Parashat
Vezot Habrajá:
Los últimos ocho versículos
La Torá finaliza
con los siguientes versículos:
"Y Moshé
el servidor de D'os murió allí en la tierra de Moav, de
acuerdo con la palabra de D'os. Y Él lo enterró en un valle
en la tierra de Moav, opuesto a Bet Peor; pero ningún hombre
conoce su tumba hasta este día. Y Moshé tenía ciento
veinte años cuando murió; sus ojos no estaban débiles,
ni su fuerza natural disminuida. Y el pueblo de Israel lloró
por Moshé en las llanuras de Moav por treinta días; y los
días de llanto y duelo por Moshé terminaron. E Iehoshúa
el hijo de Nun estaba lleno de espíritu de sabiduría, pues
Moshé había puesto sus manos sobre él; y el pueblo
de Israel lo escuchó, e hicieron como D'os le ordenó a Moshé.
Y no ha habido desde entonces en Israel un profeta como Moshé,
con quien D'os habló cara a cara. Y todas las señales y
las maravillas, que D'os le ordenó hacer en la tierra de Egipto
al Faraón, y a todos sus sirvientes, y a toda su tierra, y toda
esa mano poderosa, y todos los grandiosos e increíbles actos
que Moshé realizó a vista de todo Israel".
Al comienzo del
libro de Devarim notamos la centralidad de la autoridad Divina de
la Torá en el sistema de creencia judía. Más aún,
nosotros vimos la importancia de la contribución de Moshé:
toda la Torá fue dictada por D'os a Moshé. Estos últimos
ocho versículos ponen un desafío a esta afirmación.
Pues ¿cómo pudo Moshé escribir después de su propia
muerte, o cómo es que Moshé, cuando aún estaba en vida,
escribió sobre su propia muerte?
El Talmud ofrece
una cantidad de sugerencias para estos versículos:
"El Maestro
ha dicho: Iehoshúa escribió el libro que lleva su nombre
y los últimos ocho versículos del Jumash. Esta declaración
está de acuerdo con la autoridad que dice que los últimos
ocho versículos de la Torá fueron escritos por Iehoshúa,
así como ha sido enseñado: 'Y Moshé el servidor de
D'os murió allí'. Ahora ¿es posible que Moshé, estando
muerto, haya escrito las palabras 'Moshé murió allí'?
La verdad es que hasta ese momento Moshé escribió, y desde
ese momento Iehoshúa escribió. Esta es la opinión de
Rabí Iehudá, o de acuerdo a otros, de Rabí Nejemiá;
le dijo Rabí Shimón: ¿Es posible que el Rollo de la Torá
haya sido acortado incluso en una sola palabra, si está escrito:
'toma este libro de la ley'? No; lo que debemos decir es que hasta
este momento El Santo - bendito es Él, dictaba y Moshé repetía
y escribía, y desde este momento D'os dictaba y Moshé escribió
con lágrimas" (Babá Batrá 15a).
Por un lado, la
pregunta de la autoría es debatida en el Talmud. Por otro lado,
la pregunta de la fuente Divina de los versículos no es debatida.
De acuerdo a las dos opiniones la fuente de las palabras de la Torá
es ciertamente D'os. El punto en desacuerdo se limita a la pregunta
si fue Moshé o Iehoshúa quien fue el conducto por medio
del cual D'os transmitió Su palabra. De alguna manera, la opinión
de Rabí Iehudá indica que el libro de Iehoshúa comienza
con los últimos ocho versículos, al final de Devarim. Sin
embargo, esta descripción es un poco imprecisa, pues hay una
gran diferencia entre el final de Devarim y el comienzo del libro
de Iehoshúa. El estatus de los Cinco Libros de Moshé, conocidos
como la Torá, es claramente superior que lo de los otros libros
de los profetas.
Retornemos al
pasaje del Talmud citado anteriormente, cuya conclusión es poco
clara:
"¿Cuál
de estas dos autoridades sigue la regla presentada por Rabí Iehoshúa
ben Aba, en la cual él dice en nombre de Rabí Guidel quien
dijo en nombre de Rab: 'los últimos ocho versículos de la
Torá deben ser leídos [en la sinagoga] por una sola persona?
