpretativos y de entendimiento de la Torá:
La "pe" es la
letra inicial de la palabra peshat (literalidad), y hace
alusión al entendimiento simple y literal del texto.
La "resh" es
la inicial de la palabra rémez (insinuación)
y se refiere a un nivel de comprensión en donde las palabras
y las letras son elementos que no necesariamente deben ser entendidos
literalmente, sino que vienen a insinuarnos acerca de otras ideas
y enseñanzas.
La "dálet"
es la inicial de la palabra derash (interpretación)
y hace referencia a un camino interpretativo no siempre literal,
donde muchas veces distintas palabras o letras aparentemente innecesarias
para la comprensión del texto, nos vienen a enseñar
detalles del mismo que no están escritos claramente. Asimismo,
otras enseñanzas son deducidas cuando en el texto bíblico,
aparentemente, faltan letras o palabras que nosotros hubiéramos
pensado que deberían estar escritas. Además, algunas
veces aparecen letras escritas en un tamaño mayor o menor
que el normal, y esto también es interpretado por nuestros
Sabios. Aún más, en algunos lugares del Tanaj (Biblia),
la tradición oral nos enseña que ciertas palabras deben
ser leídas en forma distinta a como aparecen escritas en
el texto (y en estos casos, en
los libros impresos se escribe la palabra original como realmente
aparece escrita y se aclara que debe ser leída en forma distinta).
La letra sámej
es la inicial de la palabra sod (secreto), pues este camino
de entendimiento esotérico y místico, encierra los grandes
secretos de D'os y de la creación del mundo.
Después de la
desaparición física de nuestro maestro Moshé, los
Sabios de cada generación comenzaron a interpretar la Torá
mediante las 13 reglas interpretativas que D'os le enseñó
a Moshé (Véase el comienzo
del Midrash Sifrá). Estas reglas
fijas de interpretación de las escrituras no estaban sujetas
a distintas opiniones posibles de cualquier persona que quisiese
entender los versículos de alguna u otra manera, sino que
cada interpretación estaba sometida a una severa verificación
por parte de todos los Sabios.
Las leyes sobre las
cuales habían diferentes opiniones entre los Sabios eran
sometidas a votación en el Sanhedrín (Suprema
Corte Rabínica compuesta por los 71 Sabios más grandes
de esa generación), fijando la
halajá (ley) de acuerdo con la opinión de la mayoría.
Las enseñanzas
de los Sabios de las generaciones precedentes tenían el primer
lugar en importancia, pero además eran aprendidas nuevas
leyes, y eran decretadas nuevas legislaciones. Y así ocurrió
en la generación de los Anshé Kenéset Haguedolá
(los 120 Sabios de la Gran Asamblea),
en el siglo IV a.e.c.
Además, los Sabios
de la Gran Asamblea cerraron la época bíblica, decretando
que a partir de ese momento ningún libro más podrá
ser introducido a la Biblia, quedando de esta manera el total
de los 24 libros que conforman el Tanaj: los 5 libros de la Torá,
los 8 libros de los Profetas y los 11 libros de los Ketuvim, como
detallamos a continuación:
La Torá (Pentateuco):
-
-
-
-
-
Los Neviim (Profetas):
Neviim Rishonim
(Primeros Profetas)
-
-
-
-
Neviim Ajaronim
(Últimos Profetas)
-
-
-
-
[El último
libro de los Profetas se llama Teré Asar (Doce) pues, en
realidad, el libro consiste en una recopilación de doce
libros de profetas, que por ser muy cortos han sido reunidos
formando un solo libro. Estos son los doce libros: 1) Hoshea
- Oseas, 2) Ioel - Joel, 3) Amós, 4) Ovadiá - Abdías,
5) Ioná - Jonás, 6) Mijá - Miqueas, 7) Najum
- Nahum, 8) Jabakuk - Habacuc, 9) Tzefaniá - Sofonías,
10) Jagái - Ageo, 11) Zejariá - Zacarías, 12)
Malají - Malaquías].
Los Ketuvim
-
-
-
-
-
Shir Hashirim
(Cantar de los Cantares)
-
-
-
-
-
Ezrá y Nejemiá
(Esdras y Nehemías)
-
La
Mishná
Como 500 años
después de los Anshé Kenéset Haguedolá, vivió
Rabí Iehudá Hanasí (s.
