Crimen
y Castigo
Deuteronomio 21:10 - 25:19
El Rab Paul
Seiger, antiguo consejero espiritual de una prisión en Missouri,
cuenta la trágica pero verdadera historia de un homicidio que
pudo haber sido evitado:
La víctima
había recibido una llamada telefónica en la que le dijeron
que "se había hecho un contrato sobre su vida". Sin tener ninguna
duda de que la amenaza era seria, el hombre fue a la policía,
pero ellos le dijeron que no podían ofrecerle ninguna protección.
Exactamente una semana más tarde el hombre fue asesinado.
Hasta la declaración
de la reciente ley en contra de las amenazas, no era mucho lo que
la persona podía hacer para protegerse en contra de esas amenazas.
Incluso hoy en día, hay muchas limitaciones en la ley. La ley
civil no permite "castigos preventivos". De hecho, al declarar que
el solo hecho de amenazar es un crimen, los legisladores mantuvieron
el principio de que alguien no puede ser castigado antes de que haya
cometido el crimen; ellos simplemente definieron a la amenaza como
un crimen.
Pero imaginémonos
que fuese posible saber de antemano que alguien va a cometer un crimen.
¿Sería correcto encerrar a esa persona?
La pregunta
está en el corazón del caso del "hijo rebelde", un tema
que aparece en la parashá de esta semana. El hijo rebelde es
un niño que - a pesar de la disciplina de sus padres - elige
seguir el mal camino. Él abandona la rectitud moral e incluso
roba dinero de sus padres para complacer sus erróneos deseos.
Acciones pasadas lo llevaron a ser castigado por la corte… pero él
se niega a cambiar su comportamiento.
Perdiendo toda
esperanza de rehabilitación, los padres llegan hasta la corte
para declarar que su hijo es un "ben sorer umoré" - un hijo rebelde.
Si después de una gran investigación la corte encuentra
que él realmente es un hijo rebelde, el chico es matado.
La aparente
increíble dureza de este castigo es discutida por los comentaristas
de la Torá. Para comenzar, debe ser aclarado que todo este tema
del hijo rebelde es un caso teorético. El Talmud señala
esto al decir que "nunca hubo y nunca habrá" un caso en el cual
se declare la muerte de un niño basado en esta ley. De hecho,
se deben hacer tantas especificaciones para llegar a implementar esta
ley que es virtualmente imposible que se le aplique la pena a un hijo
rebelde.
Si es así,
¿por qué la Torá dedica toda una sección a este tema?
Los comentaristas explican que esto es para enseñarnos una cantidad
de importante lecciones.
En un nivel
básico, la Torá está enfatizando la profunda responsabilidad
que tienen los padres al educar a sus hijos. La Torá nos advierte
que si un niño no está disciplinado correctamente, eventualmente
él puede caer en actividades criminales. A pesar de que hay obviamente
una multitud de factores, la verdad es que un niño que se desvía,
muy probablemente careció de algún elemento clave en su
temprana educación.
Rashí,
citando el Talmud, explica este tema de manera más profunda:
el duro castigo no es por un crimen ya realizado - sino para prevenir
futuros actos criminales más serios. Continuando su mal camino,
el hijo rebelde eventualmente llegará a convertirse en un hombre
malvado, robando y asaltando a la personas. En lugar de dejarlo morir
como un hombre viejo con la sangre de sus víctimas en las manos,
la Torá dice que él debe morir ahora antes de que hayan
víctimas y ponga un terrible mal sobre su propia alma.
En un nivel
práctico, los seres humanos no saben anticipadamente con absoluta
certeza que una persona cometerá un crimen. Es por eso que para
nosotros, castigos anticipados son inapropiados. Pero, dice el Zohar,
es diferente con D'os Quien tiene conocimiento supremo. Frecuentemente,
D'os trae dificultades sobre la persona, no como un castigo por un
crimen pasado, sino como una medida preventiva en contra de futuros
malos actos. Tanto nuestro pasado como nuestro posible futuro es revelado
a D'os.
Esta es una
importante lección para tener en mente en estos días cuando
se está acercando el día del Juicio.