Números 13-15
Esperanza
Para el Futuro
Durante los años anteriores
a la Segunda Guerra Mundial, era sabido que dos grupos jasídicos
- los jasidim de Belz y los de Munkatj - no se llevaban muy bien. En
la ciudad de Munkatj vivía un jasid de Belz llamado Moshé
Silber. Siendo leal a su Rebe, él frecuentemente discutía
con el Rebe de Munkatj. Un día, en el medio de una
de las discusiones, el Rebe de Munkatj se dirigió a Moshé
Silber y le dijo: "Tú morirás con tu talit katán puesto!"
(el talit katán es la vestimenta que tiene tzitzit en sus esquinas
y que los hombres religiosos visten debajo de sus camisas).
Algunos años más
tarde, llegó la guerra y Moshé Silber fue deportado a Auschwitz. La
amenaza de muerte era constante: él sufrió hambre, enfermedades
y mucha brutalidad. Por supuesto, en Auschwitz no había
manera de obtener y mucho menos de vestir un talit katán. Entonces
Moshé Silver nunca dudó de que iba a sobrevivir. ¿Por
qué? Porque, después de todo, el Rebe de Munkatj
había dicho que él iba a morir con un talit katán puesto. Si
el Rebe de Munkatj - un gran tzadik (justo) - lo había dicho,
no había duda de que así sería.
Finalmente, Moshé
Silber sobrevivió a la guerra. Y por años él
se sentaba vistiendo su talit katán en su casa de New Jersey,
contando a los visitantes historias maravillosas sobre su viejo oponente,
el Rebe de Munkatj - cuyas palabras le habían dado la fuerza
y la esperanza para sobrevivir a ese infierno viviente.
Una y otra vez, nosotros
vemos cómo enfocarnos en el futuro puede hacer que las personas
sobrepasen tiempos de gran crisis y tragedia. Una circunstancia
así está aludida en la parashá de esta semana, Shelaj
Lejá.
Moshé, por pedido
de los israelitas, envía un grupo de espías para que exploren
la tierra de Israel. 10 de los 12 espías regresaron con un reporte
negativo, advirtiendo a los israelitas del gran peligro al cual se
enfrentarían si entraban a la tierra. Los Quenahanitas,
ellos explicaron, son muy fuertes y los israelitas no serán problema
para ellos. A pesar de que los dos espías restantes,
Caleb e Iehoshúa, discutieron en contra de eso, el pueblo no
les creyó y una ola de desesperación invadió al campamento
israelí. Muchos dijeron abiertamente que no llevarían
a cabo la voluntad de D'os y regresarían a Egipto. Enojado
por todo esto, D'os les informa que, en verdad, ellos no entrarán
a la tierra de Israel. En lugar de eso se quedarán
deambulando 40 años por el desierto, y sólo sus hijos podrán
heredar la tierra.
Un interesante Midrash
señala que lo ocurrido no fue todo para mal, puesto que estaba
claro que los israelitas no estaban preparados para entrar a la tierra
de Israel. En verdad, ellos necesitaban tiempo en el desierto
para crecer espiritualmente, y obtener una mayor confianza y seguridad
en D'os.
De todas maneras, con la
nueva noticia de que desaparecerían en el desierto, una desesperación
aún más grande se apoderó del campamento israelita. ¿Qué
garantía ellos tendrían de que algún israelita entraría
alguna vez a la tierra?
Esforzándose para
calmar al pueblo y asegurándoles que todo iba a salir bien, D'os
le dice a Moshé que les enseñe al pueblo la mitzvá
de la "jalá" (Esta es la separación de una porción
de masa, que era dada como regalo a los cohanim). La clave
aquí es que "jalá" es una mitzvá que inicialmente sólo
podía ser cumplida cuando el pueblo de Israel entrara a la tierra
de Israel!
Fue un gran consuelo para
el pueblo aprender que D'os estaba haciendo planes para la futura
entrada de la nación a la tierra. A pesar de que las
circunstancias eran difíciles, ellos estaban seguros de que tenían
un futuro para anhelar. Así como Moshé Silber
y el talit katán…