II), que a la edad de 30 años -
80 años después de la destrucción del segundo Templo
Sagrado de Jerusalem - fue instituido como jefe del Sanhedrín.
La destrucción del segundo Templo (cien
años antes aprox.) provocó
que los Sabios se dispersen, que cada vez hubieran menos alumnos,
y también que hubieran más discusiones legales entre
los Tanaim. Es por eso que él entendió que había
llegado el momento de escribir la Torá Oral, es decir, todas
las enseñanzas que hasta ese momento fueron transmitidas
en forma oral, para que no sea olvidada por el pueblo de Israel
Rabí Iehudá
Hanasí mandó a recopilar todas las palabras que enseñaron
los Sabios desde la época de Moshé Rabenu hasta sus
días, y comenzó a escribir la Mishná. Generalmente,
en todas las halajot de la Mishná aparece el nombre del Sabio
que enseñó esa halajá (llamado Taná),
y cuando no aparece el nombre de ningún Taná, debemos
entender que esa halajá está enseñada de acuerdo
a la opinión del Taná Rabí Meir.
La Mishná está
dividida en 60 tratados ordenados en 6 sedarim (temas principales).
Cada tratado está subdividido en capítulos, y cada capítulo
está subdividido en halajot o mishnaiot. En general, la Mishná
es una explicación de las 613 mitzvot escritas en la Torá,
y en ella están incluidas las leyes que D'os le transmitió
en forma oral a Moshé, así como también decretos
y leyes de los Sabios.
Estos son los seis
sedarim que componen la Mishná:
-
Zeraim: Leyes
relacionadas con las labores agrícolas, principalmente
de la tierra de Israel, las ofrendas y los diezmos de la producción
que deben ser ofrecidos, y las leyes de las bendiciones.
-
Moed: Leyes
relacionadas con los shabatot y días de fiesta y sus
respectivas mitzvot (preceptos).
-
Nashim: Leyes
relacionadas con las obligaciones matrimoniales.
-
Nezikín: Leyes
comerciales y judiciales.
-
Kadashim: Leyes
relacionadas con los sacrificios ofrecidos en el Templo.
-
Taharot: Leyes
de pureza e impureza ritual.
El
Talmud
Pero todavía quedaba
algo por hacer. Por cuanto que la Mishná fue escrita utilizando
un lenguaje corto y muy conciso, y sin explicaciones adicionales
a la ley en sí, muchas veces era muy difícil entender
las halajot que Rabí Iehudá Hanasí quiso introducir
en ella. Y es por eso que se necesitó escribir un Talmud
(estudio), es decir, un libro que devele y explique la profundidad
de las palabras de la Mishná.
En el Talmud no sólo
figuran distintas explicaciones sobre la Mishná, sino también
otras enseñanzas que los Sabios posteriores a la época
de Rabí Iehudá Hanasí (llamados Amoraim
o Emoraim) fueron aprendiendo. En el Talmud también
se encuentran muchas partes no legales, llamadas agadot,
que encierran una gran enseñanza respecto del comportamiento
ético o moral, así como también enseñanzas
conceptuales.
En aquellos tiempos
habían dos grandes centros de Torá en el mundo, uno
en la tierra de Israel y el segundo en Babilonia, y de hecho,
dos Talmudim fueron escritos:
El de Jerusalem:
Este Talmud es conocido también con el nombre de Talmud
de Occidente (porque la Tierra
de Israel está al oeste de Babilonia)
o Talmud de la Tierra de Israel. Rabí Iojanán el hijo
de Rabí Itzjak Nafjá era uno de los jóvenes alumnos
de Rabí Iehudá Hanasí y comenzó a escribirlo
junto con su cuñado, Rabí Shimón Ben Lakish (Resh
Lakish), aunque sólo cerca del año 395 se finalizó
la obra.
El Talmud de Babilonia:
Rav Ashí comenzó a escribir el Talmud Babilónico
al final de sus días, y lo terminaron de escribir cerca del
año 500, Mar Bar Rav Ashí, su hijo, y Rabiná, su
alumno.
