Éxodo
13:17 - 17:16
Equilibrio
en el Reino Metafísico
En un fascinante escrito,
el Maharal (Praga, s. XVI) habla sobre la importancia de mantener
un equilibrio en el estilo de vida. Él dice que en los reinos
físicos y metafísicos está engendrada una predisposición
hacia el equilibrio. Él cita el ejemplo peculiar de una persona
muriendo. No es raro ver a un paciente que se está muriendo y
repentinamente adquiere una ráfaga de fortaleza y energía.
Pero, así como las esperanzas de uno crecen respecto de una recuperación,
el paciente repentinamente muere.
El Maharal escribe que
los seres humanos son "puntos de vida rodeados de muerte", y este
último minuto "en el que la vela arde" - esta ola final de energía
- es el intento final del alma para mantener el equilibrio natural
que existe entre la vida y la muerte.
El Jidá, el gran
líder y místico sefaradí, también explica este
tema del equilibrio. Él escribe que donde las oportunidades para
un avance espiritual son más grandes, uno también encuentra
los desafíos más grandes para un crecimiento espiritual.
Él cita el ejemplo de Purim, que es un día en el año
en el cual los pórticos celestiales del rezo se abren completamente
delante nuestro y se nos da una oportunidad para que nuestros rezos
sean respondidos.
En este caso, tú
podrías pensar que en Purim pasamos todo el día en la sinagoga!
Pero por el contrario, la naturaleza propia de Purim es celebración
y alegría - y esto actúa como un gran obstáculo para
la elevación espiritual. Si uno no es cuidadoso, Purim puede
llegar a ser el día del año en el cual puedes llegar a tener
la menor concentración y éxito al rezar.
En la porción semanal
de la Torá, se cuenta sobre el exilio judío de Egipto, la
confrontación entre D'os y el ejército egipcio en el Mar
de los Juncos, y la subsecuente aniquilación del ejército
del Faraón. Tan estupenda e inesperada fue la noticia de la derrota
egipcia que todas las naciones de los alrededores se paralizaron por
el miedo hacia el pueblo judío. "…El terror atrapó a
los filisteos. Los jefes de Edom se atemorizaron. A los poderosos
de Moab pavor los invadió. [Fue como si] los habitantes
de Quenahan se derritieron" (Éxodo
15:14-15).
En ese momento, el pueblo
judío tuvo la oportunidad de cimentar este exaltado estatus cara
a cara con las naciones del mundo. Pero ellos erraron en su relación
con D'os, y la balanza se tornó a favor de sus enemigos. Olvidándose
de todos los milagros y maravillas que D'os había hecho por ellos,
ellos hablaron palabras duras en contra de D'os - culpándoLo
por la sed que ahora ellos sentían en el desierto.
Este comportamiento
creó una falta de equilibrio enorme en el reino metafísico:
por un lado, las naciones no judías poseían gran respeto
por el D'os judío. Pero por el otro lado, los judíos carecían
de la reverencia apropiada por el Todopoderoso.
Y como se presentaba,
el pueblo judío se estaba beneficiando sin merecerlo: el temor
a D'os de los no judíos le dio a los judíos una ventaja
militar enorme. Este desequilibrio tenía que ser balanceado y
sólo podía ser cambiado de dos maneras: 1. El pueblo judío
tenía que volver a reverenciar a D'os, o 2. Los gentiles tenían
que perder el temor por el pueblo judío y su D'os.
Trágicamente, los
judíos no cambiaron. Como resultado, el pueblo judío fue
atacado por los amalekitas, una nación famosa por su falta de
respeto hacia D'os. Solos entre las naciones, los amalekitas son un
pueblo que luchan voluntariamente y directamente en contra de D'os.
A pesar de que ellos no niegan Su existencia o poder, los amalekitas
patológicamente escogen hacer la guerra en contra de D'os.
Cuando las otras naciones
vieron que Amalek atacó a Israel, sus propios temores del pueblo
judío acabaron. Un famoso Midrash compara las acciones de los
amalekitas con la entrada de una persona a una pileta caliente; hasta
que la primer persona no entra en ella, nadie quiere entrar, pero
después de que se dio el primer paso todos están dispuestos
a entrar. Hasta que los amalekitas atacaron, todos tenían miedo
del pueblo judío. Después del ataque, mucho de este miedo
se disipó.
El equilibrio en la
balanza del reino metafísico fue restaurado, a pesar de que tuvo
trágicas consecuencias.