El Talmud
dice que la generación de Iehudá Bar Ilai representó
el estudio de la Torá en su mejor momento. ¿Qué
fue tan increíble en esta generación? El
Talmud dice que en ese período, cinco personas estudiaban
juntas bajo una sola manta. En un nivel, el Talmud
quiere decir que a pesar de que tenían una sola manta debido
a la extrema pobreza, las personas no dejaron de dedicarse al
estudio de Torá.
Sin embargo,
Rabí Jaim Shemulevitz, ofrece otra explicación: la razón
por la cual cinco personas pudieron sentarse juntas bajo una misma
manta, fue que todos se preocuparon por los otros, asegurándose
de que todos estuviesen "cubiertos" por la manta. La
verdadera grandeza de la generación de Iehudá Bar Ilai
puede ser encontrada en la manera en la que ellos amaban y respetaban
al prójimo.
Una idea similar
es expresada en la Torá, respecto de la revelación en
el Monte Sinai. La Torá dice que el pueblo judío
estaba unificado en ese momento de la revelación, como si
hubiese sido "una sola persona" la que estuvo allí parada. Fue
precisamente debido a esta unificación que ellos fueron merecedores
de recibir las leyes de D'os.
Este tema
juega un papel importante en la porción de esta semana, Bamidvar. La
parashá se extiende mucho para describir cómo debería
estar conformado el campamento israelita en el desierto:
En el medio
del campamento estaban los Levitas y el Santuario. Rodeando
este centro estaban las doce tribus, creando un cuadrado que incluía
todo. Habían tres tribus en cada uno de los cuatro
lados del cuadrado - norte, sur, este, oeste - constituyendo campamentos
secundarios. Una bandera acompañaba a cada tribu,
la cual tenía la insignia particular de esa tribu. Los
colores de las banderas eran los mismos colores que estaban en
las piedras de la pechera del Cohen Gadol, que representaban a
cada una de las tribus.
El Midrash
dice que cuando D'os sugirió este orden, Moshé le cuestionó
la idea diciendo: "Ahora habrá disputa entre las tribus". Moshé
pensó que una vez que él comience a especificar quién
viajaría al este y quién viajaría al oeste, quién
viajaría al frente y quién viajaría atrás,
el pueblo iba a comenzar a discutir.
Más aún,
cada una de los distintos puntos cardinales está asociado
con una distinta cualidad y bendición. El norte,
por ejemplo, está asociado con la riqueza y el sur con la
sabiduría.
D'os le explicó
a Moshé que no había razón para preocuparse. Las
tribus aceptarían el orden del campamento por una simple
razón: años antes, en el funeral de Iaacov, sus doce
hijos cargaron el cajón. La manera en la que los
hijos fueron caminando alrededor del cajón es la misma manera
en la que las tribus serán ordenadas en el desierto. De
esta manera, todo el mundo ya tendría claro cuál iba
a ser su lugar. Entonces - dijo D'os a Moshé -
no te preocupes, porque cuando alguien sabe dónde está
su lugar, inevitablemente hay paz y calma.
Y así
fue. En nuestra parashá, después de la extensa
descripción del orden del campamento, la Torá dice:
"Y el pueblo judío hizo exactamente lo que le fue ordenado"
(1:54).
Amor y respeto
por cada individuo, y un reconocimiento de cómo cada uno
contribuye a este mundo, es la manera mediante la cual nuestro
pueblo judío alcanzará verdadera grandeza. Que
sea pronto en nuestros días.