La forma de estudio
que utiliza el Talmud es muy particular, y está basada en
un sorprendente sistema de preguntas y respuestas que hasta hoy
en día es reconocido por su asombrosa profundidad, y por
la agudeza de pensamiento que crea en quien lo estudia.
Los Sabios del Talmud
prácticamente no dejan nada sin preguntar. Cuando ellos consideraron
que la Mishná que se estaba estudiando contradecía (o
aparentaba contradecir) a otra, ellos intentaban entender la diferencia
existente entre ellas. Además, muchas veces se utilizan otras
fuentes de los Sabios: por ejemplo, la Toseftá (agregados
a la Mishná) y la Baraitá
(enseñanzas de los Tanaim
que no fueron incluidas en la Mishná).
Todas estas fuentes son utilizadas por los Amoraim para complementar
las enseñanzas de la Mishná, o bien para contradecirlas,
y llegar a una conclusión correcta en el estudio.
Así como la mayoría
del Tanaj, la Mishná fue escrita en hebreo (fuente del idioma
hebreo moderno), pero los Talmudim fueron escritos en arameo:
el de Jerusalem en un idioma más puro y el de Babilonia en
un idioma más popular.
Otras
Fuentes
Pero en realidad Nuestros
Sabios - de bendita memoria - no sólo nos han legado la Mishná
y los dos Talmudim. La literatura Rabínica, llamada post-bíblica,
incluye una inmensa cantidad de material en variadas áreas.
Los Midrashim son comentarios
de Nuestros Sabios, sobre algunos libros de la Biblia, y también
existen distintos Midrashim sobre temas independientes. Los Midrashim
se pueden dividir en dos grandes grupos:
Midrashé Halajá:
Son los que hablan principalmente sobre temas legales, por ejemplo:
Mejiltá (sobre el libro
de Éxodo), Sifrá (sobre
Levítico) y Sifré (sobre
Números y Deuteronomio).
Midrashé Agadá:
Son los que hablan principalmente sobre temas éticos
y morales, por ejemplo: Midrash Rabá (sobre
los cinco libros de la Torá y las cinco Meguilot: Shir Hashirim,
Rut, Ejá, Kohelet, Ester), Tanjumá
(sobre la Torá),
Shojer Tov (sobre los libros
de Salmos, Samuel y Proverbios), Pesiktá,
Tana Debé Eliahu, Pirké Derabí Eliézer, etc.,
entre muchos otros.
Además, se han
escrito distintas obras que tratan sobre asuntos relacionados
con la kabalá (mística), por ejemplo:
Séfer Ietzirá:
Atribuido a Abraham Avinu (s.
XVII a.e.c.).
Séfer Habahir:
Atribuido al Taná Rabí Nejuniá Ben Hakaná
(s. I).
Séfer Hazóhar:
Atribuido al Taná Rabí Shimón Bar Iojai (s.
II), y compilado por su discípulo
Rabí Abá. En general, esta obra está escrita siguiendo
el orden de la Torá, pero también contiene varios subtemas.
Los
Saboraim y los Gueonim
Desde la época
del Talmud Babilónico (s.
V), hasta aproximadamente el siglo X,
todos los grandes Sabios de la Torá, estaban concentrados
en las distintas ciudades de Babilonia. Los Sabios que vivieron
después de la época de los Amoraim fueron llamados Saboraim,
y a ellos les sucedieron los Gueonim. Durante todo este período
los Sabios de Israel fueron profundizando en el estudio del Talmud,
y fueron escritas varias obras de gran importancia, entre ellas:
Séfer Hasheiltot:
Uno de los primeros códigos de ley judía, basado en
la Torá, escrito por Rab Ajái Gaón de Shabjá
(680 - 752 aprox.).
El autor fue uno de los líderes de la ieshivá de Pumpedita
durante este período.
Halajot Guedolot:
Una de las más tempranas codificaciones de las leyes del
Talmud. La mayoría de las autoridades suponen que este trabajo
anónimo fue escrito por Rabí Shimón Kaiará,
un estudioso de Botzrá en Babilonia, alrededor del año
750.
Séfer Haemunot
Vehadeot: Esta importante obra es, de hecho, el primer libro
sobre ética, moral y filosofía judía. Fue escrito
por Rabenu Saadiá Gaón (892
- 942), el jefe de la ieshivá de
Sura y una de las figuras más grandes de la época de
los Gueonim.
