Haciendo Realidad el Potencial
a Través de las Pruebas
Génesis 18:1 - 22:24
El zar Nicolás I, en sus esfuerzos
para destruir la vida judía, pidió que cada comunidad judía
envíe soldados a su ejército. Estos jóvenes,
llamados "cantonistas", eran generalmente reclutados a
los 12 años de edad y servían al ejército ruso por
25 años. Sin embargo, ellos no servían en el
ejército regular sino en unidades separadas bajo las órdenes
de los oficiales más antisemitas que existían. La
esperanza rusa era que eventualmente ellos se conviertan a la religión
de la iglesia rusa. Finalmente, muchos de estos jóvenes
perdieron su identidad judía. Otros fueron asesinados,
y muchos se quitaron la vida antes de ser bautizados. Ocurrió
durante este período, que hubo una reunión de todos los
rabinos de ese tiempo en San Petersburgo. La reunión
tuvo lugar cerca de la época de las fiestas y hubieron algunas
especulaciones sobre a qué rabino se le otorgaría el honor
de dirigir los servicios de Rosh Hashaná. Justo antes de que
los servicios comiencen, un grupo de cantonistas entraron a la sinagoga
y anunciaron que uno de ellos presidiría el servicio.
Viendo las extrañas miradas de los
rabinos, uno de los cantonistas levantó su camisa exponiendo
su espalda. La carne era una masa de cicatrices, que atestiguaban
los muchos golpes que él había sufrido para mantener su
fe judía. Sin discusión alguna, al cantonista
se le dio el honor de presidir los servicios.
El sacrificio y la voluntad para pasar
penurias por una causa justa ha sido el sello de distinción de
la grandeza judía. La lealtad a una causa justa es
una gran fuente de significado y realización. Como
dijeron nuestros Sabios: "De acuerdo a la dificultad, será la
recompensa (Divina)".
En ningún otro lado más evidente
que en esta parashá encontramos la importancia del sacrificio. En
esta parashá, Vaierá, D'os le ordena a Abraham sacrificar
a su único hijo, Itzjak, en un altar. En este pasaje
- quizás el más conmovedor de toda la Torá - Abraham
debe llevar a "su hijo, su único hijo, al hijo que ama" y debe
atarlo en un altar en el monte Moriá.
El Midrash describe cómo la vida de
Abraham fue una serie de pruebas espirituales. A temprana
edad, él arriesgó su vida para luchar contra la idolatría. Más
tarde, escuchando el llamado de D'os, él dejó todo atrás
y siguió las órdenes de D'os de ir a una tierra nueva y
extraña. Ahora se le pide que haga el sacrificio más
grande de todos los sacrificios: ofrecer a su propio hijo. Este
era el hijo por quien Abraham y su mujer Sará - quien previamente
fue estéril - habían pasado décadas rezando! Todos
sus sueños, todas sus enseñanzas, el legado que él
esperaba transmitir a toda la humanidad habían sido puestos en
este hijo. Y ahora él tenía que matarlo.
Era la ironía más cruel que ahora
a Abraham - que había pasado décadas luchando contra la
idolatría y el sacrificio de humanos - se le pedía que haga
esta práctica pagana. La Biblia cuenta, sin embargo,
cómo Abraham, sin ninguna señal de duda, tomó a Itzjak
y lo llevó en un viaje de tres días hasta el monte Moriá,
y luego lo ató al altar. Abraham estaba a punto de
matar a su hijo… cuando un ángel intervino - deteniendo el sacrificio.
La pregunta obvia es: ¿por qué es
que D'os le puso esta prueba? Por supuesto, el Todopoderoso
ya sabía cómo Abraham iba a enfrentar la prueba!
Según muchos comentaristas, el propósito
de esta prueba fue ayudar a Abraham a alcanzar un nivel más alto
de lealtad a D'os. A pesar de que es verdad que Abraham
tenía este potencial todo el tiempo, no es lo mismo tener el
potencial para hacer algo que haberlo hecho.
A través de esta prueba, Abraham llevó
al campo de los hechos su potencial y creció increíblemente.
El comentarista Abarbanel
(España, siglo XV) tiene
una diferente interpretación. Él ve al propósito
de la "atadura" no tanto como una lección para Abraham sino como
un mensaje para el mundo. Abarbanel señala que la
palabra hebrea "nisá" - puso a prueba - tiene en su raíz
la palabra "nes" que significa "estandarte". El
principal propósito que perseguía la prueba de Abraham eran
mostrar a las siguientes generaciones el nivel posible de sacrificio.
Hayan sido
los cantonistas u otros, esta lección ha sido bien aprendida
por los descendientes espirituales de Abraham quien hizo grandes sacrificios
para cumplir con la voluntad de D'os.
Parshiot
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