Parashat
Nitzavim
Deuteronomio 29:9 -
30:20
Pidiendo
Perdón
Algunos años atrás,
una organización me pidió que recolectara historias para
un libro que querían publicar. Después de haber juntado
todas las historias y habérselas dado a los administradores,
ellos se las dieron a una de las personas que los ayudaba económicamente
- un periodista que ya había escrito muchas historias en revistas
nacionales - para que las revisara. Él respondió llamándome
y diciéndome que el trabajo que había hecho era horrible
y que él me aconsejaba que me dedicara a otra cosa. Yo me sentí
herido por esas duras palabras.
Varios meses pasaron, y
un día recibí un llamado telefónico de otro país.
Era este mismo periodista. Yo contesté el llamado inseguro de
lo que podría esperar. Ese día era el día anterior
a Iom Kipur, y él me llamó para disculparse por su comportamiento.
Por supuesto, yo me impresioné mucho con su actitud y pude olvidarme
de todo ese incidente.
Muchas fuentes hablan sobre
la importancia de pedir perdón a otros antes de Iom Kipur. La
tradición judía señala que no sirve de mucho pedir
perdón a D'os cuando uno ha herido a su prójimo, pues en
este caso, no es D'os quien debe perdonar; sino que el perdón
debe venir del individuo que fue herido!
De acuerdo a la mayoría
de los comentaristas, la fuente bíblica para esta mitzvá
de teshuvá es encontrada en la porción semanal Nitzavim.
La Torá ordena a alguien que ha transgredido la Torá, que
"retorne a D'os". Este entendimiento de teshuvá como un proceso
de "retorno" está insinuado en la palabra misma, la cual (a pesar
de ser mal traducida como "arrepentimiento") realmente significa "retorno".
Teshuvá es el proceso mediante el cual nosotros restablecemos
nuestra conexión con D'os y retornamos a la bondad básica
que es la naturaleza humana.
El judaísmo, siendo
una religión de acción, dice que no es suficiente con arrepentirse
"mentalmente" de las malas acciones de uno. Sobre el versículo
de esta semana que dice que "muy cerca está esto (el tema de
la teshuvá) de tu boca", Najmánides ve este pasaje literalmente;
él entiende que teshuvá requiere una vocalización verbal
de nuestras malas acciones.
En situaciones en las cuales
otra persona fue herida, una disculpa debe ser dirigida directamente
a esa persona. En situaciones en las cuales hemos transgredido la
voluntad de D'os, debemos privadamente, sin que nadie escuche, confesarnos
delante de nuestro Creador.
Si la fiesta de Rosh Hashaná
es para lograr un verdadero cambio - y no solamente otra serie de
truncadas resoluciones para el nuevo año - debemos prepararnos
correctamente. Es por eso que es costumbre que durante el mes de Elul
(el mes anterior a Rosh Hashaná) la persona tome sobre ella la
responsabilidad de corregir algún aspecto clave de su comportamiento.
La acción debe ser alguna que, con un poco de serio esfuerzo,
pueda llevarse a cabo realmente.
Al hacer un cambio permanente
(incluso uno pequeño) en el comportamiento de uno, es creada
una atmósfera especial para el nuevo año. Combinado con
los rezos especiales de las "selijot", la recitación del vidui
(la confesión verbal ante D'os) y la acción de dar tzedaká
(pues el año fiscal judío termina el día anterior a
Rosh Hashaná), uno puede llegar a esta fiesta con una sensación
de elevación.
Parashat
Vaiélej
Deuteronomio
31
Educación
Judía
El judaísmo
siempre ha entendido que el futuro de un pueblo es tan grande como
los valores que inculca a su juventud. De acuerdo a esto, la Torá
no ordena a individuos estudiar Torá, sino que nos ordena a nosotros
"enseñar Torá a nuestros hijos". Un fascinante Midrash dice
que cuando el Mashiaj llegue, todos saldrán a su encuentro -
con excepción de los niños en la escuelas que se quedarán
en sus clases estudiando Torá!
Quizás
esto explica la ausencia de televisión en muchas casas religiosas.
Se siente que la posible ganancia de mirar programas educacionales
es más que contrarrestada por el hecho de estar expuestos a programas
menos sabrosos. ¿Por qué exponer a un niño a la impureza
mientras tratamos de inculcarle valores de santidad?! Más aún,
incluso en circunstancias en las cuales los programas son beneficiosos,
frecuentemente esas horas podrían ser mejor aprovechadas mediante
la lectura.
Este tema de
la educación juega un rol en la porción de esta semana,
Vaiélej. Un tema central desarrollado en la parashá es la
observancia del Hakhel (literalmente "reunión"). Una vez cada
siete años durante la era del Templo Sagrado, todo hombre, mujer
y niño judío era ordenado ascender a Jerusalem. Allí,
el rey leía secciones de Deuteronomio enfocándose en el
pacto entre D'os y el pueblo judío. El propósito de esto,
explica la Torá, era que el pueblo escuche "para que aprendan,
y teman a D'os".
Es interesante
ver, que el siguiente versículo específicamente resalta
a los niños pequeños, diciendo: "Y los niños que no
saben - ellos deberán escuchar y aprender a temer a D'os". ¿Qué
beneficio posible puede existir en llevarse con uno a "los niños
que no saben"? No es porque los padres no tenían la alternativa
de dejarlos a cuidado de alguien, sino que la Torá muestra claramente
que la presencia de los niños en la ceremonia del Hakhel provocará
que ellos "aprendan a temer a D'os".
El Sefat Emet,
un gran maestro jasídico del último siglo, ofrece varias
razones para este mandamiento:
Primero, él
sugiere que un reconocimiento consciente no es la única forma
en la que los seres humanos aprenden cosas. A pesar de que un infante
no puede entender conscientemente lo que se está diciendo en
la ceremonia del Hakhel, su alma puede ser muy influenciada.
Más aún,
el Sefat Emet nota, que cuando el niño crezca tendrá una
apreciación más grande por la importancia del estudio de
Torá, sabiendo que sus padres lo cargaron muchas kilómetros
sólo para que él escuche al rey leer de la Torá! La
experiencia demuestra esto: muchos de los grandes eruditos de la Torá
venían de casas pobres, donde los padres sacrificaban necesidades
básicas en función de que sus hijos reciban la mejor educación
de Torá.
En resumen,
no es lo que nosotros damos a nuestros hijos, sino los sacrificios
que hacemos por ellos - particularmente en el área de la educación
- lo que realmente cuenta.