A pesar de que hasta
ese momento todos los Sabios estaban concentrados en las ciudades
de Babilonia, como recordamos antes, un día ocurrió
algo que provocó que ese centro de Torá empiece a desplazarse
hacia otras tierras.
Un día, cuatro
grandes sabios de aquella generación se embarcaron hacia
tierras lejanas para recolectar dinero de la comunidad judía
que vivía fuera de Babilonia, para la mitzvá de hajnasat
kalá (ayudar a parejas que debían casarse pero carecían
de medios). Pero todo no fue como había sido planeado: el
barco en el cual se habían embarcado fue capturado por piratas,
y ellos fueron vendidos como cautivos. Rabí Shemariá
fue vendido en Egipto, y después de ser rescatado fundó
una Ieshivá en la ciudad de Alejandría, Rabí Jushiel
(el padre de Rabenu Jananel) fue vendido en la zona de Túnez
en la que también fundó una Ieshivá, y Rabí
Moshé Berabí Janoj fue vendido en España donde
fue rescatado por la comunidad de la ciudad de Córdoba.
A partir de ese momento
se dispersaron las fuentes de Torá por todo el mundo, y el
distanciamiento geográfico entre ellas provocó que con
el correr del tiempo existan diferencias en las costumbres de
las distintas comunidades, en la forma de estudiar la Torá,
y en la forma de codificar las partes legales del Talmud.
Los
Rishonim
A partir del siglo
X aproximadamente, comienza la época de los sabios llamados
los Rishonim. En el transcurso de esta época que tiene una
duración de unos 600 años, los distintos Sabios siguieron
profundizando en el estudio de todas la áreas de la Torá
Escrita y Oral, y se escribieron toda clase de trabajos, ya sean
comentarios sobre la Torá, sobre el Tanaj, sobre el Talmud
y la halajá, sobre ética, moral y filosofía, y
también sobre la kabalá.
Entre los más
grandes Rishonim se encuentran:
El Rif: Rabí
Itzjak Alfasi (1013 - 1103)
vivió en Marruecos y escribió un importante código
legal en el cual son resumidas todas las partes legales del Talmud.
Rashí: Rabenu
Shelomó Itzjaki (1040 -
1105), nació en Troyes, Francia.
Él estudió en Mainz y en Worms, y luego retornó
a su ciudad natal en el 1065. Allí, su ieshivá se convirtió
en la más notable de Europa, pero debido a las persecuciones
que acompañaron a las Primeras Cruzadas, él mudó
su ieshivá a Worms. Sus comentarios a casi toda la Biblia
y el Talmud son famosos por su profunda simplicidad y su gran
magnitud.
Los Tosafot: Los
Tosafot fueron escritos en las Ieshivot de Europa Occidental durante
una época que se extendió por más de 200 años,
por distintos Sabios entre los cuales se encuentran los descendientes
y alumnos de Rashí. Entre los más famosos tosafistas
se encuentran: el Rashbám
(Rabí Shemuel Ben Meir, 1080 - 1160),
y su hermano Rabenu Tam (Rabí
Iaacov Ben Meir, f. 1171), nietos de
Rashí; Ri Hazakén (Rabenu
Itzjak Ben Shemuel, f. 1240), bisnieto
de Rashí y el Maharam de Rotemburg (Morenu
Harav Rabí Meir, 1215 - 1293).
Al comienzo, los tosafot eran notas y comentarios sobre las explicaciones
de Rashí al Talmud, pero con el correr del tiempo estas explicaciones
se fueron agrandando, y los Tosafot se convirtieron en un comentario
profundo e independiente sobre el Talmud Babilónico.
El Rambam: Rabenu
Moshé Ben Maimón (1135
- 1204), también conocido como
Maimónides. El Rambam escribió un famoso comentario
sobre la Mishná, además de una obra básica dentro
del pensamiento judío llamada "Moré Nebujim"
(Guía de los Perplejos). Forzado a escaparse de su España
natal por las persecuciones, el Rambam eventualmente se asentó
en Egipto, en donde comenzó a trabajar en su famoso "Mishné
Torá", una enorme compilación de las leyes del Talmud.