Sigue a Rabí Iehudá y no a Rabí Shimón. Sin embargo,
incluso puedo decir que sigue a Rabí Shimón, [quien diría
que] puesto que ellos difieren [del resto de la Torá] de una
manera, ellos difieren de otra" (Babá Batrá
15a).
Hay un debate
halájico respecto del correcto entendimiento de estas palabras.
Rashí explica que cuando el Talmud dice que estos ocho versículos
son leídos por una persona, quiere decir que estos versículos
no deben ser divididos en dos aliot. Nosotros sabemos que la cantidad
mínima para una aliá son tres versículos. Estos ocho,
sin embargo, de acuerdo con Rashí, deben quedar como una sola
unidad. Esta opinión de Rashí ha sido codificada en el Shulján
Aruj, sección 428:7.
El Ramá (Oraj
Jaim sección 669) indica que la costumbre de Jatán Torá
deriva de este pasaje. El entendimiento del Ramá de que "uno"
lee estos ocho versículos indica que el que lee esto debe ser
una persona especial de la congregación.
La formulación
del Rambam es particularmente interesante:
"Los ocho versículos
al final de la Torá están permitidos de ser leídos
con menos de diez hombres. Incluso que toda la Torá es de Moshé
basada en las palabras de D'os, pues estos versículos dan la
indicación de que fueron escritos después de la muerte de
Moshé, su estatus ha cambiado y está permitido que una persona
los lea" (Mishné Torá Leyes de Rezos
13:6).
El Rambam es muy
claro respecto de que las palabras de la Torá originan de D'os
y fueron dictadas por Él a Moshé. Sin embargo, puesto que
estos versículos dan la impresión de que fueron escritos
después de la muerte de Moshé, el estatus halájico
cambió de tal manera que pueden ser leídos sin un minián.
En su introducción
al Mishné Torá, el Rambam escribe:
"Toda
la Torá fue escrita por nuestro maestro Moshé antes de su
muerte por su mano".
La posición
del Rambam es clara: toda la Torá, incluyendo estos ocho versículos,
fue el producto de la mano de Moshé.
Rashí ⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪
Puede faltar
algo en la Torá [y seguir siendo válida]?'… En realidad,
D'os habló y Moshé escribió con lágrimas"
(Rashí Devarim 34:5).
El comentario
de Rashí es poco claro, pues él cita ambas opiniones, la
de Rabí Iehudá y la de Rabí Meir a pesar del hecho
de que en el Talmud estas dos opiniones parecen opuestas. Rashí
está claramente "molesto" por el hecho de que Moshé escribió
su propia muerte en tiempo pasado. Es poco claro en el comentario
de Rashí cuál de estas dos opiniones él considera correcta,
o en todo caso, cuál es la naturaleza de su "comprometida" posición.
Otro análisis
del pasaje del Talmud nos permitirá entender a Rashí y obtener
una visión en todo este tema:
"No; lo que
debemos decir es que hasta ese momento El Santo - bendito es Él
dictó y Moshé repitió y escribió, y desde ese
momento D'os dictó y Moshé escribió con lágrimas"
(Babá Batrá 15a).
¿Qué significa
la expresión "Moshé escribió con lágrimas"? El
entendimiento simple sería que Moshé escribió estos
versículos mientras lloraba. Moshé, el fiel servidor de
D'os, toma dictado por última vez, se emociona y llora. Sin embargo,
de acuerdo a este entendimiento, no está claro por qué las
lágrimas de Moshé deben cambiar el estatus halájico
de estos versículos.
El Ritvá
explica que cuando el Talmud dice que Moshé escribió con
lágrimas, significa con lágrimas literalmente - en lugar
de tinta. Este comentario del Ritvá verdaderamente explicaría
por qué se le da un estatus halájico distinto a estos versículos:
por un lado, ellos fueron escritos por la mano de Moshé y por
el otro lado, sin tinta.
Basados en esta
explicación del Ritvá, podemos reinterpretar las palabras
de Rashí: En verdad, Iehoshúa escribió estas palabras,
y Moshé escribió estas palabras. Moshé las escribió
con lágrimas, basadas en la palabra de D'os, mientras que Iehoshúa
las escribió con tinta.
