Génesis 1:1 -
6:8
Adam
y Javá Comieron el Fruto
La historia de
Adam y Javá relacionada con el hecho de que comieron del fruto
prohibido - un tema importante de la porción de la Torá
de esta semana - es quizás la historia bíblica más
famosa. A pesar de ser advertidos por D'os de abstenerse
de comer del fruto del árbol del conocimiento que estaba en medio
del Jardín del Edén, Adam y Javá ignoraron la orden
Divina. Es intrigante cómo ellos pudieron actuar de
esa manera. Antes de comer del árbol, el mal no era
parte de su configuración psicológica - ellos estaban puros,
sin pecados, no tenían vergüenza de su propia desnudez (ver
Génesis 2:25). Mientras que el texto muestra claramente
que el árbol era muy atractivo, es difícil creer que esta
tentación llevó a Adam y Javá a pecar. ¿Qué ocurrió
para que ellos desobedezcan al Todopoderoso?!
A pesar de que
la serpiente hizo que Javá preste atención al árbol,
y exclamó que "en el día que comas de esto tus ojos se abrirán
y serás como D'os, conociendo el bien y el mal" (3:5), es difícil
imaginar que esto fue lo que llevó a Adam y Javá
a comer del árbol prohibido. La narrativa deja en
claro que para Javá el árbol parecía "bueno para comer,
deseable a la mirada y un medio placentero para adquirir sabiduría"
(2:6). Pero no se menciona en absoluto al árbol como
un vehículo para convertirse en alguien como D'os. Sino,
que es un nivel más alto de sabiduría lo que ellos buscaban
finalmente.
El libro Madregat
Haadam (s. XIX) ofrece una interpretación aceptada ampliamente. Él
dice que Adam y Javá nunca quisieron rebelarse en contra de D'os. Sino
al contrario, ellos vieron el hecho de comer del fruto como un medio
para elevarse a un nivel más alto en el servicio a D'os. Dándose
cuenta de que el "ietzer hará" - impulso del mal - no
era parte de su conformación psicológica, ellos se sintieron
defectuosos en su habilidad para servir a D'os en la manera más
elevada posible. El servicio a D'os es ejemplificado de
la mejor manera cuando alguien se enfrenta a un desafío - y actúa
como D'os quiere que actuemos.
Para Adam y Javá
no había un desafío como este, pues ellos carecían
el deseo interno de hacer cualquier cosa en contra de la voluntad
de D'os. Ellos razonaron que si comían del árbol,
la fruta les iba a permitir - por primera vez - sentir el sentimiento
interno de guerra entre el "ietzer hará" y el "ietzer
hatov" (el impulso del bien). Ellos razonaron que enfrentando
y sobrepasando este desafío llegarían a demostrar una lealtad
más grande hacia D'os.
Sin embargo, los
dos fracasaron en darse cuenta de que iban a generar conflictos que
no podrían llegar a sobrellevar. De acuerdo al Madregat
Haadam, el pecado de Adam y Javá no fue haber desobedecido a
D'os. Sino, fue el fracaso en apreciar cuánto realmente
D'os los entendía.
D'os tiene el
entendimiento más grande acerca de los seres humanos - quiénes
son y qué son (y qué no son) capaces de lograr. Si
D'os dice que no debes comer de la fruta porque causará problemas,
entonces lo correcto es escuchar lo que D'os dice! D'os
nos creó y ciertamente Él nos conoce mejor que todos. Cuando
nosotros abandonamos los parámetros impuestos por nuestro Creador,
nos estamos exponiendo a circunstancias desgraciadas.
Por miles de años,
los judíos han entendido la importancia de aferrarse a los mandamientos
de D'os - no sólo porque son expresiones de Su Voluntad - sino
también porque sabemos que cumplirlos es verdaderamente lo mejor
para nosotros.