Él era considerado uno de los médicos expertos más
famosos de su tiempo, sirviendo como médico personal de Saladino,
el sultán de Egipto y Siria.
El Rosh: Rabenu
Asher Ben Iejiel (1250 - 1327).
El Rosh nació en Alemania, y allí estudió junto
a su maestro el Maharam de Rotemburg,
hasta que llegó a ser uno de los
más grandes sabios de su generación. Luego se trasladó
a la ciudad de Toledo, España, donde fue recibido con gran
júbilo por toda la gente, y allí se desempeñó
como Rabino y Juez Supremo de la Corte Rabínica de esa ciudad,
hasta su fallecimiento. El Rosh escribió varias obras entre
las que se encuentra una imponente codificación de todas
las partes legales del Talmud.
Rabí Iaacov
Baal Haturim: Rabí Iaacov Ben Asher (1275
- 1348), fue uno de los hijos del Rosh
y en el campo de la halajá escribió una monumental obra
llamada "Arbaá Turim" (Cuatro Columnas), pues está
dividida en cuatro partes:
-
Oraj Jaim: Leyes
relacionadas con las obligaciones diarias, de los shabatot
y de los días de fiesta.
-
Ioré Deá:
Leyes relacionadas con
distintas clases de mitzvot, por ejemplo: cashrut, pureza
familiar, duelo, etc.
-
Even Haézer: Leyes
relacionadas con las obligaciones matrimoniales.
-
Jóshen Mishpat:
Leyes comerciales y judiciales.
La
Generación de la Transición
Más de mil años
habían pasado desde que se escribió el Talmud, y a pesar
de que en su momento todos los judíos del mundo aceptaron
los dictámenes legales del Talmud, mucho se había escrito
respecto de ellos, y eran tantos los libros que la persona debía
estudiar para llegar a una conclusión legal clara, que eso
era prácticamente imposible para la mayoría de las personas.
Pero la misericordia Divina nunca ha abandonado a su pueblo Israel,
y es por eso que en ese tiempo, nos mando a uno de los más
grandes sabios que nuestro pueblo ha conocido:
Rabí Iosef
Karo nació en Toledo, España en el año 1488,
y por el exilio del año 1492, se trasladó con su familia
a Portugal. Después de pasar por varias ciudades, y adquiriendo
una reputación mundial como autoridad en la ley judía,
se asentó en la tierra de Israel, donde sirvió como
Rabino de la ciudad de Safed, falleciendo en el año 1575.
Al ver el enorme legado que nos dejaron los Rishonim, Rabí
Iosef Karo decidió escribir su recopilación como un
comentario al libro Arbaá Turim, y lo llamó: "Bet Iosef".
Este libro es considerado uno de los clásicos más importantes
de la ley judía. Más tarde decidió escribir el
"Shulján Aruj" que es un resumen de todas las conclusiones
legales que escribió en el Bet Iosef.
Sin embargo, como explicamos
anteriormente, el distanciamiento geográfico entre las distintas
comunidades judías del mundo provocó, que con el correr
del tiempo existan diferencias en las costumbres, en la forma
de estudiar la Torá, y en la forma de codificar las partes
legales del Talmud. De hecho, en las tierras del oriente medio,
Noráfrica y España fueron más consideradas las
opiniones del Rif, del Rambam y del Rosh, mientras que en las
comunidades de Europa tomaron más en cuenta a las opiniones
de Rashí y los distintos Baalé Hatosafot, y es por eso
que al ver que los dictámenes del Shulján Aruj no coincidían
siempre con las costumbres de los judíos ashkenazim, Rabí
Moshé Iserles, decidió completar la obra de Rabí
Iosef Karo, escribiendo sus dictámenes no como un libro por
separado sino en forma de notas sobre el Shulján Aruj.
El Ramá:
Rabí Moshé Iserles fue una de las autoridades halájicas
más grandes de su tiempo. Él nació en Cracovia
en el año 1540, y se convirtió en uno de los miembros
de la Corte Rabínica de esa ciudad apenas a la edad de 25
años. Al ver la monumental obra de Rabí Iosef Karo en
sus libros Bet Iosef y Shulján Aruj, él consideró
que ya no existía la necesidad de escribir un resumen general
de todo el proceso halájico partiendo desde las fuentes talmúdicas,
y es por eso que sólo escribió sus dictámenes en
forma de breves notas llamadas Darjé Moshé (sobre el
Tur y el Bet Iosef) y Mapá (sobre el Shulján Aruj).
