Vivimos en un mundo lleno
de estereotipos. Desde pequeños nos limitan a pensar
en horizontes lejanos y por más que sea una democracia en el papel,
es una dictadura en la realidad, pues por un lado somos supuestamente
libres en todo, pero por el otro, la mayoría de nosotros somos
esclavos de nuestro trabajo y de la sociedad. Dentro de esas
limitaciones, lo que nos encierra en un círculo sin salida son
los estereotipos con los cuales vivimos gran parte de nuestra vida sin
cuestionarlos ni fundamentarlos. Simplemente vemos la vida
desde esa perspectiva - muchas veces errónea - y nos limitamos
a ver más allá de lo que nuestra pobre cultura nos transmite…
A veces, para ver las cosas
en forma verdadera tienes que deshacerte de tus intereses personales
y ver a los seres humanos y sus distintas culturas desde adentro, descubriendo
sus valores y significados.
¿Qué puedo decirles? Nací
y crecí gran parte de mi vida con esos estereotipos que en gran
medida limitaron mi visión. Pero llegó la madurez;
llegó el momento en el que no podía seguir jugando al juego
de las etiquetas, y me enfrenté a aquel grupo que tanto la sociedad
JUDIA ha marcado, denigrado y difamado… Me enfrenté a nada más
y nada menos que a la vida de mis bisabuelos y de los bisabuelos de
todos los que hoy seguimos siendo judíos… y más que nada,
a mi historia y a la historia de mi pueblo.
Manos
a la Obra
Estaba temblando, por todos
lados buscaba rastros de fraudes, electrodos para la cabeza y libros
de hipnotismo… y en eso, con una sonrisa maravillosa, entró el
rabino a la casa y comenzó a cantar una conocida canción que
me recordó mi infancia… Mientras cantaba sentí
algo por demás especial, una mesa de reyes, una familia cantando
en armonía, invitados y sonrisas en la boca…
"No puede ser!!! Están
actuando, seguro que cuando me vaya las luces se apagarán y todos
serán distintos" - pensé.
Y mientras todos estos pensamientos
viajaban en mi mente, oí la serenata más bonita que he escuchado
en toda mi vida: el rabino cantó un poema sobre el valor de la
mujer judía - "Eshet Jail" - escrito por el rey Salomón, (ni
Pablo Milanés podría componer algo tan lindo).
Durante la cena se cantó
y se habló de todo, pero más que nada de la vida. Cuánto
más pasaba el tiempo, más deseaba que no acabe, pero finalmente
llegó el momento inevitable de despedirse - "shabat shalom y gracias". Al
cerrarse la puerta, como diría Serrat: "llegó el final y se
acabó la fiesta".
Para poder entender a un
grupo social lo debemos conocer desde una perspectiva amplia, debemos
entender su historia, su desarrollo, sus fundamentos y más que
nada su vida misma. Tratar de ver al judaísmo desde
una perspectiva occidental del siglo XX , es como tratar de ver a un
paciente que hace terapia desde la perspectiva de mis sentimientos y
no desde el desarrollo de su lenguaje.
Compartiendo
el Crecimiento
Una vez, un productor de
cine me comentó que lo que más le llamaba la atención
de la gente observante es que no perdían un solo minuto, siempre
corrían de un lado al otro, y la pregunta obvia era: "¿Para qué? ¿Qué
es lo que buscan? ¿A dónde van?".
En una ocasión, a lo
largo de mi travesía, le pregunté a un rabino por qué
al levantarse en la mañana la gente observante se lava las manos
de una forma especial. Él me contestó: "Místicamente
hay impureza en tus manos y ésta es una manera de quitarla. Pero
también al lavarnos las manos buscamos simbólicamente limpiarnos
del sueño, empezar a vivir, porque el dormir es escoger no vivir".
"Crecimiento", esa es la
palabra básica para entender al judaísmo. Cada
día es el único que tenemos y es nuestra única oportunidad
para superarnos, para entender más al mundo, a la vida y a D-os,
para ser mejores seres humanos y para vivir con la verdad. Desde
pequeños, se educa a los niños a mejorar internamente y es
muy común ver la escena de un Bet Midrash (casa de estudio) a las
10 de la noche con un niño de 13 años batallando entre los
problemas que plantea el Talmud.
