Éxodo
21 - 24
Todo
Sobre los Perros
Cuando niña, mi mujer
frecuentemente le pedía a su padre que le comprase una mascota.
Y ella siempre recibía la misma respuesta: "¿Para qué necesitas
una mascota? Tienes hermanos!".
¿Qué es lo que mi
suegro estaba diciendo?
¿Por qué tomarse el
tiempo de cuidar a un animal, cuando los seres humanos - creados a
imagen de D'os - pueden ser el centro de nuestra atención? Esto
no significa que el judaísmo sea "anti-animal". De hecho, la
Torá prohibe causar dolor a los animales, e incluso prohibe sentarse
a comer hasta que nuestros animales hayan sido alimentados! Y por
supuesto, cazar por deporte es un pasatiempo muy raro entre los judíos.
El perro en particular
juega un rol prominente en el saber judío. La palabra en hebreo
para perro es "kelev", y puede ser traducida como "cerca del corazón"
- una referencia a la lealtad y compañerismo que los perros tienen
frecuentemente por sus dueños. Y aquí hay algunas otras
referencias caninas:
La
tradición judía dice que los perros pueden ser viciosos;
el Talmud dice que los perros solían ayudar a cuidar el límite
norte de Israel.
Los
Sabios dicen que los perros (por los menos en tiempos pretéritos)
poseían un sexto sentido, y sabían incluso cuándo
el "ángel de la muerte" había llegado a la ciudad.
En los Profetas hay muchas referencias
de personas comparadas a un "perro muerto" - indicando así
a un individuo bajo, no merecedor de atención especial.
El perro también está
mencionado en la parashá de la semana. La Torá, al hablar
sobre varias leyes rituales, dice: "No deberán comer la carne
de un animal que fue despedazado en el campo, al perro deberán
tirársela" (22:30).
Comer la carne de un animal
casher que ha sido matado por un animal salvaje es considerado un
acto detestable. La Torá sólo permite la consumición
de carne de un animal que ha sido matado mediante el ritual de la
"shejitá", el cual causa al animal el mínimo dolor.
Pero ¿por qué la Torá
señala al perro para que sea el recipiente de un cadáver
no casher?
El Midrash recuerda otra
mención respecto de los perros: en Éxodo 11:7, al hablar
de la salida de Egipto, D'os promete que en el éxodo ni siquiera
un perro ladrará…". Y Rashí (Francia, s. XI) nota que nuestro
versículo nos enseña cómo los culpables finalmente
recibirán su castigo, así como los justos recibirán
su recompensa.
Puesto que los perros se
quedaron en silencio durante el éxodo de Egipto - permitiendo
a los judíos salir sin ningún disturbio - entonces D'os
recompensó a los perros declarando que la carne de animales que
no hayan sido matados mediante la shejitá debía ser dada
a ellos. Rashí dice que si el Creador recompensa así estas
acciones de los animales, ciertamente Él recompensará las
acciones humanas.
Pero esto no es todo. El
próximo versículo (23:1) dice: "No cuenten un falso reporte".
¿Cuál es la conexión? En la tradición judía, un
perro que ladra y gruñe es el símbolo de alguien que habla
"lashón hará" (chusmerío) sobre otros.
El Talmud dice que la yuxtaposición
de estos dos versículos no es accidental. Aquel que "cuenta un
falso reporte" (incluso chusmerío que pueda ser "verdad"), ha
ensuciado y despreciado el regalo del habla, y por ende, pertenece
al grupo de los molestos perros gruñones.