Rabí Moshé Iserles falleció a la edad de 33 años
en el año 1573.
Pero en esos tiempos
no sólo vivieron estos gigantes de la Torá. Esa generación
también conoció al gran Maestro de la llamada kabalá
moderna:
El Arizal: Rabí
Itzjak Luria Ashkenazí, originario de una familia polaca,
nació en Jerusalem en el año 1534. A la edad de ocho
años fue reconocido como un prodigio, sobrepasando a todos
los rabinos de Jerusalem en sus conocimientos. Su padre murió
alrededor de ese tiempo, y con su madre se mudaron a Egipto, en
donde vivió con su tío, Rabí Mordejai Frances.
Allí, el Arizal estudió con el Radbaz y su sucesor,
Rabí Betzalel Ashkenazi. Después de pasar siete años
de meditación en una isla del Nilo, él retornó
a Safed, en donde ganó gran reconocimiento como maestro kabalista,
falleciendo en el año 1572. Sus enseñanzas fueron escritas
por su discípulo Rabí Jaim Vital.
Los
Ajaronim
Los Sabios que vivieron
a partir del siglo XVI y hasta nuestros días son los llamados
Ajaronim. Al igual que los Rishonim, los Ajaronim, se han dedicado
al estudio de todas las partes de la Torá. Entre los últimos
Sabios con los que ha contado nuestro pueblo, se encuentran:
Rabí Iosef
Jaim: Este gran sabio y kabalista nació en el año
1835, y vivió en la ciudad de Bagdad, falleciendo en el año
1909. Entre sus numerosas obras cabe mencionar una síntesis
de las leyes del Shulján Aruj llamado: "Ben Ish Jai", y un
libro de preguntas y respuestas llamado: "Rab Pealim".
El Jafetz Jaim:
Rabí Israel Meir Hacohén (1839
- 1933). Fue llamado así después
de escribir su primer libro que trata sobre las leyes de lashón
hará, y fue famoso por su extrema humildad y sabiduría.
Escribió muchos trabajos, entre otros un comentario al Shulján
Aruj - Oraj Jaim llamado: "Mishná Berurá".
Rabí Iaacov
Jaim Sofer: Este gran sabio y kabalista nació en Irak
en el año 1870. Luego se trasladó hacia Jerusalem, falleciendo
en el año 1939. Entre sus trabajos se encuentra el famoso
comentario al Shulján Aruj - Oraj Jaim y Ioré Deá,
llamado: "Kaf Hajaim".
El Jazón Ish:
Rabí Abraham Ieshaiahu Karelitz (1878
- 1953), fue conocido con el nombre
de su profundo trabajo sobre el Talmud llamado "Jazón Ish".
Él se asentó en la tierra de Israel en el año 1933,
y su casa en la ciudad de Bené Berak, se convirtió en
la casa de miles que buscaron su guía y sus consejos.
Como vemos, durante
toda la historia de la Torá y el judaísmo, los grandes
sabios de nuestro pueblo, siempre tuvieron el afán de develar
las profundas enseñanzas de la palabra de D'os. Ya sea en
el área de la Torá Escrita y la Biblia, o en el campo
del Talmud y la halajá; ya sea a través del pensamiento
ético-moral de la filosofía judía, o mediante las
partes esotéricas de nuestra Torá, cada Sabio ha encontrado
un lugar propio para transmitir su entendimiento particular de
la palabra de D'os, a las personas de su generación así
como de las generaciones posteriores.
Cada una de estas luminarias
que brillaron en el cielo del judaísmo, no deseaban particularmente
que sus colegas aceptaran sus opiniones, pues ganar no era lo
que les interesaba. Al contrario, ellos estaban convencidos de
que mediante una discusión profunda basada en todas nuestras
milenarias fuentes, se llegaría finalmente al verdadero entendimiento
de la palabra de D'os, y es por eso que siguieron estudiando una
y otra vez toda nuestra eterna tradición con el mismo entusiasmo
y convencimiento que sus ancestros y maestros en cada generación
y generación.