En mi expedición aprendí
que en el judaísmo no se evalúa lo externo, las calificaciones
o las notas. Lo que realmente importa es lo que sabes, lo
que entiendes - pues de lo contrario, el único que se perderá
de saber y vivir con más claridad es uno mismo. La
escena de los viernes en la noche en la cual los niños estudian
con sus padres un texto debatiendo y buscando la verdad es una escena
que probablemente sólo en los sueños se puede llegar a ver.
Recordar
es Volver a Vivir
Se suele decir que "recordar
es volver a vivir". Nos trae melancolía abrir el álbum
de la infancia mientras escuchamos en la radio: "remember the days in
the old school yard". Aprendí que el pasado de nuestro
pueblo prácticamente nos moldea el presente y nos da enfoque para
el futuro, pues en el judaísmo cada año es como un tour que
en cada etapa te lleva a revivir los hechos históricos que han
moldeado su idiosincrasia, su vida y su realidad.
Cada fiesta es una aventura
en si misma: Rosh Hashaná y Iom Kipur son un tour por las profundidades
de nuestro interior. Sucot, "la fiesta de la felicidad",
nos lleva a acampar bajo el cielo estrellado y a entender que estamos
en las manos de D-os y que la verdadera felicidad no requiere materialismo. Simjat
Torá es la fiesta en la cual bailamos y nos alegramos con lo más
preciado que tenemos: "una relación con D-os". Janucá
es una vivencia en la que cada vela y cada noche es un crecimiento en
si mismo para entender profundamente lo que significa el ser judío
y los milagros que el Todopoderoso ha hecho para que sigamos en este
mundo. Purim es revelar la verdad por medio del disfraz enseñando
que lo físico también es importante.
Pesaj es revivir nuestra
concepción como pueblo, nos sentamos en una mesa y revivimos la
salida de Egipto. Y hay algo particular en ella, ya
que en Pesaj debemos enseñarles a los niños a valorar lo que
era la esclavitud espiritual y lo que es la verdad y la libertad ideológica. Shavuot
es recibir lo que nos hace un pueblo Divino, la Torá. La
gente se queda toda la noche reviviendo la experiencia del Sinai y estudiando
hasta el amanecer.
Tishá BeAv, es el día
de ayuno en el cual recordamos las terribles tragedias que nuestro pueblo
ha vivido en la historia: se llora por el holocausto, la inquisición,
los dos Templos Sagrados que fueron destruidos, etc. (Se
cuenta que Napoleón entró un Tishá Beav a una sinagoga
y al ver que todos estaban llorando en el suelo preguntó qué
había ocurrido. Y le contestaron que se destruyó
el Templo 2000 años atrás, y del asombro Napoleón replicó:
"Este es un pueblo que se merece tener una tierra").
El resultado de este tour
anual es revivir la historia y rehacerla con crecimiento.
La
Luz de la Armonía
Dice la ley judía: "Si
una persona no tiene dinero para comprar el vino y las velas de shabat,
debe comprar las velas para que haya shalom bait - armonía en el
hogar". Cuando un código legal considera en sus fundamentos
que la cosa más importante es la paz en el hogar, entiendes dónde
están sus valores.
"Shalom bait" es probablemente
el punto más increíble y crítico de la filosofía
judía, tanto hombres como mujeres son preparados para el matrimonio. Se
les enseña que un buen matrimonio es muy difícil de lograr
y es por esta razón que hay que trabajar mucho para lograrlo. El
primer año de casados están obligados a pasar la mayor parte
del tiempo juntos, simplemente conociéndose y entendiendo quién
es uno y quién es el otro y así comenzar a moldear su relación.
Una
Isla en el Tiempo
El shabat es una isla en
el tiempo. Un momento en el que la gente se aísla de
su realidad física enfocándose sólo en lo que es importante
y real: sus objetivos, su familia, el estudio de las fuentes, y lo que
es más importante: atestiguar la existencia de un Creador y de
Su propósito Divino.
Tenemos vacaciones una vez
a la semana, pero no cambiando de escenario sino de personaje…
Tres mil trescientos años
de vida, de seguir adelante, de contrarrestar adversarios y de hacer
lo que es correcto, se han podido lograr gracias a una seriedad y dedicación
para vivir lo que es verdadero y correcto, pues de otra forma, como
imperio, hoy sólo estaríamos en las páginas de la historia.
Ahora comprendo por qué
mis bisabuelos y los bisabuelos de todos nosotros estaban orgullosos
de ser y vivir como judíos, pues no hay experiencia más grande
que vivir la verdad en un mundo de estereotipos.