Rabí
Isser Zalman Meltzer fue un gran sabio en Jerusalem 50 años
atrás. Una vez, durante una de las clases de Talmud
del Rab Meltzer, un joven que generalmente no participaba en la
clase, argumentó que la interpretación del Rab Meltzer
contradecía al gran comentarista talmúdico, el Sefat
Emet. Rabí Meltzer se disculpó por el error
y pidió permiso para continuar.
Después
de la clase, uno de los mejores alumnos del Rab Meltzer se acercó
a él y le dijo: "Rabí, yo no entiendo. En
primer lugar, su interpretación no contradecía la opinión
del Sefat Emet. Y en segundo lugar, incluso que hubiese
sido así, no hay nada de malo en ofrecer una explicación
distinta".
Rabí
Meltzer explicó: "Yo noté que había un hombre mayor
asistiendo a la clase que generalmente no viene. También,
el alumno que hizo la pregunta generalmente no participa de las
discusiones. Yo pensé que estas dos ocurrencias
inusuales podían estar conectadas. Quizás
el hombre estaba observando al alumno como un posible yerno y
si ese era el caso, yo no quería que el joven dé una
mala impresión".
Una semana
más tarde, la suposición de Rabí Meltzer se confirmó:
el joven que había hecho la pregunta al Rab en esa clase
se había comprometido con la hija del hombre mayor.
La verdadera
humildad conlleva tener una buena predisposición para quedar
mal uno en función de ayudar al otro. Un buen
ejemplo podemos encontrarlo en la parashá de esta semana,
Koraj.
Koraj,
un primo de Moshé y Aharón, organiza una rebelión
en contra de ellos. Él reclamaba que ellos habían
dividido los roles del liderazgo injustamente y habían ignorado
los poderes proféticos del resto de la nación. Koraj
decía que Moshé y Aharón no eran más sagrados
que cualquier otra persona - y él ridiculizaba las enseñanzas
de ellos. Además, Datán, Aviram y otros 250
hombres se unieron a la causa de Koraj.
¿El reclamo
de los rebeldes era justificado? No. Ellos
eran absolutamente absurdos! ¿Quién podía
acusar a Moshé de robar poder, cuando de hecho Moshé
tuvo que ser persuadido por D'os para tomar el rol del liderazgo?! Más
aún, la Torá describe a Moshé como "el hombre más
humilde de todos los hombres". Ejercer poder era la
última cosa que había en su mente!
Sin embargo,
Moshé le dice a los rebeldes que si ellos tenían alguna
duda sobre la designación de Aharón como Cohen Gadol,
él estaba dispuesto a llevar a cabo la siguiente prueba:
toda persona que reclame el puesto de Aharón que traiga una
ofrenda de incienso para D'os y a quien D'os elija será Cohen
Gadol. Moshé estaba dispuesto a poner su posición
en juego en función de apaciguar a los rebeldes.
Entonces,
en un asombroso ejemplo de humildad, Moshé pidió encontrarse
con Datán y Aviram. A pesar de que ellos eran
provocadores y Moshé pasaría humillación al encontrarse
con ellos, de todas maneras, él intentó hacer la paz.
En contraste,
Datán y Aviram rechazaron el ofrecimiento de Moshé y
lo insultaron. Con el fracaso de este último intento,
se desenlaza el desafortunado episodio en el cual la
tierra se abre y traga a los rebeldes.
Nosotros
podemos aprender una dramática lección de esta historia. A
pesar de que él tenía toda la razón y se expuso
a sí mismo a insultos y humillación, Moshé hizo
todo lo que pudo para evitar la tragedia. Al actuar
de esta manera, Moshé brindó a las generaciones siguientes
un ejemplo modelo de lo que constituye la verdadera humildad,
y mostró hasta donde uno debe llegar a poner su ego de lado
en función de conseguir la paz.