Presentación
general:
Alcanzar un atisbo
genuino a la relación mente-cerebro sería “el logro científico
frente el cual palidecerían todos los logros anteriores”.Roger
W. Sperry, citando a William James en, Principles of psychology
El caudal de conocimientos acumulado por el ser humano se divide en dos campos:
el científico y el humanista. El hondo abismo que separa los conceptos
y las categorías de pensamiento utilizados respectivamente en estos dos
campos por lógica impone esta distinción. Sin embargo, cabe preguntar
si esta división realmente refleja una dualidad esencial inherente en
la realidad. Puesto que el ser humano es resultado de la acción de fuerzas
naturales, ¿cómo es posible que atributos específicamente
humanos (desde el “yo” consciente hasta los sentidos, pasando por
su capacidad de libre arbitrio) no tengan nada en común con las propiedades
físicas de la naturaleza? Asimismo, el hecho de que en el plano existencial
no haya distinción entre los aspectos físico y psíquico
del ser humano (por oposición a la distinción en el plano lógico-conceptual)
claramente sugiere que la brecha entre estas dos áreas del conocimiento
es meramente artificial. El propósito de este libro es proponer un nuevo
enfoque para comprender y describir el universo que permita franquear el profundo
abismo que separa a estos dos aspectos opuestos.
Este enfoque es expuesto en tres etapas. En la primera etapa se examinarán
las tres principales corrientes filosóficas –la materialista, la
dualista y la idealista– a la luz de los más recientes descubrimientos
científicos, y se demostrará que de estas tres la única
que no puede ser refutada es la idealista. Esto conducirá a la conclusión
de que el modo más adecuado para describir la realidad física
es en términos espirituales; más específicamente, por medio
de un lenguaje ético. Ahora bien, para que su descripción sea
exacta este lenguaje deberá ser capaz de describir la realidad física
con el mismo nivel de complejidad con que lo hace el método científico.
Por otro lado, su descripción de la estructura del mundo deberá
exhibir una total correspondencia punto por punto (one-to-one correspondence)
con la estructura del mundo que es percibida a través de las mediciones
científicas. Por lo tanto, este lenguaje necesariamente deberá
incluir el lenguaje formal utilizado por la ciencia, las matemáticas.
Solo entonces se podrá alcanzar una verdadera descripción de la
naturaleza.
En la segunda etapa se presentará la tesis de que solamente existe una
visión cosmológica que no posee leyes distintas a las leyes de
la naturaleza: el judaísmo. Según la teología judía,
ambos sistemas de leyes son idénticos. Al hombre se le pide vivir según
las leyes de la Torá precisamente porque éstas constituyen la
raíz de la existencia humana y también de la totalidad del universo.
En la tercera etapa se expondrán algunos aspectos complejos de la estructura
física del universo y de la estructura anatómica y fisiológica
del cuerpo humano que claramente demuestran que existe una asombrosa correspondencia
punto por punto con aspectos paralelos de la personalidad ideal del ser humano.
Esta correspondencia punto por punto posee una capacidad explicativa inestimable.
Primeramente, confirma que la realidad material –junto con todos sus estratos
y componentes– sí es susceptible de ser descrita en términos
espirituales. Segundo, proporciona la continuidad estructural indispensable
entre los atributos espirituales del ser humano y las propiedades físicas
de la materia de la cual aquéllos se originan, de este modo franqueando
el abismo existente entre estos dos aspectos opuestos, cuya interrelación
es lo que constituye la existencia humana. Finalmente, responde a ciertas interrogantes
suscitadas por cualquier concepción monista de la realidad: ¿por
qué las propiedades de la materia son tan antitéticas a las cualidades
psíquicas? ¿por qué una misma substancia es percibida como
dualidad? La respuesta es que esta dualidad no se origina en “el mundo
en sí”, sino en la estructura de la personalidad que lo percibe.
Se origina en una escisión en la personalidad humana, en la falta de
correspondencia entre la estructura que en la práctica damos a nuestra
personalidad y aquella que deberíamos forjarle, puesto que es esta estructura
la que constituye el fundamento tanto de su existencia como de la totalidad
del universo.
Esto implica que el problema mente-cuerpo debe ser resuelto no solamente en
el nivel teórico (tal como han intentado hacerlo todos los pensadores
occidentales desde Aristóteles hasta nuestros días), sino principalmente
a nivel práctico: configurando la personalidad humana en conformidad
con esta estructura ética ideal, es decir, unificándose el hombre
consigo mismo. De aquí se infiere que si el ser humano fuera capaz de
cumplir cabalmente esta tarea, percibiría las propiedades del mundo exterior
como idénticas a su propia naturaleza.
La novedad y utilidad de la presente obra reside en su concepción global
y armónica de la realidad. Por esta misma razón abarca diversas
disciplinas y examina una gran cantidad de descubrimientos científicos.
Su supuesto básico es que la interrelación de los diversos elementos,
fenómenos y atributos que respectivamente constituyen la realidad material
y humana pondrá de manifiesto un modo diferente de comprender el mundo
y resolverá ciertos problemas fundamentales que desde la antigüedad
han turbado la paz de los pensadores occidentales.
En vez de solucionar las dificultades de comprensión de los investigadores,
la acumulación de conocimientos y el progreso en la investigación
científica solamente las han agudizado. Esta situación meramente
refleja el dato banal de que la parte es incapaz de aprehender el todo por sus
propios medios. El ordenamiento coherente de la vasta cantidad de datos que
forma el conocimiento humano de modo tal que se corresponda con la realidad
sólo puede ser posible desde la perspectiva de un conocimiento uniforme,
global y objetivo de la esencia del hombre y de la naturaleza. Por esta razón,
sólo la percepción profética es capaz de ofrecer un conocimiento
tal.
La exposición de las ideas en este libro es sistemática y gradual,
poniendo especial énfasis en la presentación ordenada de los descubrimientos
científicos y en la continuidad lógica de los argumentos.
Cortesía del Rab David Toledano. Para cualquier consulta sobre el tema
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