El Gaón de
Vilna entiende que la palabra "dima" - lágrimas - se pronuncia
de una manera un poco distinta "dema" - que significa confusión.
Estos versículos fueron escritos por Moshé pero sin el entendimiento
del significado de las palabras que él estaba escribiendo. Basados
en esta enseñanza del Gaón de Vilna, el Ketav Vekabalá
sugiere que Rabí Shimón y Rabí Iehudá no presentaron
distintos puntos de vista, y puede ser visto en las líneas de
la eón de Rashí al texto citado anteriormente.
Esta enseñanza
del Gaón de Vilna nos recuerda la idea popularizada por el Rambán
en su introducción al comentario a la Torá, en donde describe
la existencia de una Torá primordial, la cual existe desde antes
de la creación, escrita con fuego blanco y fuego negro. Esta
Torá contiene una cadena de letras que componen el Nombre Divino.
Esta enseñanza la encontramos en el Zohar:
"Y la Torá,
como se nos ha enseñado, consiste completamente de Su Santo Nombre;
de hecho, cada palabra escrita en ella consiste y contiene el Nombre
Sagrado. Es por eso que uno debe cuidarse de no errar respecto de
este Nombre y no falsificarlo. Aquel que es falso al Rey Supremo no
le será permitido entrar al Palacio del Rey y será echado
del mundo venidero" (Zohar Shemot sección
2, pag 87a).
La fuente del
fuego blanco y negro también puede ser encontrada en el Zohar:
"Dijo Rabí
Itzjak: 'La Torá fue manifestada en fuego negro el cual fue sobrepuesto
sobre el fuego blanco, significando que por los medios de la Torá
la "Mano Derecha" abrazó a la "Mano Izquierda" para que las dos
puedan unirse, como está escrito: 'De su mano derecha, desde
el fuego la ley les ha dado a ellos' (Devarim 33:2)" (Zohar
Shemot sección 2 pag 84a).
Basados en esta
enseñanza, uno puede entender la entrega de la Torá como
piezas de Divinidad partidas y entregadas al hombre. La esencia de
la Torá es el aspecto recubierto de la mente Divina, del cual
se nos permite entrever. Esta cadena de letras celestiales fue partida
letra por letra, palabra por palabra, y entregada al hombre a través
de Moshé. Con justicia poética, al final de la Torá,
la misma forma es restablecida. Cuando la revelación llega a
su final, la misma Torá primordial es recordada por el carácter
y el estatus único de estos versículos finales. Finalmente,
toda la Torá tiene un aspecto oculto. Siendo Divina, en verdad
debe trascender el entendimiento humano. Nuestra habilidad de entender
a D'os es menos exitosa que ver una cadena enigmática de letras.
A través de un increíble acto de benevolencia Divina, el
hombre fue creado, y le fue otorgado entendimiento y elección.
Como regalo de coronación de D'os al hombre, fue entregada la
Torá, sus secretos descubiertos y revelados a las masas.
Quizás ahora
entendemos por qué al final de la Torá, los últimos
ocho versículos - los cuales mantienen las letras Divinas - son
el dominio del individuo para ser leídos como una unidad. Se
nos enseña que incluso un individuo puede leer estos versículos,
porque ellos nos recuerdan la Divinidad de las palabras y la habilidad
de cada individuo de relacionarse con estas palabras y el significado
que hay detrás de las palabras de toda la Torá.
Somos
afortunados, cuán buena es nuestra porción, y cuán
placentera es nuestra parte y cuán hermosa es nuestra herencia.
Bendito es
Él nuestro D'os Quien nos ha creado por Su Gloria, nos separó
de aquellos que se desvían, nos dió la Torá de la Verdad
e implantó vida eterna dentro nuestro. Que Él abra nuestro
corazón a través de Su Torá y llene nuestro corazón
a través de Su Torá e imbuya nuestro corazón con amor
y admiración hacia Él para que podamos hacer Su Voluntad
y servirLo con todo el corazón (Liturgia diaria).
Jazak,
Jazak Venitjazek!
Rab Ari Kahn