Números
30:2 - 36:13
Mentir
"La lengua
es el bolígrafo del corazón"Bajiá
Ibn Pekudá (España, s. XI)
Tom
Gilbert ascendió al estrado. Un jadeo ensordecedor
surgió de la corte mientras que los impactados
espectadores sostenían el borde de sus sillas.
Sus
pies y manos estaban encadenados, Gilbert estaba
escoltado por dos guardias armados - un procedimiento
normal para los criminales peligrosos.
Gilbert
era acusado de la famosa masacre de Hillbridge que
impactó a América en los comienzos de
los 90. El oficial del juzgado se acercó a
Gilbert, y con un poco de duda en su voz le preguntó:
"¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más
que la verdad?".
Gilbert
respondió con una despectiva risa. "Tonto!
¿Seriamente tú esperas que yo, un asesino de
masas, diga la verdad!?".
¿Nosotros
deberíamos esperar que una persona acusada
de asesinato - o incluso un simple ladrón -
tenga algún problema en mentir para salvarse
a sí mismo? ¿Nosotros realmente pensamos que
mentir es peor que asesinar??
¿Por
qué abrazamos el ideal de "jurar que diremos
la verdad"? ¿Es esto una reliquia de un tiempo pasado,
un ritual ilógico? ¿Cuáles son los orígenes
de la práctica judicial de "jurar"?
¿Hubo
un tiempo en el que el sistema judicial servía
para algo más… algo que hoy nos evade?
"Sería
un error atribuir a los conceptos legales romanos
una influencia única sobre el desarrollo de
la ley y las instituciones durante la edad media.
Las
leyes de Moshé, así como las leyes de
Roma, contribuyeron con sugerencias e impulsaron
a los hombres y las instituciones que prepararían
al mundo moderno; y si nosotros podríamos tener
los ojos para ver los elementos sutiles de pensamiento
que constituyen la gran sustancia de nuestros hábitos
presentes, tanto en relación a la esfera de
la vida privada como en relación a la acción
del Estado, fácilmente descubriríamos
cuánto - más allá de la religión
- le debemos a los judíos". Woodrow
Wilson, Presidente de los Estados Unidos de América.
La
Espiritualidad del Habla
La
parashá de esta semana dice: "Si un hombre
hace una promesa a D'os, o un juramento para obligarse
a sí mismo, él no debe romper su palabra.
Él debe hacer todo lo que expresó verbalmente"
(30:3).
Realmente,
la Torá no dice: "Él no debe romper su
palabra". La traducción literal es: "Él
no debe profanar su palabra". Esta orden no es meramente
un eco de la frase secular: "la palabra de un hombre
es su compromiso". La Torá está implicando
mucho más. Hay algo especial sobre eso que
surge de tu boca. El no cumplir lo que tú dices
no es sólo una cuestión de romper tu palabra,
sino que profana la misma esencia de quien tú
eres.
Todos
nosotros escuchamos la expresión: "Yo pienso,
luego soy". El judaísmo tiene una versión
mucho más fuerte: "Yo hablo, luego soy". Más
que en el reino del pensamiento, la palabra hablada
cambia la clase de persona que tú eres. Los
pensamientos son ideas en potencial; nosotros los
hacemos realidad a través del habla. Articular
tus sueños más nobles te acerca mucho
a hacerlos realidad.
El
judaísmo dice que las palabras no son meramente
sonidos o vibraciones en el viento. Ellas son realidad.
Las palabras toman una idea en potencial y las transforma
en realidad. Si tú mientes, entonces pierdes
la habilidad de expresar tus ideas mediante un medio
estable y seguro, y por consiguiente, pierdes tu
conexión con la realidad.
El
habla está en el corazón mismo de nuestro
ser. Es por eso que es de suma importancia habituar
a tu boca a que diga siempre la verdad, pues a través
de eso tú te convertirás en una persona
verdadera.
El
Dolor de la Mentira
"Cuando
todo depende de sólo una pequeña mentira,
nosotros nos olvidamos que en función de corregir
una mentira, otras siete deben ser dichas" (Shevet
Iehudá).
Las
palabras son el medio por el cual nosotros conectamos
nuestro mundo interior con el mundo exterior, y
de la misma manera, por medio del cual absorbemos
el mundo exterior y lo llevamos al interior.
El
mentiroso dice palabras sin una comprensión
de lo que ellas significan para él; él
puede decir fácilmente falsedades ridículas
y obvias. El mentiroso ha roto una conexión
vital con el mundo que lo rodea.
Mentir
crea una gran cantidad de problemas. Las personas
no pueden confiar más en ti, y lo que es aún
más trágico, tú no puedes confiar
más en ti mismo. El mentiroso encontrará
incrementadamente dificultoso articular lo que quiere
decir y lo que siente - tanto para otros como para
consigo mismo.
Todo
lo que dice pierde valor. Eventualmente, él
se hundirá en la confusión de quién
es él y cuál es el significado de la vida.
Shakespeare
notó: "Por sobre todo, hacia tu propio ser
sé verdadero". El concepto judío es diferente.
Ser verdadero con uno mismo es posible… sólo
si con otros eres también verdadero.
Mantén
Tu Boca Limpia
"Rabí
Gamliel le dijo a su sirviente que le compre la
mejor carne del mercado. El sirviente compró
lengua. Al día siguiente Rabí Gamliel
le pidió que compre la peor carne del mercado;
y otra vez el sirviente compró lengua. Este
incidente nos enseña que no hay nada mejor
que una buena lengua, y no hay nada peor que una
lengua malvada" (Midrash, Vaikrá Rabá
33).
Nuestros
Sabios nos dicen que es importante enseñar
a nuestra boca a decir "no lo sé". Así
como decir "por favor", y "gracias" entrenan a la
persona a ser agradecida, similarmente, "no lo sé"
ayuda a la persona a ser humilde.
Así
como hay ciertas comidas que nosotros encontramos
repulsivas para comer, así también, nos
debe disgustar la posibilidad de ingerir mentiras.
Similarmente,
hay palabras que nos debe repugnar decir. "Yo quiero
hacer el mal"; "No me interesan las otras personas",
"yo quiero ser miserable". Estas frases son difíciles
de pasarlas por nuestros labios.
Si
hay una frase que tú no puedes llegar a decir,
entonces toma conciencia de cuán significante
es ese concepto en tu vida y en la esencia de tu
ser. Haz un esfuerzo para vivir con las ideas fundamentales
que constituyen tu ser. Por lo menos di: "Yo quiero,
por sobre todo, ser bueno, hacer lo correcto; yo
quiero tener un propósito y un significado
en la vida". Al decir esto, tú ya te has acercado
un poco más a concretarlo.
Preguntas
Para Reflexionar
#1:
Piensa sobre alguna vez que has mentido para seguir
adelante con algo. Si tú pudieras, ¿preferirías
ser una persona que nunca mintió, o preferirías
quedarte como eres? ¿Por qué?
#2:
¿Alguna vez has mentido a alguien muy cercano a
ti y a través de eso has arruinado la relación?
#3:
Mira tu vida, ¿alguna vez te has mentido a ti mismo?