Éxodo
30:11 - 34:35
La
Higiene Correcta
Durante la Edad Media,
no era raro que los judíos sean acusados de envenenar los manantiales
e infectar con plagas a la población gentil. Dando apoyo a su
reclamo, los oponentes de los judíos señalaban el hecho
de que el porcentaje judío de enfermedades era generalmente más
bajo que el de la población en general.
Estas estadísticas
pudieron haber sido verdad. Los judíos siempre han sido conocidos
por su conciencia respecto de la limpieza y una mejor salubridad.
La tradición judía particularmente sobresalió durante
la Edad Media - cuando la realeza frecuentemente se ponía perfumes
y no se bañaban, y cuando el clima era muy frío no era raro
que las personas se queden con la misma ropa durante todo el invierno.
Hay muchas fuentes en
la Torá que hablan sobre una higiene correcta. El Talmud, escrito
1600 años atrás, cuenta cómo el gran sabio Hilel enfatizaba
a sus alumnos la importancia de bañarse regularmente. La ley
judía también requiere que uno tome un baño como parte
de las preparaciones para el Shabat. Además, hay muchos rituales
judíos que requieren que la persona se lave por razones "espirituales",
como por ejemplo: la inmersión en la mikvé, lavarse las
manos antes de rezar, antes de comer pan y cuando nos levantamos en
la mañana.
Una de las primeras
asociaciones explícitas entre la ley judía y el lavado la
encontramos al comienzo de la parashá de esta semana, la cual
ordena la construcción del "kior". El kior era una gran vasija,
con doce grifos o canillas, puesto en el medio del patio del Templo.
Era requerido que cada Cohen (sacerdote) lave sus manos y sus pies
antes de comenzar su servicio diario. (Ellos lavaban sus pies porque
debían estar descalzos para hacer el servicio en el Templo).
Rabenu Bejaié explica
el significado profundo que hay detrás de este ritual. Él
nota que puesto que el Templo era principalmente un conducto para
traer la bendición de D'os a este mundo, el agua que salía
del kior estaba simbólicamente ligada con la bendición de
la lluvia que cae sobre la tierra.
Najmánides (España,
s.XII), dice que esta ceremonia del lavado era una señal de respeto.
Él explica que así como alguien no se presentaría frente
al rey con una apariencia sucia, así también los Cohanim
eran particularmente cuidadosos de presentarse correctamente en el
santuario - el palacio del Rey de reyes!
Najmánides también
habla sobre el procedimiento de los Cohanim en el lavado: ellos primero
ponían su mano derecha sobre su pierna derecha, y lavaban las
dos simultáneamente. Luego repetían este mismo procedimiento
con la parte izquierda. Él dice que las manos - cuando están
extendidas sobre la cabeza - son la parte del cuerpo que están
más cercanas al cielo, mientras que los pies son las partes más
bajas de la persona. Esto es una alusión a la idea de que uno
debe dirigir simultáneamente todas las partes de su ser al servicio
a D'os.
A pesar de que está
claro que las ceremonias judías del lavado son esencialmente
espirituales en su naturaleza, no hay duda de que esto ha fomentado
una visión saludable de la limpieza y la higiene en la mente
de los judíos a lo largo de las generaciones.